Una crema de yema, queso y nata ligada fuera del fuego, con tiras de bacón dorado en cada bocado, define estos espaguetis a la carbonara, listos en unos 25 minutos. Hay pasta para 4 personas con buen apetito: 500 g de espaguetis, 200 g de bacón y 200 g de queso rallado.

La carbonara nació en Roma, donde se prepara con guanciale (papada curada de cerdo), pecorino romano, huevo y mucha pimienta negra, sin nata, y sus primeras recetas escritas son de mediados del siglo XX. En España se impuso enseguida la versión con nata y bacón, más suave y con más margen si la temperatura se te escapa un poco. Es la que tienes aquí: 3 yemas, 200 ml de nata líquida para cocinar y el queso, batidos en frío y unidos a la pasta lejos del fuego. Para comparar con otra versión centrada en el huevo, están los espaguetis carbonara con huevo.

Lo que decide la textura es el calor. La yema empieza a espesar hacia los 65 °C y cuaja poco después, así que la mezcla nunca entra en una sartén que siga sobre el fuego: el calor que guarda la pasta recién escurrida basta para ligarla sin grumos. Con ese calor bajo control, es una pasta fácil de acertar incluso la primera vez que ligas una salsa con yema. Lo segundo es el agua de cocción, de la que conviene guardar un vaso, unos 100 ml, antes de escurrir; su almidón afina la crema si se queda espesa. Como el agua lleva desmenuzada una pastilla de Avecrem Pollo, que ya aporta sal, prueba antes de añadir más, porque el bacón y el queso también salan.

Información nutricional(por ración)

Energía

645 kcal

Hidratos

72 g

Grasas

30 g

Fibra

3.5 g

Proteínas

22 g

¿Cuántos comensales?
4
Espagueti
Espagueti
500 gramos
Queso rallado
Queso rallado
200 gramos
Bacón
Bacón
200 gramos
Nata líquida para cocinar
Nata líquida para cocinar
200 centilitros
Avecrem Pollo
1 pastilla
Aceite de oliva virgen extra
Aceite de oliva virgen extra
al gusto
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Receta

Espaguetis a la carbonara

Paso 1 de 4

Cuece los espaguetis al dente

Cuece los espaguetis al dente

Pon a hervir unos 5 litros de agua en una olla grande. Con 500 g de espaguetis conviene contar 1 litro por cada 100 g de pasta: así se mueve suelta, el agua recupera antes el hervor y las hebras no se pegan entre sí. Desmenuza la pastilla de Avecrem Pollo en el agua justo antes de que rompa a hervir; como ya lleva sal, añade poca o ninguna más.

Cuando hierva a borbotones, echa los espaguetis, dales vueltas en el primer minuto para que no se peguen y cuécelos según el paquete, normalmente entre 8 y 11 minutos. Pruébalos 1 minuto antes de ese tiempo: tienen que quedar al dente, con un punto firme en el centro, porque terminan de hacerse con la salsa. Mientras se cuecen, pasa al paso siguiente. Antes de escurrir, reserva un vaso del agua de cocción, unos 100 ml, y no enjuagues la pasta: el almidón de la superficie es lo que ayuda a que la crema se agarre.

Paso 2 de 4

Dora el bacón y bate la crema

Corta los 200 g de bacón en tiras finas o en dados pequeños, para que aparezca un trozo en cada bocado. Ponlo a fuego medio en una sartén amplia con 1 cucharada de aceite de oliva virgen extra y déjalo unos 5 o 6 minutos, moviéndolo con una espátula cada poco, hasta que suelte su grasa y quede dorado y algo crujiente por los bordes. Si ves que se oscurece demasiado rápido, baja el fuego: el bacón tostado de más amarga.

