Con su salsa roja de cebolla pochada, tomate y caldo de pescado, el bacalao a la vizcaína es una de las recetas vascas más conocidas: lomos de bacalao desalado, enharinados y sellados, que terminan de hacerse dentro de la salsa. Para 4 personas lo tienes en la mesa en unos 40 minutos, contando el pochado lento de la cebolla, que es lo que más tiempo pide.

La salsa vizcaína se asocia sobre todo a Bilbao, y su seña de identidad es el pimiento choricero, un pimiento rojo secado al aire cuya carne se raspa después de hidratarlo y que da color y un dulzor con un fondo ligeramente amargo. En muchas casas vascas la salsa lleva solo cebolla y choricero, sin tomate, y hay versiones que la espesan con un trozo de pan frito triturado con ella; fuera de Euskadi lo más habitual es reforzarla con tomate, como aquí. Si tienes carne de pimiento choricero en conserva, 1 o 2 cucharadas añadidas junto al tomate acercan el plato a la versión bilbaína.

Para que el pescado quede jugoso, busca lomos gruesos, de unos 3 cm, y con piel: la piel suelta gelatina y ayuda a ligar la salsa en el último paso. Si lo compras salado, desálalo tú entre 24 y 48 horas en agua fría dentro de la nevera, según el grosor, cambiando el agua 3 o 4 veces. La salsa, en cambio, pide calma: la cebolla necesita unos 15 minutos a fuego medio-bajo hasta dorarse, y de ese rato sale casi todo el dulzor del guiso. Una vez hecha esa base, lo demás es fácil de llevar incluso entre semana, porque el caldo reduce en 10 minutos y el bacalao se termina en 5 o 7 con la cazuela tapada.

Información nutricional(por ración)

Energía

345 kcal

Hidratos

18 g

Grasas

16 g

Fibra

2.5 g

Proteínas

32 g

¿Cuántos comensales?
4
Ajo
Ajo
4 dientes
Cebolla
Cebolla
2 unidades
Tomate Frito Casero
2 cucharadas
Caldo Casero de Pescado 100% Natural
Harina
Harina
50 gramos
Aceite de oliva virgen extra
Aceite de oliva virgen extra
al gusto
Imágenes generadas con IA
Cooking Mode Desactivado

Con el Cooking Mode tu pantalla no va a entrar en modo hibernación...

Paso 1 de 4

Sella el bacalao y pocha la cebolla

Sella el bacalao y pocha la cebolla

Seca los lomos de bacalao desalado con papel de cocina por las 2 caras y por los lados. Pásalos por los 50 g de harina y sacude el exceso, porque basta con una capa fina. Pon al fuego medio-alto una cazuela amplia con un buen fondo de aceite de oliva virgen extra y sella el bacalao 1 o 2 minutos por cada lado, empezando por la piel, hasta que la harina tome un dorado claro. No se trata de cocinarlo, solo de crear una costra que proteja la carne y que después ayude a espesar la salsa.

Retira los lomos a un plato. En el mismo aceite, ya con sabor a pescado, pasa a fuego medio-bajo y añade los 4 dientes de ajo laminados y las 2 cebollas picadas finas. Pocha unos 15 minutos, con algún meneo, hasta que la cebolla quede blanda, transparente y empiece a dorarse por los bordes. Si se agarra al fondo, añade una cucharada de agua en lugar de más aceite.

Paso 2 de 4

Da cuerpo a la salsa con tomate

Da cuerpo a la salsa con tomate

Cuando la cebolla esté dorada, añade las 2 cucharadas de Tomate Frito Casero y intégralo bien en el sofrito. Deja que se cocine a fuego suave entre 2 y 3 minutos, hasta que el tomate oscurezca un poco y el aceite asome por los bordes. Así pierde el punto ácido y la salsa gana color.

Deshaz con los dedos sobre la cazuela la pastilla de Avecrem Dúo Paella De Pescado y remueve 1 minuto más para que se disuelva en la grasa del sofrito. Aporta el fondo marino que en la cocina tradicional se consigue cociendo espinas y cabezas durante mucho rato. Prueba antes de seguir: entre la pastilla y el bacalao, que aunque esté desalado conserva algo de sal, lo normal es que la salsa no necesite sal añadida.

Paso 3 de 4

Reduce la salsa con el caldo

Reduce la salsa con el caldo

Vierte sobre el sofrito el Caldo Casero de Pescado 100% Natural, medio litro, y despega con la espátula lo que se quedó adherido al fondo al sellar el bacalao. Lleva a ebullición a fuego vivo y baja la llama enseguida para que cueza suave, con burbuja pequeña.

Deja reducir unos 10 minutos, con algún meneo de cuchara, hasta que la salsa haya perdido más o menos un tercio de su volumen y cubra el dorso de la cuchara. Si la quieres fina y lisa, como en la versión más clásica, tritúrala ahora con la batidora y pásala por un colador antes de devolverla a la cazuela. Si prefieres notar la cebolla, déjala tal cual: queda más rústica y con más cuerpo, y también es una forma muy casera de servirla.

Paso 4 de 4

Termina el bacalao en la salsa

Termina el bacalao en la salsa

Coloca de nuevo los lomos en la cazuela, con la piel hacia arriba, y húndelos un poco en la salsa. Tapa y cocina a fuego suave entre 5 y 7 minutos según el grosor: unos 5 para lomos de 2 cm y hasta 7 si pasan de 3 cm. Está en su punto cuando la carne empieza a separarse en lascas al presionarla con un tenedor y por dentro ha perdido el aspecto translúcido.

Mientras se hace, mueve la cazuela en vaivén un par de veces, sin remover con cuchara, para que los lomos no se rompan. Fuera del fuego, espera 2 minutos con la tapa puesta: el bacalao suelta algo de gelatina y la salsa se liga y brilla. Sirve cada lomo en plato hondo con salsa abundante.

Consejos finales

Si la salsa sigue líquida cuando el bacalao ya está hecho, no alargues la cocción con el pescado dentro, porque se seca y se deshace en hebras. Saca los lomos con una espátula, deja hervir la salsa 3 o 4 minutos destapada y vuelve a meterlos solo para calentarlos. Si ha espesado de más, aclárala con unas cucharadas de caldo caliente. Con lomos de distinto grosor, los trucos son de orden: mete primero los más gruesos y añade los finos 2 minutos después, y sécalos todos muy bien antes de enharinarlos, porque la humedad convierte la harina en pasta y el sellado no dora.

Para acompañar, unas patatas panaderas hechas en el horno mientras preparas la salsa encajan muy bien, igual que un poco de arroz blanco para aprovechar la salsa. Si buscas algo más ligero, una ensalada de lechuga y cebolleta equilibra el plato, y el pan nunca sobra. Para otros días, el bacalao admite recetas más sencillas, como el bacalao al horno o el bacalao con tomate al horno, y como entrante quedan muy bien unos pimientos del piquillo rellenos de bacalao y gambas.

Tapado en la nevera aguanta 2 días, y al día siguiente la salsa tiene todavía más sabor. Recalienta a fuego suave, con la cazuela tapada y un chorrito de agua o caldo, solo hasta que el centro del bacalao esté caliente. La salsa sola admite congelador hasta 3 meses; el pescado ya cocinado pierde jugosidad al descongelarse, así que compensa congelar la salsa aparte y añadir lomos recién sellados el día que la uses.

Valora esta recetas 17 valoraciones
Añade esta receta a tus favoritos Y tenla a mano siempre que quieras