Cuando el calabacín llena los puestos del mercado, el pastel de calabacín es una de las mejores formas de darle salida: un cuajado al horno de calabacín y cebolla pochados, huevo y queso rallado que se corta en porciones como un pastel salado. Entre pochar la verdura y hornearla se va casi 1 hora, unos 55 minutos más 10 de reposo antes de desmoldar, y con 400 g de calabacín y 5 huevos da para 4 personas como plato principal.

El calabacín está en su mejor momento entre el final de la primavera y septiembre, aunque se encuentra todo el año. Elige piezas pequeñas o medianas, firmes y de piel brillante, sin zonas blandas: tienen menos semillas y menos agua que las muy grandes, y el agua es justo lo que hay que vigilar en este plato. Con la piel fina no hace falta pelarlo. Para el queso, un emmental funde bien y deja un sabor suave; un queso curado da más carácter, y una mezcla de ambos equilibra. Por eso en muchos sitios lo verás como pastel de calabacín y queso al horno.

Al no llevar base de masa, queda a medio camino entre una tortilla al horno y una quiche de calabacín. Como no hay que estirar ni hornear masa en blanco, es de los pasteles salados más fáciles de preparar un día de diario, y se adapta al molde que tengas por casa: uno redondo de unos 20 cm o uno rectangular tipo plum cake. También admite añadidos sencillos, como atún en conserva bien escurrido, tal como se hace en el pastel de calabacín y atún.

Información nutricional(por ración)

Energía

210 kcal

Hidratos

8 g

Grasas

14 g

Fibra

2.5 g

Proteínas

12 g

¿Cuántos comensales?
4
Calabacín
Calabacín
400 gramos
Huevo
Huevo
5 unidades
Cebolla
Cebolla
150 gramos
Queso rallado
Queso rallado
100 gramos
Aceite de oliva virgen extra
Aceite de oliva virgen extra
1 chorro
Avecrem Vegetal
1 pastilla
Nuez moscada
Nuez moscada
al gusto
Pimienta negra
Pimienta negra
al gusto
Imágenes generadas con IA
Cooking Mode Desactivado

Con el Cooking Mode tu pantalla no va a entrar en modo hibernación...

Receta

Pastel de calabacín

Paso 1 de 5

Pocha la cebolla y el calabacín

Pocha la cebolla y el calabacín

Lava los 400 g de calabacín y sécalos. Si la piel es fina, no los peles: aporta color y ayuda a que los trozos no se deshagan durante el horneado. Quita los extremos y córtalos en dados pequeños o en rodajas finas, según prefieras un corte más rústico o más uniforme. Pela los 150 g de cebolla y pícala en dados muy pequeños.

Calienta un chorrito de aceite de oliva virgen extra en una sartén amplia a fuego medio y pocha la cebolla unos 5 minutos, hasta que empiece a ponerse transparente. Añade el calabacín y cocina todo junto unos 10 minutos más, removiendo de vez en cuando, hasta que esté tierno y haya soltado buena parte de su agua. Si al final queda líquido en la sartén, sube el fuego 1 o 2 minutos para que se evapore: el agua que se quede en la verdura acabará en el fondo del molde y dejará el pastel aguado.

Paso 2 de 5

Sazona con Avecrem Vegetal y templa

Sazona con Avecrem Vegetal y templa

Con la verdura todavía en el fuego, desmenuza la pastilla de Avecrem Vegetal directamente sobre la sartén y remueve 1 minuto, para que se disuelva con la humedad del calabacín y se reparta por toda la mezcla. Añade pimienta negra recién molida y una pizca de nuez moscada al gusto; empieza con poca, porque la nuez moscada enseguida se impone a todo lo demás.

Retira la sartén del fuego y deja que la verdura temple entre 5 y 10 minutos. Si la mezclas muy caliente con los huevos, estos empiezan a cuajarse en grumos antes de entrar al horno y el pastel queda granuloso. Aprovecha la espera para escurrir la verdura en un colador, apretando con el dorso de una cuchara, y desecha el líquido que suelte. No añadas sal: la pastilla ya sala, y el queso también lo hará. Mientras tanto, enciende el horno a 180 °C, con calor arriba y abajo, para que esté a punto cuando lo necesites.

