Medallones sellados un minuto por cada lado y terminados en una salsa de perejil, vino blanco y caldo que se liga moviendo la cazuela: así se prepara el rape en salsa verde, con almejas, guisantes y espárragos blancos. Está pensado para 4 personas a partir de 800 g de lomo de rape, y desde que empiezas a limpiar el pescado hasta que lo dejas reposar pasan unos 30 minutos, a los que se suma otra media hora de purga si las almejas no vienen ya limpias. La salsa verde nace en la cocina vasca, donde se hace sobre todo con merluza y con kokotxas; la merluza en salsa verde sigue esa misma base. Con rape, que en Asturias llaman pixín y en otras costas pejesapo, el guiso gana firmeza: su carne es compacta, no tiene más espina que la central y aguanta la cocción sin deshacerse en lascas. Por eso funciona tan bien en las comidas de fiesta, cuando el plato tiene que esperar unos minutos en la cazuela antes de llegar a la mesa.

Compra lomos de cola, ya sin piel, y fíjate en que la carne sea blanca y brillante, sin zonas amarillentas. La telilla grisácea que a veces queda pegada encoge con el calor y retuerce los medallones, así que conviene quitarla. Con el pescado limpio, preparar el rape en salsa verde con almejas en casa se vuelve fácil, porque basta una cazuela baja y muy poco rato de fuego: el rape no necesita más de 1 minuto por cara al sellarlo y otros 4 o 5 dentro de la salsa. Pasarse de ese tiempo es lo que lo deja correoso.

Información nutricional(por ración)

Energía

310 kcal

Hidratos

12 g

Grasas

11 g

Fibra

3 g

Proteínas

38 g

¿Cuántos comensales?
4
Aceite de oliva virgen extra
Aceite de oliva virgen extra
3 cucharadas
Ajo
Ajo
3 dientes
Guindilla
Guindilla
1 unidad
Rape
Rape
800 gramos lomo
Pimienta blanca
Pimienta blanca
al gusto
Harina
Harina
al gusto
Vino blanco
Vino blanco
al gusto
Almeja
Almeja
16 unidades
Guisante
Guisante
80 unidades
Perejil
Perejil
1 manojo
Espárrago blanco
Espárrago blanco
4 unidades en conserva
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Paso 1 de 4

Limpia, enharina y sella el rape

Limpia, enharina y sella el rape

Lo primero, sumerge las 16 almejas en un bol de agua salada media hora para que suelten la arena. Retira de los 800 g de lomo de rape la telilla exterior, si la tiene, ayudándote de un cuchillo fino, y sécalo bien con papel absorbente de cocina. Córtalo en medallones iguales, de unos 3 cm, y así llegarán todos al punto juntos. Salpimiéntalos con pimienta blanca y pásalos por harina, sacudiendo cada pieza para dejar solo una capa muy fina: esa harina ayudará más tarde a espesar la salsa.

Pon a fuego medio una cazuela baja y ancha con las 3 cucharadas de aceite de oliva virgen extra. Añade los 3 dientes de ajo picados finos y la guindilla entera. Cuando el ajo empiece a bailar en el aceite, sin llegar a tostarse, incorpora los medallones y séllalos 1 minuto por cada lado, solo hasta que se doren por fuera. Sácalos a un plato y resérvalos: por dentro deben quedar crudos todavía, porque terminarán de hacerse en la salsa.

Paso 2 de 4

Prepara la base de salsa verde

Prepara la base de salsa verde

En el mismo aceite, con el ajo y la guindilla, espolvorea 1 cucharadita rasa de harina y remueve sin parar durante 1 minuto con una cuchara de madera. La harina tiene que tostarse ligeramente, lo justo para perder el sabor a crudo, pero sin tomar color oscuro, o la salsa dejará de ser verde.

Vierte el vino blanco, un chorro generoso, y sube el fuego. Déjalo reducir alrededor de 2 minutos, hasta que el olor del vino se suavice y el líquido baje a la mitad. Baja de nuevo a fuego medio, añade el manojo de perejil picado muy fino y el vaso de Caldo Casero de Pescado 100% Natural de Gallina Blanca, mejor templado para no cortar la cocción. Remueve con movimientos circulares hasta que la salsa coja algo de cuerpo y ese color verde brillante. Si la ves demasiado espesa, alárgala con un poco más de caldo; tiene que quedar ligera, porque espesará con el pescado.

Paso 3 de 4

Cocina el rape con las almejas

Enjuaga bajo el grifo las almejas que dejaste purgando y vuelve a meter los medallones de rape en la cazuela con el líquido que haya quedado en el plato, acomodándolos en una sola capa. Reparte alrededor los 80 g de guisantes y las almejas.

Tapa la cazuela y cocina a fuego suave entre 4 y 5 minutos. Mientras tanto, cógela por las asas y muévela en vaivén cada poco, sin meter cubiertos: el rape suelta gelatina, y con ese movimiento se mezcla con el aceite y el caldo y la salsa se liga sola. El vapor de la cazuela tapada es lo que abre las almejas. Sabrás que el rape está hecho cuando la carne ha pasado de translúcida a blanca en el centro y cede al apretarla con el dedo, sin desmigarse.

Paso 4 de 4

Añade los espárragos y deja reposar

Destapa la cazuela y comprueba que todas las almejas se han abierto. Retira y desecha las que sigan cerradas, porque no conviene comerlas. Escurre los 4 espárragos blancos en conserva, córtalos por la mitad y colócalos entre los trozos de pescado: solo necesitan calentarse, así que no los remuevas para que no se rompan.

Prueba la salsa antes de echar sal; ten en cuenta que las almejas sueltan agua salada al abrirse y a veces no hace falta añadir más. Retira la cazuela del fuego, tápala y espera 2 minutos. En ese rato el calor de la salsa acaba de cocinar el centro del rape sin resecarlo. Sirve cada ración con unas almejas, 2 mitades de espárrago y una pizca de perejil fresco picado por encima.

Consejos finales

Para mojar la salsa verde funcionan unas patatas al vapor, unas patatas panaderas hechas al horno o arroz blanco salteado, que acompañan sin tapar el sabor del pescado. Si prefieres que la patata vaya dentro de la cazuela, el rape con patatas resuelve el plato completo en una sola elaboración.

Sella el pescado solo 1 minuto por lado, dejándolo crudo por dentro, y liga la salsa moviendo la cazuela en vaivén: de esos trucos de tiempo y de pulso depende que el rape quede jugoso. Si al final la salsa queda aguada, retira el rape y las almejas a un plato, dale 1 o 2 minutos de hervor sin tapa y vuelve a meterlos. Si, al contrario, se ha espesado demasiado, añade un chorrito de caldo caliente.

Ten los ajos y el perejil picados, las almejas purgadas y el caldo templado antes de encender el fuego: una vez empiezas, todo va seguido y no hay margen para picar. Si sobra una ración, consérvala en la nevera en un táper cerrado y cómela como mucho al día siguiente, recalentada a fuego muy suave, porque las almejas no aguantan más; no lo congeles, porque las almejas y la salsa pierden textura.

En diciembre es cuando más se pide el rape, así que para las comidas de Navidad conviene encargarlo con antelación y pedir que te lo dejen ya limpio. En otra versión del mismo pescado tienes el rape a la marinera, con salsa de tomate, o un rape con almejas con más presencia del marisco.

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