Cuando el boniato llena las fruterías en otoño, una crema de boniato con puerro, jengibre y cúrcuma es de lo primero que apetece poner al fuego. Entre picar, cocer y triturar pasan unos 40 minutos, y llenas 4 platos hondos, uno para cada una de 4 personas. Lleva por encima unas setas shiitake salteadas con perejil, que ponen un contrapunto firme y terroso a una textura que queda muy fina sin nata ni harina.

En el mercado vas a encontrar sobre todo boniato de piel rojiza o morada y pulpa anaranjada, más dulce y jugoso, y boniato blanco, de pulpa clara y más harinoso. Para una crema funciona mejor el primero: se tritura con menos hebras y le da ese color intenso. Elige piezas firmes, de tamaño medio, sin zonas blandas, golpes ni brotes; las muy grandes suelen ser más fibrosas. Esta raíz tuberosa se compra mejor del otoño al invierno, cuando en Cataluña se asan en los puestos de la Castañada junto a las castañas.

En la cazuela, lo que más cuenta es el corte y el fuego. Trocea el boniato en cubos de 2 cm para que todos se cuezan a la vez en 18 a 20 minutos, y no dejes la cúrcuma más de 1 minuto en el aceite antes de añadirlo, porque amarga. Corregir el espesor al final es fácil: un chorrito de caldo caliente mientras trituras la aligera, y unos minutos más de hervor sin tapa la espesan.

Información nutricional(por ración)

Energía

185 kcal

Hidratos

28 g

Grasas

6.5 g

Fibra

4.8 g

Proteínas

3.2 g

¿Cuántos comensales?
4
Boniato
Boniato
600 gramos
Caldo Casero de Verduras 100% Natural
Puerro
Puerro
150 gramos
Cúrcuma
Cúrcuma
1 cucharada de café
Jengibre
Jengibre
1 trozo
Seta shiitake
Seta shiitake
200 gramos
Ajo
Ajo
2 dientes
Perejil
Perejil
20 gramos
Aceite de oliva virgen extra
Aceite de oliva virgen extra
4 cucharadas
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Receta

Crema de boniato

Paso 1 de 3

Pocha el puerro con ajo y especias

Pocha el puerro con ajo y especias

Limpia los 150 g de puerro: corta la raíz y la parte verde más dura y quédate con lo blanco y el verde claro. Ábrelo a lo largo y lávalo bajo el grifo separando las capas, porque entre ellas suele quedar tierra. Córtalo en rodajas finas. En una cazuela amplia, pon 3 cucharadas del aceite de oliva virgen extra a temperatura media y echa el puerro con una pizca de sal. Pocha entre 6 y 8 minutos, moviéndolo con la cuchara, hasta que esté tierno y translúcido, sin que llegue a dorarse: si coge color, la crema pierde ese naranja limpio.

Mientras, pela el trozo de jengibre fresco y los ajos. Rállalos sobre la cazuela, o añade los ajos enteros si prefieres un sabor más suave, y suma la cucharada de cúrcuma en polvo. Remueve durante 1 minuto, no más: basta para que las especias suelten su aroma en el aceite, y si se pasan de calor la cúrcuma amarga y el ajo se quema.

Paso 2 de 3

Cuece el boniato en el caldo

Cuece el boniato en el caldo

Pela los 600 g de boniato con un pelador de verduras y trocéalo en cubos de 2 cm aproximadamente, iguales entre sí, y se harán a la par; si quedan trozos grandes y pequeños, unos se deshacen mientras otros siguen duros. Añádelos a la cazuela y dales vueltas durante 2 minutos: así cada dado se cubre del aceite teñido de cúrcuma y jengibre.

Vierte el Caldo Casero de Verduras 100% Natural de Gallina Blanca, medio litro. Debe quedar casi a ras de las verduras: si asoman mucho, la crema quedará espesa como un puré; si las cubre de largo, quedará aguada. Lleva a ebullición, tapa y baja a fuego medio-bajo. Cuece de 18 a 20 minutos, hasta que la punta de un cuchillo atraviese los dados sin ninguna resistencia. Vigila que el hervor sea suave: si es muy fuerte, el caldo se evapora y luego tendrás que añadir más líquido para triturar.

Paso 3 de 3

Tritura la crema y saltea los shiitakes

Tritura la crema y saltea los shiitakes

Aparta la cazuela y tritura con batidora de mano, o en vaso batidor, 1 o 2 minutos a máxima potencia, hasta que la crema quede lisa y sedosa. Si notas hilillos, pásala por un colador chino: algunos boniatos tienen hebras y así no aparecen en la cuchara. Si está demasiado espesa, añade un chorrito de caldo caliente mientras bates; si la quieres más untuosa, un chorro de leche de coco o de nata le da cremosidad sin tapar el jengibre. Prueba y ajusta de sal.

Limpia los 200 g de shiitake con un paño húmedo, sin mojarlos, y lamínalos. En una sartén aparte, calienta la cucharada de aceite restante a fuego fuerte y saltéalos 3 o 4 minutos, sin moverlos demasiado al principio, hasta que se doren por los bordes. Sálalos ya fuera del fuego y mézclalos con los 20 g de perejil picado. Sirve la crema bien caliente en platos hondos con las setas por encima.

Consejos finales

Bien tapada, la crema se mantiene 3 días en frío y admite congelador durante 3 meses, pero guarda las setas aparte: salteadas pierden la textura en el congelador y es mejor hacerlas en el momento. Para recalentarla, ponla a fuego suave removiendo, o a golpes de 1 minuto en el microondas. Al enfriarse espesa bastante, así que tendrás que aflojarla con caldo o agua caliente. Si la has congelado, pásala a la nevera la víspera y bátela un momento antes de servir para recuperar la textura lisa.

Los grumos duros y el regusto amargo se evitan con 2 gestos de la cazuela: dados del mismo tamaño y cúrcuma no más de 1 minuto en el aceite caliente. Trucos así de simples se olvidan con facilidad, igual que este otro: antes de triturar, retira un cazo de caldo; siempre es más sencillo añadirlo después que intentar espesar una crema que ha quedado líquida.

Sin la nata opcional no lleva ningún ingrediente de origen animal, así que sirve en un menú vegano; para darle cuerpo, la leche de coco ocupa el lugar de la nata. Si sustituyes parte del boniato por calabaza queda menos dulce y se acerca a esta crema de calabaza y boniato tradicional de otoño. Cuando no encuentres shiitake, unas pipas de calabaza tostadas o unos champiñones laminados y dorados cumplen el mismo papel crujiente.

Como primer plato de una cena de otoño, pide después algo ligero, como una dorada a la sal o una tortilla francesa. Entre las cremas de verdura casera, la crema de puerros comparte la base de puerro pochado, una crema de calabacín con zanahoria resulta más suave y la crema de pimientos rojos cambia el dulzor del boniato por el del pimiento.

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