A finales de octubre, unas galletas de Halloween decoradas con glasa real llenan la merienda de calabazas, fantasmas y murciélagos, y son una buena excusa para cocinar con niños. Están pensadas para 4 personas, aunque dan para guardar, y piden unas 2 horas de trabajo repartidas entre la masa, el horneado y la decoración, más 6 a 8 horas para que la glasa seque del todo. Halloween llegó a España desde la tradición anglosajona y hoy convive con el Día de Todos los Santos, el 1 de noviembre, fecha de buñuelos, huesos de santo o panellets según la zona. Las galletas decoradas encajan en ambas fiestas: se hacen con antelación, aguantan bien en una lata y cada uno puede pintar la suya, desde una calabaza naranja con la sonrisa en negro hasta un fantasma blanco con 2 ojos de glasa.

La masa, de mantequilla, azúcar glas, huevo y harina, es fácil de trabajar si respetas el frío: 1 hora de nevera como mínimo para que la mantequilla se endurezca y las figuras no se deformen en el horno. Estírala a 5 mm de grosor, que es lo que permite hornearlas de 10 a 12 minutos sin que los bordes se quemen ni el centro quede crudo. En la glasa, lo importante es preparar 2 texturas: una espesa, como pasta de dientes, para contornos y detalles, y otra más fluida para rellenar.

Información nutricional(por ración)

Energía

395 kcal

Hidratos

62 g

Grasas

15 g

Fibra

1.2 g

Proteínas

4.5 g

¿Cuántos comensales?
4

Para la masa

Huevo
Huevo
1 unidad
Azúcar glas
Azúcar glas
100 gramos
Mantequilla
Mantequilla
200 gramos
Harina
Harina
350 gramos
Sal
Sal
al gusto

Para la glasa real

Albúmina
Albúmina
15 gramos en polvo
Agua
Agua
70 mililitros fría
Icing sugar
Icing sugar
500 gramos
Cremor tártaro
Cremor tártaro
al gusto
Colorante alimenticio
Colorante alimenticio
al gusto
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Paso 1 de 4

Prepara la masa y enfríala

Tamiza los 350 g de harina y resérvala. En un cuenco grande, trabaja los 200 g de mantequilla en punto pomada con los 100 g de azúcar glas tamizado hasta obtener una crema suave y sin grumos, unos 3 minutos con varillas. Añade el huevo a temperatura ambiente, una pizca de sal y, si quieres, unas gotas de extracto de vainilla, y mezcla a velocidad baja hasta que todo quede integrado.

Incorpora la harina en 2 tandas, o cucharada a cucharada si usas varillas, y amasa solo lo justo para que la masa se compacte y deje de pegarse a los dedos. Si la trabajas de más, desarrollas el gluten y las galletas quedan duras y encogen en el horno. Forma un disco plano, envuélvelo en film transparente y guárdalo en la nevera al menos 1 hora, hasta que esté firme al presionarlo con un dedo.

Paso 2 de 4

Estira, corta y hornea las figuras

Enciende el horno: lo quieres a 180 °C, con calor de ambas resistencias. Estira la masa fría entre 2 hojas de papel de hornear hasta un grosor uniforme de 5 mm. Otra forma de hacerlo es estirarla antes de enfriarla y meter la lámina, ya entre papeles, 2 horas en la nevera: así cortas directamente sin volver a amasar. Corta las figuras con los moldes de calabaza, fantasma o murciélago presionando con firmeza y sin girar el cortador.

Pásalas a una bandeja con papel de hornear, con 2 cm de separación. Si la masa se ha ablandado, enfría la bandeja 10 minutos antes de hornear. Hornea a media altura de 10 a 12 minutos, hasta que los bordes empiecen a dorarse y el centro siga claro; si las haces más grandes o gruesas, pueden necesitar hasta 15. Déjalas 5 minutos en la bandeja y después enfríalas del todo sobre una rejilla.

Paso 3 de 4

Prepara la glasa real en 2 texturas

En un bol limpio y seco, pon los 15 g de albúmina en polvo, los 70 ml de agua fría y una pizca de cremor tártaro. Bate despacio hasta que espume y blanquee. Esa albúmina es clara de huevo pasteurizada, así que la glasa no lleva huevo crudo. Añade los 500 g de azúcar glas (icing sugar) tamizado poco a poco, en 2 tandas, primero unos 300 g y después el resto, batiendo siempre a velocidad baja para no meter demasiado aire, que luego forma burbujas en la decoración.

Sigue batiendo unos 5 minutos más: la glasa tiene que quedar densa y brillante, con textura de pasta de dientes: es la que usarás para los contornos y los detalles en relieve. Aparta una parte en otro cuenco y añádele agua fría gota a gota hasta que, al dejar caer un hilo desde la cuchara, desaparezca en la superficie en unos 10 segundos; esa será la de relleno. Tapa siempre la glasa con film en contacto, porque se seca enseguida.

Paso 4 de 4

Colorea, decora y deja secar

Reparte la glasa en varios cuencos y tíñela con los colorantes naranja, negro, morado y verde, añadiéndolos con la punta de un palillo hasta lograr el tono que buscas; es más fácil oscurecer que aclarar. Llena mangas pasteleras con boquilla fina, o biberones de decoración, y corta la punta solo un poco. Traza primero el contorno de cada galleta con la glasa espesa y rellena después el interior con la fluida, empujándola hacia los bordes con un palillo y pinchando las burbujas que aparezcan.

Deja secar esa base unos 30 minutos antes de añadir ojos, telarañas, caras o costuras con la glasa espesa. Cuando termines, déjalas secar al aire, en un lugar seco y sin humedad, entre 6 y 8 horas antes de apilarlas o guardarlas; si las tocas antes, la superficie se marca y los colores pueden mezclarse.

Consejos finales

Cuando no hay tiempo para la glasa real, un baño de chocolate fundido o un espolvoreado de azúcar glas sobre una plantilla resuelve la decoración en minutos, y los niños pueden pegar ojos de azúcar sobre el chocolate aún blando. Para murciélagos y gatos negros, puedes cambiar unos 30 g de harina por cacao puro en polvo y tener una masa oscura. Otro día, unas galletas de chocolate caseras o unas galletas para niños con formas variadas siguen la misma lógica de masa fría.

Para que las figuras mantengan los bordes definidos, hornea siempre la masa recién salida de la nevera, porque es la base de todos los trucos para galletas recortadas, y no vuelvas a amasar los recortes más de 2 veces, porque cada amasado los endurece. Si una galleta se deforma, la masa estaba caliente; si queda dura, se amasó de más; si se rompe al decorarla, se estiró demasiado fina.

Una vez secas, guárdalas en una lata o un recipiente hermético, en capas separadas con papel de hornear, a temperatura ambiente y lejos de la humedad: así se mantienen crujientes 1 o 2 semanas. No las metas en la nevera, porque la glasa absorbe humedad y los colores se corren. La masa cruda, sin hornear y bien envuelta, aguanta 3 meses en el congelador; descongélala en la nevera antes de estirarla.

En una merienda calcula 3 o 4 por persona y deja el resto en la lata para los días siguientes. Si buscas una versión sin decorar para el resto del año, las galletas de vainilla tienen una textura crujiente parecida.

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