Las alitas de pollo al horno de esta receta se marinan en soja, limón, jengibre y especias y se asan a 200 °C hasta que la piel queda dorada, crujiente y algo lacada por el adobo. Son 12 alitas para 4 personas y, entre los 30 minutos mínimos de marinado, el horno y el reposo, cuenta unos 75 minutos, de los que tú trabajas apenas 10.

Compra las alitas enteras y córtalas en casa: separa la punta, que casi no tiene carne y se quema antes que el resto, y parte cada ala por la articulación en 2 piezas, el muslito y la parte central con sus 2 huesecillos. Las puntas no hace falta tirarlas, porque congeladas sirven para un caldo. Elige alitas con la piel entera, sin manchas y de tamaño parecido, para que se hagan al mismo tiempo, y deja que pierdan el frío de la nevera unos minutos antes de hornearlas, así la piel empieza a dorarse antes. Si ya vienen troceadas, cuenta unas 24 piezas.

El punto crujiente sin freír depende del calor seco: piezas separadas en la bandeja, la piel escurrida de marinado antes de entrar y el ventilador encendido en el último tramo. La soja y el pimentón se oscurecen rápido, así que los minutos finales piden vigilancia. Antes se freían casi siempre; el horno da una pieza menos grasa, deja la cocina limpia y te libera mientras se hacen. Para un adobo más dulce, las alitas con mostaza y miel son la alternativa en la misma línea de picoteo.

Información nutricional(por ración)

Energía

320 kcal

Hidratos

3 g

Grasas

22 g

Proteínas

28 g

¿Cuántos comensales?
4
Alita de pollo
Alita de pollo
12 unidades
Caldo Casero de Pollo 100% Natural
Ajo
Ajo
4 dientes

MACERADO

Pimentón
Pimentón
2 cucharadas de café
Pimienta negra
Pimienta negra
al gusto
Comino
Comino
al gusto
Jengibre
Jengibre
al gusto rallado
Caldo Casero de Pollo 100% Natural
Salsa de soja
Salsa de soja
50 mililitros
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Receta

Alitas de pollo al horno

Paso 1 de 4

Prepara el adobo y marina las alitas

Prepara el adobo y marina las alitas

En un bol amplio mezcla el pimentón, la pimienta negra, el comino y el jengibre rallado. Como orientación, 2 cucharaditas de pimentón, media de comino y un trozo de jengibre del tamaño de una nuez dan un adobo con carácter que no tapa el pollo. Añade el zumo de medio limón, los 50 ml de salsa de soja y los 200 ml de Caldo Casero de Pollo 100% Natural y remueve: el caldo suaviza la soja, ayuda a repartir las especias y evita que la carne se seque en el horno.

Si las alitas vienen enteras, quítales la punta y pártelas por la articulación. Mételas en el bol, dales la vuelta para que se impregnen bien y tapa. Déjalas en la nevera al menos 30 minutos; con 2 horas, o toda la noche, el sabor llega más adentro. No pases de 24 horas, porque el ácido del limón acaba ablandando la superficie de la carne.

Paso 2 de 4

Coloca las alitas en la bandeja

Coloca las alitas en la bandeja

Precalienta el horno a 200 °C, con las resistencias de arriba y de abajo, y forra una bandeja con papel vegetal. Saca las alitas del adobo, deja que escurran un momento y colócalas separadas entre sí: si se tocan, el vapor queda atrapado y se cuecen en su jugo en lugar de dorarse. No tires el líquido del marinado, que vas a necesitarlo a mitad de cocción.

Aplasta ligeramente los 4 dientes de ajo con la hoja del cuchillo, sin pelarlos, y repártelos entre las alitas: la piel los protege y se asan sin quemarse. Pincela las piezas con una capa fina de adobo, solo la justa, porque si quedan encharcadas la piel tarda mucho más en tostarse. Si lo quieres más ácido, exprime por encima el otro medio limón. Riega las piezas con aceite de oliva virgen extra, apenas un hilo: ayuda a que la piel tome color en el primer horneado.

Paso 3 de 4

Hornea, riega y dora con ventilador

Hornea, riega y dora con ventilador

Mete la bandeja a media altura y hornea de 15 a 20 minutos, hasta que la piel empiece a dorarse por arriba. Sácala, da la vuelta a las alitas con unas pinzas y riégalas con el adobo reservado: ese líquido en el fondo evita que los jugos se quemen en la bandeja y mantiene la carne jugosa, y con el tiempo que queda de horno se cocina por completo.

Vuelve a meterlas y hornea otros 10 a 15 minutos. Si tu horno tiene ventilador, actívalo en este último tramo: el aire caliente en movimiento seca la piel y la deja crujiente sin harinas ni fritura. Vigílalas, porque la soja y el pimentón pasan de dorados a quemados en poco tiempo. Están hechas cuando la carne se separa del hueso al pincharla y el jugo sale claro, sin rastro rosado; con termómetro, la parte más gruesa debe llegar a 75 °C.

Paso 4 de 4

Deja reposar y reduce el jugo

Deja reposar y reduce el jugo

Saca la bandeja y deja reposar las alitas 2 minutos antes de servirlas. Ese breve descanso permite que los jugos se asienten y que la carne se desprenda del hueso con facilidad. Los ajos habrán quedado blandos y dulces: apriétalos para sacar la pulpa y úntala en pan o mézclala con el jugo de la bandeja.

Si en el fondo queda jugo, pásalo a un cazo con ayuda de una espátula y redúcelo a fuego fuerte hasta que espese y brille, cosa de 1 o 2 minutos. Viértelo sobre las alitas justo antes de llevarlas a la mesa. Para esta glasa no uses el adobo crudo que haya podido quedar en el bol, porque ha estado en contacto con el pollo sin cocinar; si quieres aprovecharlo, hiérvelo antes al menos 2 o 3 minutos. Sírvelas en una fuente grande en el centro, con servilletas a mano.

Consejos finales

En freidora de aire también quedan muy bien. Escúrrelas del adobo, sécalas un poco con papel y cocínalas a 180 °C de 20 a 25 minutos en una sola capa, dándoles la vuelta a mitad. Si la cesta es pequeña, hazlas en 2 tandas, porque amontonadas no se tuestan. Pincélalas con un poco de jugo en los últimos 5 minutos, nunca al principio: con el aire directo, la soja se quema enseguida. La freidora sirve además para las sobras, que aguantan hasta 3 días tapadas en la nevera: 5 minutos a 180 °C y la piel recupera parte de su textura, algo que el microondas no consigue.

Casi todos los fallos vienen de la humedad. El truco más útil es secarlas antes del horno, ya que si entran goteando adobo la piel hierve en vez de dorarse. El segundo, no saltarse la vuelta a mitad de cocción, que es lo que dora los 2 lados por igual. Con esos 2 gestos, hasta quien las hace por primera vez consigue unas alitas fáciles y crujientes. Para variar el adobo, sube el jengibre, añade una pizca de guindilla o pinta las piezas con salsa barbacoa en el último tramo de horno.

Las 12 alitas dan para 4 personas como entrante; si van de plato único, cuenta para 2 o completa con guarnición. Unas patatas gajo asadas en otra bandeja al mismo tiempo son la opción más cómoda, y en las alitas de pollo al horno con patatas todo se hace junto. Una ensalada de tomate y cebolleta equilibra el sabor intenso de la soja. Otro día puedes pasar a los muslos de pollo al horno, que piden más tiempo pero el mismo cuidado con la piel, o a un pollo guisado a fuego lento para los días de frío.

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