Los chipirones guisados se hacen en una sola cazuela, con un sofrito lento de cebolla, ajo y pimiento verde, un vaso de vino blanco y 25 minutos de fuego suave que dejan el calamar tierno y envuelto en una salsa roja y espesa que pide pan. La cazuela, con 1 kilo de chipirones, es para 4 personas y tarda unos 50 minutos si los compras ya limpios; si los limpias tú, suma un cuarto de hora más.

El chipirón es el calamar pequeño, y en el Cantábrico el de anzuelo tiene fama por su carne fina, sobre todo entre finales del verano y el otoño, cuando más abunda en las lonjas. Si los compras frescos, busca piel brillante con las manchas oscuras bien marcadas, ojos vivos y olor a mar limpio; si huelen fuerte o la carne se ve lacia, mejor otro día. Los congelados también funcionan muy bien en guiso y suelen venir limpios, lo que ahorra el trabajo más pesado. Elige piezas de tamaño parecido, de unos 8 a 10 cm, para que todas se hagan al mismo ritmo.

Con los calamares pequeños pasa algo curioso: quedan tiernos con muy poco fuego, menos de 2 minutos a la plancha, o con un guiso largo de 20 minutos o más, mientras que a mitad de camino se ponen gomosos. Por eso esta forma tradicional de hacer chipirones en salsa perdona tanto: no hay que vigilar segundos, solo dejar que el fuego bajo trabaje mientras pones la mesa. Si te apetece una salsa negra, los chipirones en su tinta con habitas y alcachofa siguen la misma lógica de cocción lenta.

Información nutricional(por ración)

Energía

210 kcal

Hidratos

9 g

Grasas

2 g

Fibra

24 g

Proteínas

8 g

¿Cuántos comensales?
4
Avecrem Pescado
1 pastilla
Chipirón
Chipirón
1 kilo
Pimiento verde
Pimiento verde
200 gramos
Cebolla
Cebolla
100 gramos
Ajo
Ajo
2 dientes
Pimentón dulce
Pimentón dulce
5 gramos
Tomate Frito Casero
Vino blanco
Vino blanco
200 mililitros
Aceite de oliva virgen extra
Aceite de oliva virgen extra
35 mililitros
Laurel
Laurel
1 hoja
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Paso 1 de 3

Limpia los chipirones y haz el sofrito

Limpia los chipirones y haz el sofrito

Si compras los chipirones frescos, límpialos antes de empezar: separa la cabeza del cuerpo tirando con suavidad, retira los ojos, el pico y las tripas, y saca la pluma, esa lámina transparente que recorre el interior. Quédate con el capuchón y los tentáculos, lávalos bajo el grifo, déjalos secar sobre papel absorbente y córtalos en anillas o trozos de bocado con unas tijeras. Los congelados suelen venir limpios: descongélalos en la nevera y escúrrelos bien.

Pica fino la cebolla (100 g), el pimiento verde (200 g) y los 2 ajos pelados. Pon a calentar a fuego medio, en una cazuela de fondo ancho, los 35 ml de aceite de oliva virgen extra; echa las verduras y sofríelas entre 10 y 15 minutos, moviéndolas a menudo; están listas cuando la cebolla pierde el color blanco y el pimiento se dobla al apretarlo. Añade entonces los chipirones, mézclalos con una espátula y deja que se hagan 5 minutos: soltarán agua, que irá reduciendo y llevará su sabor al sofrito.

Paso 2 de 3

Añade tomate, pimentón y vino

Añade tomate, pimentón y vino

Incorpora los 40 g de Tomate Frito Casero Gallina Blanca, los 5 g de pimentón dulce, que son unas 2 cucharaditas, y la hoja de laurel. Remueve durante 1 minuto con el fuego medio para que el pimentón se mezcle con el aceite sin llegar a quemarse: un pimentón tostado de más amarga toda la salsa, así que, en cuanto notes el fondo seco, pasa enseguida al vino.

Vierte el vino blanco, 200 ml, y aviva un poco el fuego. Deja que borbotee destapado durante 3 o 4 minutos; el líquido debe quedarse más o menos en la mitad. Un vino blanco seco y joven va mejor que uno afrutado, que deja la salsa dulzona. Esa reducción concentra el sabor y da cuerpo a la salsa antes del guiso largo, así que mantén la cazuela sin tapa mientras notes el olor punzante del vino y solo después pasa al paso siguiente.

Paso 3 de 3

Termina los chipirones guisados a fuego lento

Termina los chipirones guisados a fuego lento

Rompe en trocitos sobre la cazuela la pastilla de Avecrem Pescado y mézclala con el líquido hasta disolverla por completo. Al mínimo de fuego y con la cazuela tapada, cuece unos 25 minutos. Es el tiempo que necesita el chipirón para pasar de elástico a tierno: a los 10 minutos todavía estará firme, y a partir de los 20 empezará a ceder. Pruébalo al final; tiene que cortarse con el canto del tenedor.

Remueve cada 5 o 6 minutos y mira el fondo. Los chipirones sueltan bastante agua, pero si la salsa se queda corta y empieza a pegarse, échale un chorrito de agua caliente. Si al contrario queda muy líquida, destápala durante los 5 minutos finales y espesará. Apaga el fuego, saca el laurel y deja la cazuela tapada en reposo 5 minutos antes de sacarla a la mesa. Rectifica de sal solo al final, porque la pastilla ya aporta bastante.

Consejos finales

Un cuenco de arroz blanco al lado convierte esta cazuela en plato único, porque el grano recoge la salsa de tomate y vino igual que lo haría el pan. También van bien patatas fritas cortadas en dados o, si los pones como tapa, unas rebanadas de pan tostado para mojar; en ese formato, la cazuela se reparte en unas 6 raciones pequeñas.

En unos chipirones guisados, casi todo depende del agua y de la sal: escurre y seca muy bien los chipirones congelados antes de echarlos al sofrito, porque el agua que traen inunda la cazuela y la salsa sale aguada, y aplaza la sal hasta el final, cuando el guiso ya ha reducido y la pastilla ha concentrado su punto salado. Y si los quieres con un punto picante, basta un truco: media guindilla en el sofrito junto con el ajo, que se retira antes de servirlos.

Tapados en la nevera duran 2 días, y la salsa gana cuerpo al día siguiente. También puedes congelarlos con su salsa hasta 2 meses. Pásalos del congelador a la nevera 12 horas antes y caliéntalos tapados a fuego suave, con 1 cucharada de agua, solo hasta que estén bien calientes; un hervor fuerte y largo en ese momento reseca la salsa y la pega al fondo.

Para variar sin cambiar de cazuela, echa un puñado de guisantes en los últimos 10 minutos y tendrás unos chipirones con guisantes en salsa. Si prefieres cuchara, lo más fácil es alargar la salsa con caldo, añadir arroz y cocerlo a fuego medio: es el camino hacia un arroz caldoso con chipirones, con el sofrito ya hecho como base.

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