Mientras se dora, separa las 3 yemas y ponlas en un cuenco con los 200 ml de nata líquida para cocinar y unos 150 g del queso rallado; guarda los 50 g restantes para el final. Bate con un tenedor o unas varillas hasta que no queden hilos de yema y la mezcla tenga un color uniforme. Si te gusta, añade aquí pimienta negra recién molida. Las claras que sobran aguantan 2 o 3 días tapadas en la nevera y sirven para una tortilla o un merengue.

Paso 3 de 4

Saltea la pasta con el bacón

Saltea la pasta con el bacón

Con el bacón en su punto, baja el fuego al mínimo y pasa a la sartén los espaguetis recién escurridos. Remueve con unas pinzas o con 2 tenedores, levantando la pasta desde abajo, durante 1 minuto: así cada hebra se cubre de la grasa que ha soltado el bacón y del aceite, que es donde se queda el sabor ahumado.

Si la sartén se queda pequeña para 500 g de pasta, haz este paso en la olla vacía donde la has cocido y añade allí el bacón con toda su grasa. Si notas los espaguetis secos o pegados, añade un chorro pequeño del agua de cocción que guardaste y sigue removiendo; ese líquido turbio, cargado de almidón, hará que la salsa se adhiera mejor en el último paso. La pasta solo tiene que calentarse e impregnarse, no freírse: si empieza a chisporrotear o a tostarse por abajo, el fuego está demasiado alto.

Paso 4 de 4

Liga la salsa fuera del fuego

Liga la salsa fuera del fuego

Retira la sartén del fuego y espera unos 30 segundos antes de verter la mezcla de yemas, queso y nata. Ese pequeño margen separa una crema lisa de unos grumos: con la sartén ardiendo, la yema cuaja como una tortilla, mientras que el calor que conserva la pasta la espesa poco a poco hasta dejarla cremosa.

Mezcla con movimientos envolventes durante 1 o 2 minutos, hasta que la salsa espese, brille y envuelva los espaguetis sin quedar líquida en el fondo. Si se pone demasiado densa, añade agua de cocción de cucharada en cucharada; si sigue muy suelta, remueve 1 minuto más. Prueba, rectifica de sal y pimienta, reparte en platos calientes y termina con los 50 g de queso que reservaste. Sírvelos enseguida: la crema sigue espesando al enfriarse y la pasta absorbe la salsa en pocos minutos.

Consejos finales

Si la salsa sale granulada, la sartén estaba demasiado caliente cuando entró la yema: la próxima vez espera algo más o haz la mezcla en un bol grande templado con agua caliente. Si queda pastosa y apelmazada, el queso se ha agarrado; suéltala con 2 cucharadas de agua de cocción caliente, sin volver al fuego. Y si los espaguetis llegan secos a la mesa, has tardado en servirlos o la pasta se pasó de cocción. Por eso los trucos de esta pasta se resumen en 3: pasta al dente, mezcla siempre fuera del fuego y un vaso de agua de cocción a mano hasta el último momento.

La yema no llega a cocinarse del todo, así que esta pasta se come recién hecha y no se guarda para otro día. Si vas a prepararla para niños pequeños, personas mayores o alguien que deba evitar el huevo poco hecho, usa yema de huevo pasteurizado, que se vende en brik en la zona de refrigerados y liga igual de bien.

Al ser un plato con nata, bacón y queso, pide al lado algo fresco y ácido. Una ensalada de brotes verdes o de rúcula con un aliño de limón limpia el paladar entre bocado y bocado. Con más proteína, los macarrones a la carbonara con pollo aplican la misma crema a una pasta corta.

Quien busque la carbonara sin nata, más cercana a la romana, puede prescindir de los 200 ml de nata y batir las 3 yemas con el queso, abundante pimienta negra y unas 4 cucharadas del agua de cocción caliente. La crema queda más intensa y algo menos estable, así que ligarla lejos del fuego es todavía más importante.

Con la misma idea puedes cambiar de pasta: los tallarines a la carbonara, más anchos, recogen más crema en cada vuelta de tenedor. Y si quieres preparar la crema por separado para otro tipo de pasta, tienes la salsa carbonara.

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