Paso 3 de 5

Bate los huevos con el queso

Bate los huevos con el queso

Casca los 5 huevos en un bol amplio y bátelos con unas varillas o un tenedor durante 1 minuto, hasta que estén espumosos. Añade los 100 g de queso rallado y mezcla bien para que no se formen bolas ni se apelmace en un lado del bol. Si usas un queso curado, el pastel saldrá más sabroso y algo más salado, así que tenlo en cuenta al rectificar.

Incorpora la verdura templada y escurrida y mezcla con movimientos envolventes, de abajo arriba, hasta que el calabacín quede repartido por todo el huevo y no se acumule en el fondo. No hace falta batir más en este punto, basta con integrarlo. Si quieres comprobar la sazón sin probar el huevo crudo, cuaja una cucharada de la mezcla unos segundos en el microondas o en una sartén pequeña y pruébala; así ajustas la pimienta antes de hornear y no después.

Paso 4 de 5

Hornea a 180 °C hasta que cuaje

Hornea a 180 °C hasta que cuaje

Engrasa con un poco de aceite un molde apto para horno, por ejemplo uno redondo de unos 20 cm o uno rectangular tipo plum cake, o fórralo con papel vegetal para desmoldarlo sin sustos. Vierte la mezcla y alisa la superficie con una espátula, de forma que la verdura quede bien cubierta de huevo y no asome por arriba, donde se secaría.

Hornea a 180 °C, a media altura, durante 30 a 35 minutos. Estará listo cuando la superficie se vea dorada, el centro no tiemble al mover el molde y, al pinchar en el medio con un palillo, este salga limpio. El molde cambia los tiempos: si es ancho y el pastel queda bajo, tardará algo menos; si es alto y estrecho, puede pedir 5 o 10 minutos más. Si la superficie se dora demasiado antes de que el interior cuaje, cúbrela con papel de aluminio el resto del tiempo.

Paso 5 de 5

Deja reposar y desmolda

Deja reposar y desmolda

Saca el molde del horno y deja reposar el pastel de calabacín unos 10 minutos antes de desmoldarlo. Al principio parece blando, pero el huevo y el queso terminan de asentarse con el calor que guarda dentro, y así no se rompe al cortarlo. Pasa un cuchillo fino por el borde para despegarlo, coloca una fuente encima y dale la vuelta con decisión, o levántalo tirando del papel si forraste el molde.

Córtalo con un cuchillo de sierra en porciones generosas: 4 si es plato principal, 8 si lo sirves como entrante. El corte deja a la vista los trozos de calabacín y cebolla, así que luce sin adornos en una fuente alargada. Puedes comerlo templado, recién reposado, o frío al día siguiente, y en ambos casos mantiene bien la forma y la jugosidad.

Consejos finales

Frío al día siguiente está igual de bueno, y por eso funciona tan bien para llevar en táper. Aguanta 3 días en la nevera, tapado con film o en un recipiente hermético. También se puede congelar en porciones hasta 2 meses, aunque al descongelarlo suelta algo de agua y queda menos firme. Descongélalo en la nevera y caliéntalo en el horno a 160 °C unos 10 minutos, que además lo seca un poco; en el microondas, mejor a potencia media y porción a porción.

La base admite cambios sin tocar la proporción de 5 huevos para 400 g de verdura: sustituye parte del calabacín por pimiento rojo pochado, añade unas hojas de espinaca al final del sofrito o cambia el emmental por un queso de cabra. Con cualquier verdura valen los mismos trucos: escúrrela bien después de pocharla, porque el agua que lleve termina en el fondo del molde y desmorona las porciones, y témplala antes de unirla al huevo para que cuaje en el horno y no en el bol. Para alguien que no toma gluten, el plato no lleva harina ni masa, pero revisa la etiqueta de cada ingrediente, pastilla incluida. Si buscas algo más contundente con la misma idea, el pastel de patatas y cebolla es otro cuajado al horno.

En freidora de aire se puede hacer en un molde pequeño que quepa en la cesta, a unos 160 °C durante 20 a 25 minutos según el aparato. Comprueba con el palillo, porque el calor tan cercano dora la superficie antes de que cuaje el centro; si se tuesta, cúbrelo con papel de aluminio. Sírvelo con una ensalada de tomate aliñada con aceite y sal en escamas, y si te quedan calabacines, una crema de calabacín les da salida rápida.

Valora esta recetas 86 valoraciones
Añade esta receta a tus favoritos Y tenla a mano siempre que quieras