Para unos espaguetis a la boloñesa caseros, la salsa de carne picada de ternera y cerdo, cebolla y tomate tiene que cocinarse a fuego lento hasta quedar espesa y bien pegada a cada hebra. La receta está calculada para 4 personas y, entre el sofrito, el dorado de la carne y la reducción de la salsa, calcula unos 50 minutos desde que empiezas a picar la cebolla. Casi todo ese tiempo la cazuela trabaja sola a fuego bajo, así que la salsa es más fácil de lo que sugiere el reloj: mientras reduce, pones la mesa o cueces la pasta.

La salsa viene de Bolonia, en la región italiana de Emilia-Romaña, donde se llama ragù y se sirve sobre todo con tallarines frescos al huevo, más que con espaguetis. En España se popularizó con pasta seca y una base de tomate más presente, y así se ha quedado en muchas casas como comida de entre semana que gusta a pequeños y mayores. Si quieres acercarte a la versión italiana, prueba los tallarines a la boloñesa: la misma salsa con una pasta ancha que la recoge mejor.

Mezclar 250 g de ternera y 250 g de cerdo tiene sentido: la ternera aporta sabor a carne y el cerdo, más graso, mantiene la salsa jugosa durante la cocción. Después está el fuego. La cebolla necesita unos 10 minutos a fuego medio-bajo para ablandarse sin tostarse, y la carne otros 10 a fuego más vivo para dorarse en lugar de cocerse en su propio jugo; para conseguirlo, extiéndela por todo el fondo y no la remuevas sin parar.

Información nutricional(por ración)

Energía

585 kcal

Hidratos

68 g

Grasas

21 g

Fibra

4.2 g

Proteínas

31 g

¿Cuántos comensales?
4
Espagueti
Espagueti
400 gramos
Carne de ternera
Carne de ternera
250 gramos
Carne de cerdo
Carne de cerdo
250 gramos
Queso parmesano reggiano
Queso parmesano reggiano
40 gramos rallado
Mantequilla
Mantequilla
30 gramos
Ajo
Ajo
2 dientes
Avecrem Pollo
1 pastilla
Orégano
Orégano
1 cucharada de café
Azúcar blanco
Azúcar blanco
1 cucharada de café
Vino blanco
Vino blanco
1 cucharada de café
Perejil
Perejil
1 rama
Laurel
Laurel
1 hoja
Cebolla
Cebolla
2 unidades
Pimienta
Pimienta
al gusto
Aceite de oliva virgen extra
Aceite de oliva virgen extra
al gusto
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Paso 1 de 4

Sofríe la cebolla y dora la carne

Sofríe la cebolla y dora la carne

Pica finas las 2 cebollas y los 2 dientes de ajo. En una cazuela amplia, calienta un poco de aceite de oliva virgen extra junto con los 30 g de mantequilla a fuego medio-bajo. Cuando la mantequilla deje de espumar, añade la cebolla y sofríela unos 10 minutos, hasta que esté transparente y blanda. No dejes que coja color: así conserva su dulzor y la salsa no amarga.

Incorpora el ajo y cocínalo 2 minutos más, sin que llegue a dorarse. Sube el fuego a medio-alto, añade los 250 g de carne picada de ternera y los 250 g de cerdo y desmenúzalos con una cuchara de madera para que no queden bolas. Sazona con pimienta y deja la sal para después, porque la pastilla de caldo ya sala. Cocina unos 10 minutos, hasta que la carne pierda por completo el tono rosado y empiece a dorarse en el fondo. Si la cazuela es pequeña y la carne suelta mucha agua, dórala en 2 tandas.

Paso 2 de 4

Añade el sofrito y deja reducir

Añade el sofrito y deja reducir

Con la carne ya dorada, desmenuza por encima la pastilla de Avecrem Pollo y remueve para que se reparta. Vierte la cucharadita de vino blanco, que solo sirve para desglasar y se evapora en segundos mientras raspas el fondo con la cuchara para despegar lo que se haya quedado pegado. Añade el bote de Sofrito Casero de Tomate y Cebolla, la cucharadita de orégano, la hoja de laurel y la cucharadita de azúcar, que corrige la acidez del tomate.

