Templada recién hecha o fría al día siguiente, la ensalada de garbanzos con patata, apio y perejil se aliña solo con aceite de oliva virgen extra y pimienta. Está lista en unos 40 minutos y da para 4 personas como primer plato, o como cena ligera si la sirves en raciones generosas.

Para ensalada hace falta un grano que aguante entero al mezclarlo, como el pedrosillano, pequeño y de piel fina, o un castellano de calidad; los muy mantecosos se deshacen en cuanto los remueves. Si usas garbanzos de bote, busca los que solo lleven garbanzo, agua y sal y enjuágalos bien. Si prefieres cocerlos tú, ponlos en remojo la noche anterior, unas 12 horas, y cuécelos aparte, porque ese tiempo no entra en los 40 minutos de esta receta. Con los garbanzos ya cocidos en la nevera, la ensalada se monta en lo que tardan en hacerse las patatas.

En verano es de las ensaladas que mejor viajan en táper, porque no lleva salsa que se corte ni hojas que se mustien, y admite lo que tengas a mano: con una lata de atún o unos dados de queso feta pasa de primer plato a comida completa. Lo que la separa de una simple mezcla de legumbre es cocer la patata y el apio en caldo en lugar de en agua sola, y eso la hace fácil de sazonar, porque llegan al bol con sabor propio y piden menos sal al final.

Información nutricional(por ración)

Energía

285 kcal

Hidratos

38 g

Grasas

9 g

Fibra

8 g

Proteínas

12 g

¿Cuántos comensales?
4
Garbanzo
Garbanzo
200 gramos
Patata
Patata
2 unidades
Apio
Apio
1 unidad
Avecrem Pollo
1 pastilla
Aceite de oliva virgen extra
Aceite de oliva virgen extra
1 cucharada de café
Perejil
Perejil
1 rama
Pimienta
Pimienta
al gusto
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Paso 1 de 3

Cuece la patata y el apio en caldo

Cuece la patata y el apio en caldo

Pela las 2 patatas y córtalas en dados de unos 2 cm, lo más regulares que puedas, para que todos estén tiernos a la vez. Lava la rama de apio, retira con un pelador las hebras duras de la parte exterior y pícala fina.

Pon a hervir una olla con abundante agua y desmenuza en ella la pastilla de Avecrem Pollo, removiendo hasta que se disuelva. Cuando hierva, añade la patata y el apio y baja a fuego medio. Cuece de 10 a 12 minutos, hasta que un cuchillo atraviese los dados sin resistencia pero sin que se desmoronen. La patata absorbe el sabor del caldo mientras se cuece, así que no hace falta salar el agua: la pastilla ya aporta sal suficiente y siempre podrás ajustar al final.

Paso 2 de 3

Mezcla con los garbanzos y el perejil

Mezcla con los garbanzos y el perejil

Escurre la patata y el apio con cuidado, sin sacudir el colador con fuerza para que los dados no se rompan, y reserva medio vaso del caldo por si luego necesitas aligerar la ensalada. Pásalos a un bol amplio y déjalos templar unos 5 minutos.

Incorpora los 200 g de garbanzos cocidos. Si son de bote, enjuágalos antes bajo el grifo con agua fría y escúrrelos bien: el líquido de la conserva es espeso y deja un regusto que tapa el resto de sabores. Pica fina la rama de perejil fresco, descartando los tallos más gruesos, y espárcela por encima. Añade pimienta negra recién molida al gusto. El perejil y el aroma del caldo en la patata se encargan de dar frescura, así que no necesita más aderezos para funcionar.

Paso 3 de 3

Aliña con aceite y deja reposar

Aliña con aceite y deja reposar

Vierte la cucharada de café de aceite de oliva virgen extra sobre la ensalada aún templada y mezcla con una cuchara de madera o una espátula, con movimientos suaves de abajo arriba para que la patata no se rompa. Si la notas seca, añade 1 o 2 cucharadas del caldo reservado en lugar de más aceite: humedece sin hacerla grasa.

Prueba y ajusta de sal y pimienta. Deja reposar unos 10 minutos a temperatura ambiente para que los garbanzos se impregnen del aliño, o unos 30 minutos en la nevera si la prefieres fría. Si la guardas en frío, sácala un rato antes de servir: a temperatura de nevera el aceite se espesa y los sabores se apagan. Remueve de nuevo justo antes de llevarla a la mesa, porque el aliño tiende a irse al fondo.

Consejos finales

La patata es lo primero que se estropea: a partir de los 15 minutos de hervor empieza a deshacerse y la ensalada acaba convertida en un puré con garbanzos, así que pon el reloj y pincha un dado a los 10. Aliñarla recién sacada de la nevera tampoco funciona, porque la patata fría ya no absorbe nada, y salar el agua además de usar la pastilla la deja salada sin remedio. El truco más útil es el más simple: prueba siempre antes de rectificar.

Tapada y en frío aguanta 2 o 3 días, lo que la convierte en una buena opción para llevar en táper al trabajo. Mejor no congelarla, porque la patata cocida se vuelve acuosa al descongelarse. Si al día siguiente la encuentras apagada, un chorrito de aceite y una vuelta de pimienta la recuperan.

Admite muchas variaciones. Para un punto más crujiente, deja el apio crudo y córtalo en rodajas finas. Unos tomates cherry, cebolleta o un huevo duro picado la completan sin cambiar su carácter. En la cena puede ser el plato principal, y como guarnición va bien con pescado a la plancha. Si quieres otra ensalada de legumbre, la ensalada de lentejas con atún se prepara en poco tiempo, y para los días de más calor tienes la ensalada de pasta fría.

Cuando llega el frío, los mismos garbanzos se lucen en caliente: un potaje de garbanzos con verduras o unos garbanzos con pollo para un plato más completo.

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