La crema de puerro es un primer plato de cuchara hecho con muy poco: 400 g de puerro, un trozo de apio, aceite de oliva virgen extra y 500 ml de caldo de verduras, triturados hasta quedar lisos. Cuenta unos 40 minutos para 4 personas, la mayor parte con la cazuela al fuego y sin necesidad de estar pendiente todo el rato.

El puerro tiene mucho peso en la cocina del norte. En el País Vasco es la base de la porrusalda, una sopa de puerro y patata, a menudo con zanahoria, que se sirve sin triturar, y la vichyssoise lo combina con patata y nata y se toma fría. Esta crema de puerros es más ligera que ambas: sin patata, el cuerpo lo da el propio puerro, de modo que queda más fluida y con un sabor vegetal más limpio, con el apio como contrapunto fresco.

Para elegir los puerros, fíjate en que el tallo sea blanco, recto y firme, sin manchas, y que las hojas sean planas y de un verde oscuro. Aprovecha sobre todo el blanco y el tramo verde claro; la verde oscura es más fibrosa, deja hebras y apaga el color de la crema, así que mejor reservarla para un caldo. Su mejor temporada va del otoño a la primavera. En la cazuela, lo que saca el dulzor del puerro es un pochado de 10 a 12 minutos a fuego medio, sin que coja color.

Información nutricional(por ración)

Energía

125 kcal

Hidratos

14.2 g

Grasas

5.8 g

Fibra

3.6 g

Proteínas

2.4 g

¿Cuántos comensales?
4
Puerro
Puerro
400 gramos
Caldo Casero de Verduras 100% Natural
Aceite de oliva virgen extra
Aceite de oliva virgen extra
20 mililitros
Semilla de amapola
Semilla de amapola
20 gramos
Apio
Apio
al gusto
Pimienta
Pimienta
5 gramos
Sal
Sal
5 gramos
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Paso 1 de 3

Limpia y pocha el puerro con el apio

Limpia y pocha el puerro con el apio

Corta las raíces y la parte verde más oscura de los puerros. Haz un corte a lo largo hasta el centro y ábrelos debajo del chorro de agua fría, separando las capas con los dedos: la tierra se esconde entre ellas y, si no sale ahora, acabará en la crema. Escúrrelos y córtalos en rodajas o tiras de 1 cm hasta completar los 400 g. Limpia el apio, quítale los hilos más gruesos con un pelador y pícalo fino; con media rama basta para aportar frescor sin que domine.

Calienta en la cazuela, a fuego medio, 20 ml de aceite de oliva virgen extra y añade el puerro y el apio con algo de sal para que suelten su agua. Póchalos 10 o 12 minutos, dando vueltas cada poco, hasta que el puerro esté blando y translúcido. Si empieza a dorarse, baja el fuego: el tostado da amargor y oscurece la crema.

Paso 2 de 3

Cuece las verduras en el caldo

Cuando el puerro esté bien pochado, aparta un vaso pequeño del Caldo Casero de Verduras 100% Natural de Gallina Blanca y vierte el resto de los 500 ml en la cazuela. Lleva a ebullición a fuego fuerte y bájalo enseguida a medio-bajo, para que la cocción sea suave y constante.

Deja cocer entre 15 y 20 minutos con la cazuela semitapada, hasta que el puerro se aplaste sin esfuerzo con la cuchara contra la pared. El caldo apartado es para el final: siempre es mejor tener líquido de sobra para ajustar la textura al triturar que quedarse corto y tener que aclarar con agua, que diluye el sabor. Si durante la cocción ves que el nivel baja demasiado y las verduras asoman, añade un poco de ese caldo, mejor caliente.

Paso 3 de 3

Tritura, ajusta y sirve con amapola

Tritura, ajusta y sirve con amapola

Aparta la cazuela y espera 2 o 3 minutos a que temple, así el vapor no salpica. Pasa la batidora de mano o en el vaso de un robot, a máxima potencia, el tiempo necesario, normalmente 1 o 2 minutos: no debe quedar ninguna hebra y la crema tiene que verse lisa y sedosa. Si la quieres más fluida, añade poco a poco el caldo reservado; si la prefieres más espesa, déjala unos minutos más a fuego suave. Para un acabado muy fino, pásala por un colador chino.

Rectifica el punto de sal y de pimienta recién molida, con mano ligera porque el caldo ya aporta sabor, y dale 5 minutos más a fuego suave para que todo se integre. Sírvela caliente en invierno o fría en verano y espolvorea por encima los 20 g de semillas de amapola: son negras, diminutas, con un sabor que recuerda a la nuez, y aportan un contraste crujiente frente a la suavidad del puerro.

Consejos finales

Para una versión más untuosa, añade un chorrito de nata después de triturar y deja cocer 5 minutos más; si buscas más cuerpo sin lácteos, cuece 1 patata pequeña junto al puerro. Con una pera pelada en la cocción gana un punto dulce que combina muy bien con la pimienta, en la línea de la crema de puerros y pera. Sin nata, es una crema hecha solo con verduras.

Pochar el puerro sin que tome color y reservar un vaso de caldo para ajustar la textura al triturar: con esos 2 gestos, los trucos más útiles de esta receta, la crema sale clara, dulce y con la densidad justa; si aun así notas alguna hebra, pásala por el chino.

En un recipiente hermético dura 3 días en frío, y en el congelador puedes guardarla hasta 3 meses, mejor sin nata, que tiende a cortarse al descongelar: añádela al recalentar. Descongélala en la nevera y caliéntala a fuego suave, removiendo, o al microondas, parando cada minuto para remover. Si se ha espesado en el frío, aclárala con un poco de caldo.

Funciona como primer plato antes de una merluza a la plancha o de una tortilla, y también en taza, para tomar a sorbos en una cena ligera. Para el acabado, unos picatostes tostados en la sartén, un hilo de aceite de oliva virgen extra sin calentar en el último momento o unas lascas de queso curado junto a las semillas de amapola. Al ser una crema fácil de dejar hecha por la mañana, solo queda calentarla y decorarla al final del día.

Entre las cremas de verduras, la crema de calabacín es la más suave de la familia, la crema de calabacín y zanahoria suma color y dulzor, y la crema de verduras admite las hortalizas que tengas a mano.

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