Baja el fuego al mínimo, tapa la cazuela y deja que la salsa haga chup-chup entre 15 y 20 minutos, removiendo cada pocos minutos para que no se agarre. Está lista cuando la grasa empieza a brillar en los bordes y, al pasar la cuchara por el fondo, la salsa tarda en volver a cubrir el surco. Si se espesa demasiado antes de tiempo, añade un chorrito de agua caliente. Prueba al final y ajusta de pimienta; con el caldo en pastilla rara vez hace falta sal.

Paso 3 de 4

Cuece los espaguetis al dente

Cuece los espaguetis al dente

Mientras la salsa se cocina, pon al fuego una olla grande con abundante agua, unos 4 litros para los 400 g de espaguetis, y sálala cuando hierva. Echa la pasta cuando el agua borbotee con fuerza y muévela con una pinza en cuanto se ablande y se hunda, porque en ese momento las hebras tienden a pegarse entre sí. No añadas aceite al agua: no evita que se peguen y hace que luego la salsa resbale. Mientras esperas, lava la rama de perejil, sécala y pica las hojas para el final.

Cuece los espaguetis entre 8 y 10 minutos, según el fabricante, y prueba uno un minuto antes de lo previsto. Tienen que quedar al dente, tiernos pero con resistencia al morder, porque todavía pasarán un minuto en la cazuela con la salsa. Antes de escurrir, reserva un cacillo del agua de cocción: lleva el almidón que soltó la pasta y te servirá para ligar la salsa en el paso siguiente.

Paso 4 de 4

Liga la pasta con la salsa

Retira la hoja de laurel de la salsa. Escurre los espaguetis y pásalos directamente a la cazuela, con el fuego al mínimo. Añade 2 o 3 cucharadas del agua de cocción reservada y mezcla con unas pinzas durante 1 minuto, levantando la pasta para que la salsa se meta entre las hebras. El almidón une la grasa de la carne con el tomate y deja una salsa brillante que se queda en la pasta en lugar de acabar en el fondo del plato.

Reparte en platos hondos calientes y termina cada ración con parte de los 40 g de parmesano recién rallado y el perejil picado que reservaste. Sirve enseguida, porque la pasta sigue absorbiendo salsa fuera del fuego y, si espera, se seca. Si prefieres la salsa por encima, sirve la pasta sola con otro chorrito de agua de cocción para que no se apelmace y cúbrela con la boloñesa en el plato.

Consejos finales

La salsa boloñesa casera gana con el reposo: hecha unas horas antes, o la víspera, los sabores se asientan y la textura queda más untuosa. Guárdala en un recipiente cerrado en la nevera hasta 3 días o congélala hasta 3 meses, mejor en raciones individuales. Para recalentarla, caliéntala despacio, con un poco de agua, y remueve hasta que vuelva a burbujear. La pasta ya mezclada aguanta peor: 1 o 2 días en la nevera como mucho, y al calentarla se ablanda.

Por eso compensa cocinar el doble de salsa y no mezclarla toda con la pasta. Lo que sobra sirve para rellenar unos canelones a la boloñesa, siempre que la salsa esté bien reducida, o para gratinar con arroz blanco y un poco de queso. Una salsa aguada se evita así: si la carne suelta mucha agua al dorarla, sube el fuego y espera a que se evapore antes de añadir el sofrito, porque de lo contrario queda hervida y gris, y reserva siempre un poco del agua de la pasta para ligar al final en lugar de añadir más tomate, porque su almidón la une a la pasta sin aguarla. Estos trucos funcionan igual tanto con ternera sola como con mezcla de cerdo.

Para acompañar basta una ensalada de canónigos o rúcula con un aliño suave de aceite y vinagre, que equilibra la intensidad de la carne. Y si otro día quieres seguir con la misma pasta, cambia de salsa: los espaguetis con tomate se resuelven en lo que tarda en hervir el agua, los espaguetis a la napolitana juegan con tomate y hierbas aromáticas, y los espaguetis a la carbonara cambian la carne por una salsa cremosa con queso.

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