Oreja, rabo y pie de cerdo, las piezas con más gelatina de la matanza, son la base del arroz a la zamorana, un arroz meloso de cazuela de barro teñido de pimentón y completado con panceta y chorizo. Con 360 g de arroz hay raciones generosas para 4 personas, y el reloj marca entre 1 hora y 45 minutos y 2 horas, porque las piezas de cerdo necesitan cocer al menos 1 hora antes de que entre el grano.

Es un plato tradicional de Zamora ligado a esos días de matanza, cuando se aprovechaba todo el animal. La gelatina de esas partes es la que deja el arroz untuoso sin necesidad de remover, y por eso la cocción previa de las carnes no es un trámite: además de ablandarlas, convierte los 2 litros de caldo en un fondo con cuerpo que luego se cuela y se usa para el arroz.

En la carnicería, pide que te partan el rabo por las juntas y el pie en 2 mitades; así cuecen antes y luego es más fácil deshuesarlos. Para el grano, un arroz redondo o de tipo bomba absorbe bien el caldo y aguanta entero los 20 minutos de cocción. Con el pimentón, la clave está en el calor: echa siempre la cucharada fuera del fuego, porque se quema en segundos y amarga todo el arroz. Si te apetece otro arroz contundente que se termina sin vigilar el fuego, mira el arroz al horno, que también se hace en cazuela de barro pero se acaba dentro del horno.

Información nutricional(por ración)

Energía

550 kcal

Hidratos

45 g

Grasas

30 g

Fibra

3 g

Proteínas

25 g

¿Cuántos comensales?
4
Cebolla
Cebolla
1 unidad
Chorizo
Chorizo
1 unidad
Oreja de cerdo
Oreja de cerdo
1 unidad
Cerdo
Cerdo
1 rabo
Ajo
Ajo
3 dientes
Pie de cerdo
Pie de cerdo
1 unidad
Panceta
Panceta
150 gramos
Arroz blanco
Arroz blanco
360 gramos
Aceite de oliva virgen extra
Aceite de oliva virgen extra
al gusto
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Paso 1 de 4

Cuece y dora las carnes de cerdo

Cuece y dora las carnes de cerdo

Limpia bien la oreja, el rabo y el pie de cerdo, chamuscando con la llama los pelos que queden. Pon a hervir los 2 litros de Caldo Casero de Carne 100% Natural en una olla grande, añade las 3 piezas y cuece a fuego medio al menos 1 hora, retirando la espuma de los primeros minutos. Están listas cuando un cuchillo fino atraviesa la oreja sin esfuerzo; si siguen duras, dales hasta 30 minutos más.

Saca las carnes, deja que se templen, quita los huesos del pie y el rabo y corta todo en trozos pequeños, junto con los 150 g de panceta, que conviene picar menuda para que se haga a tiempo. Cuela el caldo y resérvalo caliente para el arroz. En una cazuela de barro o una paella amplia, calienta un chorro pequeño de aceite de oliva virgen extra y dora todas las carnes a fuego medio alto de 5 a 7 minutos, hasta que la panceta suelte su grasa y los trozos se tuesten por fuera.

Paso 2 de 4

Haz el sofrito con chorizo y pimentón

Cuando la carne esté dorada, baja el fuego y añade a la misma cazuela la cebolla picada fina y el ajo, los 3 dientes laminados. Deja que se pochen despacio en la grasa del cerdo unos 8 minutos, sin dejar de vigilarla, hasta que la cebolla quede tierna y translúcida. Incorpora el chorizo en rodajas o trozos y rehógalo 2 minutos para que suelte su aroma y tiña el sofrito de rojo; si es chorizo fresco, se terminará de hacer bien con los 20 minutos de arroz.

Ahora aparta la cazuela del fuego, espera unos segundos y añade una cucharada de pimentón dulce de la Vera. Remueve rápido con la cuchara de madera hasta repartirlo: con el calor que guarda la grasa basta para que suelte color y sabor. Sacar la cazuela del fuego en ese momento ahorra disgustos, porque el pimentón quemado deja un amargor que ya no se puede corregir. Devuelve la cazuela al fuego y continúa enseguida con el arroz.

