La salsa de los espaguetis carbonara con huevo se liga con el propio huevo, queso rallado y la grasa del bacón dorado, sin una gota de nata. Paso a paso, se preparan en unos 25 minutos y, con 350 g de pasta, llenan 4 platos de ración razonable para 4 personas.

La carbonara se asocia a Roma y al Lacio, aunque la historia de los carboneros que suele contarse sobre su nombre no está documentada. Las versiones romanas usan guanciale, que es papada de cerdo curada, y queso pecorino, sin cebolla ni ajo. Esta receta es una adaptación más suave, con ingredientes que encuentras en cualquier supermercado: bacón ahumado, parmesano reggiano y un sofrito corto de cebolla y ajo que endulza el conjunto. Si quieres comparar, los espaguetis a la carbonara muestran otra forma de hacerla.

Tiene fama de complicada por el huevo, pero la receta es fácil si respetas una regla: el huevo nunca va al fuego directo. Se mezcla con la pasta en la sartén ya apagada y es el calor de los espaguetis el que lo espesa hasta formar una crema; con el fuego encendido, cuaja en grumos. La pasta se cuece en 1 litro de agua con una pastilla de Avecrem Pollo, poco líquido para 350 g, de modo que el agua sobrante queda cargada de almidón y sabor: guarda un vaso antes de escurrir, porque es lo que ajusta la salsa al final.

Información nutricional(por ración)

Energía

550 kcal

Hidratos

65 g

Grasas

3 g

Fibra

25 g

Proteínas

25 g

¿Cuántos comensales?
4
Avecrem Pollo
1 pastilla
Cebolla
Cebolla
1 unidad pequeña
Bacón
Bacón
120 gramos
Ajo
Ajo
2 dientes
Aceite de oliva virgen extra
Aceite de oliva virgen extra
1 cucharada de café
Agua
Agua
1 litro
Espagueti
Espagueti
350 gramos
Huevo
Huevo
2 unidades
Pimienta negra
Pimienta negra
1 gramo
Queso parmesano reggiano
Queso parmesano reggiano
120 gramos rallado
Imágenes generadas con IA
Cooking Mode Desactivado

Con el Cooking Mode tu pantalla no va a entrar en modo hibernación...

Receta

Espaguetis carbonara con huevo

Paso 1 de 4

Corta el bacón y prepara el huevo

Corta el bacón y prepara el huevo

Pela la cebolla pequeña y pícala muy menuda, en dados de medio centímetro: se pochará rápido y no se notará al comer la pasta. Resérvala. Corta los 120 g de bacón ahumado en tiras y después en daditos pequeños; si prefieres un sabor más cercano al de Roma, puedes usar guanciale en el mismo peso. Resérvalo aparte.

En un bol grande, bate los 2 huevos con los 120 g de queso parmesano reggiano rallado y la pimienta negra recién molida, hasta obtener una pasta espesa y sin grumos. Ralla el queso fino, porque así se funde de inmediato con el calor de la pasta; si lo compras ya rallado en hebras gruesas, tarda más y forma bolitas. No añadas sal: el bacón, el queso y el caldo de la pasta ya aportan bastante. Deja el bol fuera de la nevera mientras cocinas, así el huevo no estará frío al mezclarlo.

Paso 2 de 4

Pica el ajo y calienta el caldo

Pica el ajo y calienta el caldo

Pela el ajo, 2 dientes, retira el germen central si lo tienen, porque es lo que repite, y pícalos en trozos pequeños. Resérvalos en un platito, listos para incorporarlos a la sartén cuando la cebolla esté pochada: si los añades al principio, se queman mientras la cebolla aún está dura y amargan la salsa.

Aprovecha este momento para poner al fuego una olla ancha con el litro de agua y desmenuza dentro la pastilla de Avecrem Pollo. Remueve para disolverlo y tapa la olla para que hierva antes. Cocer la pasta en este caldo le da sabor desde dentro y, como el volumen de líquido es pequeño, el agua que queda al final concentra el almidón que soltarán los espaguetis. Ese líquido turbio es el que, más adelante, convierte el huevo y el queso en una salsa sedosa en lugar de una mezcla seca.

Paso 3 de 4

Sofríe el bacón hasta dorarlo

Sofríe el bacón hasta dorarlo

En una sartén amplia, donde después quepan los espaguetis, calienta a fuego medio una cucharadita de aceite de oliva virgen extra. Basta con esa pequeña cantidad, porque el bacón suelta su propia grasa en cuanto se calienta.

Añade los daditos de bacón y dóralos unos 5 minutos, removiendo a ratos, hasta que estén bien dorados y crujientes. Ten paciencia con el fuego: con calor fuerte, el exterior se quema y la grasa no llega a fundirse y el bacón queda duro en lugar de crujiente. Cuando estén listos, sácalos con una espumadera y resérvalos en un plato, dejando en la sartén toda la grasa que hayan soltado. Esa grasa da el sabor a la salsa: no la retires ni la sustituyas por más aceite.

Paso 4 de 4

Pocha la cebolla y liga los espaguetis carbonara

Pocha la cebolla y liga los espaguetis carbonara

En la misma sartén, con la grasa del bacón, añade la cebolla picada y cocínala a fuego medio-bajo unos 10 minutos, con algún meneo, hasta que se ablande y se vuelva translúcida. Agrega el ajo y deja que se dore todo junto 1 minuto más.

Mientras se pocha la cebolla, echa los 350 g de espaguetis en el caldo hirviendo y cuécelos el tiempo del paquete, removiendo a menudo porque hay poco líquido y tienden a pegarse. Antes de escurrir, reserva medio vaso del caldo de cocción.

Echa los espaguetis escurridos en la sartén con la cebolla y el bacón, apaga el fuego y espera 1 minuto. Vierte la mezcla de huevo y queso con un chorrito del caldo reservado y remueve con energía, levantando la pasta con unas pinzas, hasta que la salsa coja cuerpo y quede cremosa. Si está muy densa, añade más caldo. Sirve enseguida con pimienta por encima.

Consejos finales

Cuando domines la base, prueba otras versiones. Para acercarla a la romana, cambia el bacón por guanciale y la mitad del parmesano por pecorino, que es más salado y picante, y prescinde de la cebolla y el ajo. Para una versión más ligera de pasta, los espaguetis a la carbonara de calabacín sustituyen parte de la pasta por tiras de verdura. Y si te apetece marisco, los espaguetis con gambas al ajillo comparten la rapidez y el punto del ajo.

Por el huevo poco cuajado, lo prudente es comerla en el momento. Si sobra, guárdala enseguida en la nevera y tómala en el día, recalentada en una sartén a fuego muy suave con unas cucharadas de agua, removiendo sin parar para que la salsa no se corte. No se congela, porque la crema de huevo y queso se separa al descongelarse. Si en casa hay personas embarazadas o mayores, puedes usar huevo pasteurizado, que liga igual.

Todo se juega en la temperatura, y ese es el truco: echa la mezcla de huevo con la sartén apagada y con la pasta todavía muy caliente, y nunca la devuelvas al fuego para espesarla. Para el resto del menú, basta una ensalada verde con vinagreta que corte la grasa del bacón, o unas hojas de rúcula aliñadas con limón y un poco de aceite. Si en casa prefieren una salsa de tomate, los espaguetis a la boloñesa son la otra pasta que nunca sobra.

Valora esta recetas 43 valoraciones
Añade esta receta a tus favoritos Y tenla a mano siempre que quieras