Cuando cuesta que en casa se coma verdura, una crema de espinacas suave, con leche, nata y quesitos, suele terminarse sin protestas. Sirve para 4 personas y, entre lavar 1 kilo de hojas frescas, rehogarlas y dejarlas cocer, cuenta con unos 25 minutos de principio a fin.

La mejor espinaca fresca llega entre el otoño y la primavera, cuando las hojas salen más carnosas y con menos amargor. Al comprarla, busca manojos de un verde intenso, con las hojas tersas y sin zonas amarillas ni partes blandas. Si son espinacas grandes, quítales el tallo grueso, que es fibroso y no se tritura bien; las hojas tiernas de tipo baby se pueden usar enteras. Lávalas en agua fría varias veces, cambiando el agua hasta que no quede tierra en el fondo, y escúrrelas bien. Con espinaca congelada, unos 600 g equivalen al kilo de fresca y te ahorras el lavado; solo hay que descongelarla y escurrirla bien. Con la fresca, no te asustes por el volumen: 1 kilo llena la olla, pero en 2 minutos de calor se queda en una fracción de lo que era.

El color depende sobre todo del tiempo. Con 10 minutos de cocción suave la hoja queda tierna y la crema mantiene un verde vivo; si la dejas hervir mucho más, vira a un tono oliva y pierde frescura. La leche tampoco debe hervir con fuerza, porque se agarra al fondo y puede cortarse. Los quesitos y las 6 cucharadas de nata se añaden fuera del fuego, justo antes de triturar, y son los que le dan esa textura cremosa sin necesidad de espesantes.

Información nutricional(por ración)

Energía

185 kcal

Hidratos

8 g

Grasas

12 g

Fibra

4 g

Proteínas

6 g

¿Cuántos comensales?
4
Espinaca
Espinaca
1 kilo fresca
Ajo
Ajo
1 diente
Mantequilla
Mantequilla
1 cucharada
Aceite de oliva virgen extra
Aceite de oliva virgen extra
1 chorro
Avecrem Pollo
1 pastilla
Leche
Leche
1 vaso
Nata líquida para cocinar
Nata líquida para cocinar
6 cucharadas
Pimienta
Pimienta
1 una pizca
Queso
Queso
2 unidades
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Paso 1 de 3

Dora el ajo y rehoga las espinacas

Dora el ajo y rehoga las espinacas

Pica fino el diente de ajo, ya pelado. En una olla amplia, funde a fuego medio la cucharada de mantequilla con aceite de oliva virgen extra, un chorro. Cuando la mantequilla se haya fundido y empiece a burbujear, añade el ajo y dale 1 minuto escaso, hasta que tome un ligero color: si se tuesta de más, amarga y ese sabor pasa a toda la crema.

Incorpora el kilo de espinacas lavadas y escurridas en 2 o 3 tandas, añadiendo la siguiente cuando la anterior haya bajado. Dales vueltas y rehoga unos 2 minutos, hasta que todas las hojas hayan perdido volumen y brillen. Si quieres decorar los platos, aparta antes un puñado de hojas crudas.

Paso 2 de 3

Cuece con la leche y el Avecrem Pollo

Cuece con la leche y el Avecrem Pollo

Con las espinacas ya reducidas, vierte el vaso de leche y desmenuza sobre la olla la pastilla de Avecrem Pollo, removiendo para que se disuelva por completo. Añade una pizca de pimienta negra recién molida, que combina muy bien con el lácteo. No eches sal en este momento: la pastilla ya aporta la suficiente y es mejor ajustar al final.

Baja el fuego y mantén 10 minutos a fuego suave, pasando la cuchara por el fondo cada poco. La leche tiene que temblar, no hervir a borbotones; si sube o se pega, se corta y la crema queda granulada. Pasado ese tiempo, los tallos finos tienen que estar tiernos al apretarlos con la cuchara y el líquido habrá cogido un color verde intenso.

Paso 3 de 3

Tritura con los quesitos y la nata

Tritura con los quesitos y la nata

Fuera del fuego, añade los 2 quesitos troceados y las 6 cucharadas de nata líquida para cocinar; si vas a decorar, guarda 1 de ellas. Pasa la batidora de mano hasta que desaparezcan las hebras y los grumos; bastan 2 o 3 minutos. Para una textura más ligera y fina, pásala por un colador chino.

Vuelve a ponerla al fuego 1 minuto, sin que llegue a hervir, para que recupere temperatura y termine de ligar. Pruébala; si pide sal, es el momento. Si la notas demasiado espesa, añade un poco de leche. Para decorar, saltea las hojas reservadas 30 segundos con muy poco aceite y colócalas encima, junto a un hilo de nata: un acabado fácil que le da a cada plato otro aspecto.

Consejos finales

Sírvela con costrones de pan frito o unas semillas de calabaza tostadas, que dan el contraste crujiente; un huevo cocido picado por encima la convierte en una cena más completa. Sin lactosa sale igual con leche, nata y quesitos sin lactosa, y para hacerla vegetariana basta cambiar la pastilla de pollo por una de caldo vegetal. Si te apetece un sabor más dulce y otoñal, la crema de calabaza y espinacas combina las 2 verduras.

Conservar el verde intenso tiene sus trucos: no pases de 10 minutos de cocción y tritúrala nada más apagar el fuego, sin dejarla reposar tapada, porque el vapor retenido sigue cocinando la hoja y la oscurece. Con el ajo del principio, 1 minuto en la mantequilla basta; si se tuesta, el amargor se nota en cada cucharada. Fuera de ese minuto, es una crema fácil de dejar a punto aunque cocines poco.

En la nevera aguanta 2 días en un recipiente hermético. No la dejes horas a temperatura ambiente: en la espinaca cocinada, los nitratos pueden transformarse en nitritos fuera del frío, así que enfríala rápido y guárdala, o congélala si no se va a tomar pronto. Sin la nata ni los quesitos dura hasta 3 meses congelada, y al recalentarla los añades y la trituras de nuevo. Para los más pequeños, la AESAN recomienda no dar espinacas antes del año (si se incluyen en un puré, que no pasen del 20 % del total) y no más de 1 ración al día entre 1 y 3 años.

Para alternar durante la semana, la crema de calabacín y la crema de brócoli y patatas siguen la misma idea de verdura triturada, y la crema de puerros es la opción más suave.

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