Preguntas frecuentes a nuestro Chef Guía
Por si te falta un ingrediente...
La elaboración clásica lleva calabacines medianos o grandes, cebolla picada, atún en conserva bien escurrido, un toque de nuez moscada, aceite de oliva, una pastilla de Avecrem Vegetal y queso rallado para gratinar.
Parte los calabacines a lo largo y vacíalos dejando una pared de algo más de medio centímetro. Pocha la cebolla con la pulpa picada y el Avecrem Vegetal, añade el atún, rellena, hornea 10 minutos a 180 °C, cubre con emmental y gratina 10 más.
Además del atún y la cebolla, puedes añadir tomate frito, pimientos picados, maíz dulce, champiñones salteados o un poco de bechamel ligera para ligar el conjunto.
Acompañan a la perfección con ensaladas verdes variadas, arroz blanco aromatizado con ajo, patatas asadas o una crema ligera de verduras de primero.
Ya gratinados no conviene congelarlos, porque el calabacín se vuelve acuoso al descongelarse. Si quieres adelantar trabajo, congela solo el relleno de atún y cebolla, hasta 2 meses, y rellena calabacines frescos el día que los vayas a comer.
Aguantan 2 días en la nevera, tapados en un recipiente hermético. Para recalentarlos, unos 10 minutos en el horno a 180 °C: el queso vuelve a fundirse y la base no se ablanda, como sí ocurre en el microondas.
Por supuesto. Puedes emplear carne picada de ternera o cerdo previamente sofrita, pechuga de pollo deshilachada o restos de pollo asado para aprovechar sobras.
El secreto reside en escurrir muy bien la pulpa del calabacín tras extraerla y cocinar el sofrito a fuego suave el tiempo suficiente para evaporar el agua natural de la hortaliza antes de añadir el atún.
Puedes utilizar una mezcla de pan rallado con perejil y unas gotas de aceite, levadura nutricional o un queso bajo en grasa para un acabado dorado y crujiente con menos calorías.
Gallina Blanca Chef Guía
Calabacines rellenos de atún
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