Las albóndigas de bacalao son uno de esos platos que nos transportan directamente a la cocina de nuestras abuelas, donde el mimo y el tiempo eran los ingredientes principales. En Gallina Blanca queremos ayudarte a recuperar ese sabor de siempre de forma sencilla en tu día a día, por eso el toque del Caldo Casero de Pescado 100% Natural y una pizca de Avecrem Pollo se convierten en tus mejores aliados para conseguir un fondo con cuerpo y mucho sabor sin complicaciones.

Esta elaboración tiene una profunda raíz en la gastronomía española, siendo especialmente popular durante la Cuaresma y la Semana Santa en regiones como Andalucía o la Comunidad Valenciana. Aunque tradicionalmente se servían en potajes, hoy en día estas delicias de pescado han ganado entidad propia como plato principal, gracias a su textura suave y a la versatilidad de su salsa.

Para conseguir unos resultados excelentes, los ingredientes de las albóndigas de bacalao deben ser de primera calidad, destacando un buen bacalao desalado. Si buscas una receta de albóndigas de bacalao fácil y con un toque original, te enseñaremos cómo hacer albóndigas de bacalao de forma que queden jugosas por dentro y perfectamente integradas en su salsa.

Información nutricional(por ración)

Energía

345 kcal

Hidratos

28 g

Grasas

16 g

Fibra

3.5 g

Proteínas

24 g

¿Cuántos comensales?
4
Bacalao desalado
Bacalao desalado
500 gramos
Pan rallado
Pan rallado
150 gramos
Almendra
Almendra
20 gramos pelada
Pan
Pan
20 gramos
Vino blanco
Vino blanco
5 cubiletes
Avecrem Pollo
1 pastilla
Ajo
Ajo
1 diente
Cebolla
Cebolla
1 unidad
Huevo
Huevo
1 unidad
Patata
Patata
1 unidad
Harina para rebozar
Harina para rebozar
al gusto
Aceite de oliva virgen extra
Aceite de oliva virgen extra
al gusto
Azafrán
Azafrán
al gusto
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Paso 1 de 4

Preparación de la masa de bacalao

Comenzamos preparando la base de nuestra receta. En un bol amplio, mezclamos el bacalao desalado y bien desmigado con el huevo batido, el diente de ajo picado finamente y la miga de pan previamente remojada en un chorrito de leche. Es fundamental que el pescado esté bien escurrido para que la masa no quede demasiado líquida y podamos trabajarla con facilidad.

Añadimos el pan rallado poco a poco mientras integramos todo con un tenedor hasta obtener una consistencia que nos permita formar las bolas sin que se peguen en exceso a las manos. Un pequeño secreto para ganar jugosidad es no apretar demasiado la masa, dejando que el bacalao mantenga su textura natural dentro de la albóndiga.

Paso 2 de 4

Formado y sellado de las albóndigas

Una vez tengamos la masa lista, vamos tomando pequeñas porciones y dándoles forma redondeada. Las pasamos por harina, sacudiendo bien el exceso para que la capa sea muy fina. En una sartén con aceite de oliva virgen extra bien caliente, las freímos por tandas hasta que estén doradas por fuera. No es necesario que se cocinen por completo en este paso, ya que solo buscamos sellarlas.

Al retirarlas, las colocamos sobre papel de cocina absorbente para eliminar cualquier resto de aceite innecesario. Este sellado es clave para que, durante la cocción posterior en la salsa, las albóndigas no se deshagan y conserven toda su jugosidad y el sabor del pescado en su interior.

Paso 3 de 4

Elaboración del sofrito y la base de la salsa

En la misma cazuela donde terminaremos el plato, aprovechamos un poco del aceite de la fritura para pochar la cebolla picada muy fina. Una vez esté transparente, incorporamos la almendra picada y las hebras de azafrán, dejando que se tuesten unos segundos para que aromaticen el conjunto. Vertemos el vino blanco y dejamos que hierva a fuego vivo un par de minutos para que el alcohol se evapore.

Es el momento de añadir el Caldo Casero de Pescado 100% Natural de Gallina Blanca junto con la pastilla de Avecrem Pollo desmenuzada. Esta combinación aportará una profundidad de sabor única, equilibrando el frescor del pescado con la intensidad del sofrito de almendras.

Paso 4 de 4

Cocción final y trabado de la salsa

Incorporamos las albóndigas reservadas a la cazuela junto con las patatas cortadas en dados pequeños. Bajamos la intensidad del fuego y dejamos que el conjunto se cocine a fuego lento durante unos quince minutos. Es recomendable mover la cazuela con un vaivén suave y circular de vez en cuando; así, el almidón de la patata y la harina del rebozado ligarán la salsa de forma natural.

Rectificamos el punto de sal y, si observamos que la salsa ha reducido en exceso, podemos añadir un chorrito más de caldo. El resultado final debe ser un plato meloso, con una salsa trabada que invite a mojar pan y unas albóndigas tiernas que se deshagan en la boca.

Consejos finales

Para presentar este plato, lo ideal es servirlo bien caliente en una fuente honda o en platos individuales, decorándolo con un poco de perejil fresco recién picado para aportar una nota de color y frescura. Estas albóndigas son perfectas para acompañarlas con un poco de arroz blanco o simplemente con unas verduras al vapor, permitiendo que la salsa de almendras sea la verdadera protagonista de la mesa.

Preparar esta receta casera es mucho más sencillo de lo que parece si sigues nuestros pasos. Con los trucos que te ofrecemos conseguirás un resultado profesional en muy poco tiempo. Esta versión rápida es ideal para organizar una comida para cuatro personas, disfrutando de cómo hacer albóndigas de bacalao paso a paso y sin complicaciones en tu propia cocina.

Si te ha gustado esta elaboración marinera, te recomendamos probar nuestro bacalao al horno para una cena ligera o el reconfortante potaje de garbanzos con bacalao. Y si prefieres seguir con el formato de bolitas, no te pierdas las clásicas albóndigas en salsa de la abuela.

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