Cocer los ramilletes al dente, pasarlos por harina y huevo batido y freírlos en aceite de oliva hasta que la capa exterior quede dorada y crujiente: en eso consiste la coliflor rebozada. Con 1 coliflor y 1 huevo tienes una fuente para 2 personas como plato principal, y en unos 30 minutos la tienes en la mesa, contando el hervor y la fritura por tandas.

Todo empieza en la compra. La coliflor tiene su temporada fuerte entre el otoño y el final del invierno: busca una pieza pesada para su tamaño, con la pella cerrada, blanca o de color crema uniforme, sin manchas oscuras, y con las hojas verdes tersas, que son la mejor pista de que está recién cortada. Si los ramilletes empiezan a separarse o la superficie tiene puntos marrones, lleva tiempo en la cámara y soltará más agua al cocerla, lo que complica que el rebozado agarre.

Lo primero que hay que medir es la cocción previa: entre 6 y 8 minutos en agua hirviendo, según el tamaño del ramillete, para que el tallo ceda a la punta del cuchillo sin deshacerse. El aceite, en torno a 170 a 180 °C, sella el huevo al instante y evita que la verdura se empape. Para sazonar el rebozado se usa una pastilla de Avecrem Sazonador Pollo desmenuzada en el huevo, así que la sal va con medida. Como guarnición casera acompaña bien un filete a la plancha o un pescado blanco, y si prefieres una versión con masa, los buñuelos de coliflor se fríen en una pasta más esponjosa.

Información nutricional(por ración)

Energía

215 kcal

Hidratos

14 g

Grasas

13 g

Fibra

4 g

Proteínas

7 g

¿Cuántos comensales?
2
Coliflor
Coliflor
1 unidad
Leche
Leche
al gusto
Huevo
Huevo
1 unidad
Avecrem Sazonador Pollo
Aceite de oliva virgen extra
Aceite de oliva virgen extra
al gusto
Imágenes generadas con IA
Cooking Mode Desactivado

Con el Cooking Mode tu pantalla no va a entrar en modo hibernación...

Paso 1 de 4

Limpia y cuece los ramilletes

Limpia y cuece los ramilletes

Quita las hojas verdes y el tronco grueso de la base de la coliflor y sepárala en ramilletes medianos, de un tamaño parecido entre sí, y así todos alcanzan el punto al mismo tiempo. Puedes hacerlos más grandes o más pequeños según cómo vayas a servirlos, pero sin mezclar tamaños. Pásalos por agua fría y revisa bien entre las flores, donde suele quedar tierra.

Llena de agua una olla amplia y añade un chorrito de leche: ayuda a que la coliflor conserve el color blanco y suaviza el olor que suelta al hervir. Cuando el agua rompa a hervir, echa los ramilletes y cuécelos entre 6 y 8 minutos, y pincha el tallo: el cuchillo debe entrar con algo de resistencia. Si te pasas, se abren y se rompen al rebozarlos. Escúrrelos en un colador y déjalos templar y secar al aire unos minutos.

Paso 2 de 4

Prepara el rebozado con Avecrem

En un bol amplio, bate el huevo con energía hasta que haga algo de espuma. Desmenuza encima la pastilla de Avecrem Sazonador Pollo, aplastándola con los dedos o con un tenedor, y bate de nuevo hasta que no queden grumos: así el sazonador se reparte por todo el huevo y cada ramillete sale con el mismo punto de sal. Añade un chorrito de leche, más o menos 1 cucharada, para que la mezcla cubra mejor y el rebozado quede más esponjoso.

Comprueba que los ramilletes están bien secos; si los ves húmedos, sécalos con papel absorbente, ya que el agua impide que la harina se adhiera y luego el rebozado se despega en la sartén. Pasa cada ramillete por un poco de harina, sacude el exceso y báñalo en el huevo, girándolo para que la mezcla llegue a todos los recovecos de la flor.

Paso 3 de 4

Fríe por tandas en aceite caliente

Llena una sartén honda o un cazo con abundante aceite de oliva virgen extra y caliéntalo, a fuego medio alto, hasta que alcance unos 170 a 180 °C. Si no tienes termómetro, echa una miga de pan: tiene que flotar al momento, rodeada de burbujas, y tomar color en pocos segundos. Con el aceite frío el rebozado chupa grasa; demasiado caliente, se tuesta por fuera antes de que el interior se caliente.

Introduce los ramilletes con cuidado, dejando que escurra antes el huevo sobrante, y fríelos por tandas pequeñas, sin amontonarlos, para que la temperatura del aceite no caiga de golpe. Dales la vuelta con una espumadera para que se doren por igual, unos 2 minutos por cada lado, hasta que la capa de huevo esté dorada y firme al tacto. Entre tanda y tanda, espera unos segundos a que el aceite recupere el calor.

Paso 4 de 4

Escurre y sirve recién hecha

Conforme los ramilletes estén dorados, sácalos con la espumadera dejando que goteen unos segundos sobre la sartén y pásalos a un plato cubierto con papel de cocina absorbente. Repártelos en una sola capa, sin apilarlos, porque el vapor que suelta la verdura caliente ablanda el rebozado de los que quedan debajo.

Déjalos reposar apenas 1 minuto, el tiempo justo para que el papel retire el exceso de grasa, y llévalos a la fuente de servir. Come uno y decide después si hace falta sal: el sazonador ya la aporta, así que muchas veces basta con una pizca muy pequeña por encima o ninguna. Sírvela recién hecha, cuando el contraste entre la capa crujiente y el interior tierno se nota más; si tienes que esperar a que termine la última tanda, mantén las primeras en el horno a 80 °C con la puerta entreabierta.

Consejos finales

Además de guarnición, funciona como entrante para compartir antes de un plato de carne, con una ensalada de tomate y cebolla o una salsa de yogur con un poco de limón y ajo que aportan frescura frente a la fritura. Para los niños, corta los ramilletes del tamaño de un bocado y no añadas sal al final, porque el sazonador ya da sabor. Si en casa la prefieren sin freír, la coliflor con bechamel de champiñones y jamón se gratina en el horno.

Un rebozado que se queda en la sartén y deja la coliflor desnuda casi siempre se debe a que el ramillete estaba mojado o a que se saltó la harina, que funciona como pegamento entre la verdura y el huevo. La coliflor aguada por dentro, en cambio, es señal de que se coció de más o no se escurrió bien. Evitar ambas cosas depende de unos trucos muy sencillos: seca cada ramillete con papel antes de enharinarlo y fríe pocos a la vez para que el aceite no baje de temperatura. Con esas precauciones, rebozar coliflor se vuelve fácil incluso si es la primera vez que lo intentas.

Lo ideal es comerla en el momento, pero si sobra aguanta 1 o 2 días como mucho en la nevera, en un táper con una hoja de papel de cocina debajo. Para recuperar el crujiente, evita el microondas, que la deja blanda: caliéntala en el horno a 200 °C unos 5 minutos o en la freidora de aire a 180 °C de 3 a 4 minutos. No conviene congelarla una vez rebozada, porque al descongelar suelta agua y la capa se despega.

Si te sobra media coliflor, aprovéchala en una crema de coliflor suave o en una coliflor al ajillo con pimentón, que se hace en una sola sartén. Y para freírla sin huevo, la coliflor frita es una alternativa más ligera.

Valora esta recetas 31 valoraciones
Añade esta receta a tus favoritos Y tenla a mano siempre que quieras