Paso 3 de 4

Nacara el arroz y añade el caldo

Nacara el arroz y añade el caldo

Echa los 360 g de arroz a la cazuela y rehógalo 2 minutos con el sofrito y las carnes, removiendo para que cada grano se impregne de grasa y pimentón. A esto se le llama nacarar: el grano se vuelve algo translúcido por los bordes, se sella por fuera y aguanta mejor entero durante la cocción.

Vierte el caldo colado, que debe estar hirviendo al entrar en la cazuela. Para un arroz meloso calcula algo menos de 3 veces el peso del arroz: con estos 360 g, entre 1 litro y 1,1 litros. El caldo que sobre de los 2 litros, guárdalo para una sopa o para añadir al final si el grano lo pide. Prueba el líquido y rectifica de sal ahora, que es el último momento en que puedes corregirlo con sentido. Deja que recupere un hervor fuerte, reparte bien los trozos de carne por toda la superficie y baja después a fuego medio bajo, constante hasta el final para que el grano se haga por igual.

Paso 4 de 4

Termina la cocción y deja reposar

Termina la cocción y deja reposar

Deja cocer el arroz entre 18 y 20 minutos sin removerlo. Si lo mueves, suelta almidón y queda pastoso en lugar de meloso. Si ves que una zona hierve más que otra, gira la cazuela sobre el fuego en vez de meter la cuchara. Prueba un grano hacia el minuto 17: tiene que estar tierno por fuera con el corazón todavía algo firme, envuelto en un caldo espeso que no llegue a secarse.

Apaga el fuego, cubre la cazuela con un paño de cocina limpio y deja reposar 5 minutos. El paño recoge el vapor sin que gotee sobre el arroz, y en ese tiempo el grano termina de hacerse con su propio calor y el caldo que queda se asienta. Si usas cazuela de barro, ten en cuenta que retiene mucho calor y sigue cocinando: apaga 1 minuto antes. Lleva la cazuela directamente a la mesa y sirve enseguida.

Consejos finales

Al ser un arroz con tanta carne, no pide acompañamiento: una ensalada verde con un aliño ligero de vinagre o unos pimientos asados equilibran la grasa del cerdo y el pimentón. Sírvelo en la misma cazuela, que lo mantiene caliente mientras se reparte, y procura que cada plato lleve un poco de oreja, pie, panceta y chorizo.

Cuando el arroz sale seco y duro en el centro, el fuego ha estado demasiado alto o el caldo no estaba caliente; añade un cazo de caldo hirviendo, tapa con el paño y deja 5 minutos más a fuego mínimo. Si queda pastoso, casi siempre es porque se ha removido o porque se ha pasado de tiempo, y eso ya no tiene arreglo: la próxima vez prueba el grano antes. Otro fallo habitual es dejar las carnes poco cocidas; la oreja y el pie tienen que estar tiernos antes de entrar en el arroz, porque en 20 minutos ya no se ablandan.

Con 1 o 2 días de margen, tapado y en frío, el arroz sobrante se recalienta en una sartén con un chorrito de caldo, a fuego suave y con tapa. No conviene congelarlo, porque el grano se rompe y queda harinoso. Lo que sí puedes hacer de víspera es la cocción de las carnes: guárdalas en su caldo colado en la nevera y al día siguiente tendrás el arroz listo en media hora, una manera fácil de repartir el trabajo. Para un caldo aún más sabroso, cuece la panceta y el chorizo esa misma hora junto a la oreja y el pie; es uno de esos trucos que vienen de la matanza.

Cuando apetezca un arroz más ligero, el arroz con pollo o el arroz con brócoli son buenas opciones; con niños en casa, el arroz a la cubana suele triunfar, y para un día de arroz marinero tienes el arroz al caldero.

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