El caldo gallego es una sopa espesa de alubias blancas, patata, grelos y chorizo cocidos con hueso de jamón, de las que se comen a cucharadas en invierno; no hay que confundirlo con el cocido gallego, que sirve las carnes aparte. Esta receta da para 6 personas y lleva cerca de 2 horas de fuego, casi todas sin vigilancia, además de dejar las alubias en remojo la noche anterior.

En Galicia cada casa tiene su versión, y la verdura cambia con la estación: los grelos, que son los brotes tiernos del nabo con su flor, llenan los mercados en invierno y a principios de primavera; el resto del año se hace con nabizas, las hojas del mismo nabo, o con berza. También varía la carne, porque hay quien añade unto, lacón o costilla salada y quien lo deja solo con el hueso y el chorizo, como aquí. Al comprar los grelos, búscalos con el tallo firme y las hojas verdes, sin manchas amarillas. Amargan un poco, y ese punto forma parte del plato.

La patata tiene más peso del que parece. La gallega, de la variedad Kennebec (la principal de la IGP Pataca de Galicia), es harinosa y suelta almidón al cocer, sobre todo si la chascas en lugar de cortarla: la superficie rota espesa el caldo sin triturar nada. Con 1 kg de patata para 2 litros de agua queda con cuerpo pero todavía caldoso. El trabajo de verdad es poco y la receta, fácil de seguir en casa: solo tienes que entrar en la cocina para añadir cada ingrediente a su hora y probar la sal al final.

Información nutricional(por ración)

Energía

345 kcal

Hidratos

26 g

Grasas

21 g

Fibra

9 g

Proteínas

18 g

¿Cuántos comensales?
6
Hueso de jamón
Hueso de jamón
200 gramos
Alubia
Alubia
200 gramos
Chorizo
Chorizo
150 gramos
Avecrem Sabor Carne
1 pastilla
Grelo
Grelo
1 manojo
Patata gallega
Patata gallega
1 kilo
Agua
Agua
2 litros
Sal
Sal
al gusto
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Receta

Caldo gallego

Paso 1 de 6

Remoja las alubias y arranca la olla

Remoja las alubias y arranca la olla

La víspera, lava los 200 g de alubias blancas y ponlas en remojo en un recipiente grande con agua fría durante al menos 12 horas. Como casi duplican su volumen, cúbrelas con el triple de agua. Al día siguiente, escúrrelas y enjuágalas bajo el grifo.

Lava el hueso de jamón de 200 g. Si quieres un caldo más limpio y menos salado, ponlo antes en un cazo con agua fría, dale un hervor de 2 o 3 minutos, cuélalo y enjuágalo. Después mete en una olla amplia las alubias, el hueso y los 2 litros de agua fría y ponla a fuego medio. Cuando rompa a hervir, retira con una espumadera la espuma grisácea que sube a la superficie: son impurezas del hueso que enturbian el caldo, y quitarlas al principio es mucho más sencillo que hacerlo después.

Paso 2 de 6

Cuece las alubias con el hueso

Cuece las alubias con el hueso

Ajusta el fuego a medio bajo, tapa la olla dejando una rendija y deja que todo cueza durante 1 hora con un hervor suave, de burbuja pequeña. Si hierve fuerte, las alubias chocan entre sí, se pelan y se rompen antes de estar tiernas. En este tiempo el hueso suelta su sabor y el caldo empieza a tomar un tono blanquecino.

Echa un vistazo cada 15 o 20 minutos. Si el nivel baja y las alubias asoman, añade un poco de agua caliente, nunca fría, para no cortar el hervor. No sales todavía: el hueso de jamón, el chorizo y la pastilla aportan sal, y es mejor ajustar al final. Pasada la hora, las alubias deben estar casi tiernas, con el centro todavía algo firme, porque terminarán de hacerse con la patata y los grelos.

Paso 3 de 6

Pela y chasca las patatas

Mientras las alubias cuecen, pela y lava el kilo de patatas gallegas. Para chascarlas, clava la punta del cuchillo en la patata, haz un corte corto y gira la hoja para que el trozo se desprenda roto, en lugar de cortarlo limpio. Saca trozos de unos 3 cm y de tamaño parecido, para que se hagan todos a la vez.

Esa superficie rugosa es la que suelta almidón durante la cocción y espesa el caldo de forma natural; con un corte liso, la patata queda entera y el caldo más aguado. Si vas a tardar en usarlas, deja los trozos en un bol con agua fría para que no se oxiden y escúrrelos justo antes de echarlos a la olla. Si las chascas cuando falten pocos minutos para terminar la hora, puedes añadirlas directamente.

Paso 4 de 6

Añade patata, chorizo y Avecrem

Añade patata, chorizo y Avecrem

Pasada la hora, saca el hueso de jamón de la olla; si tiene carne pegada, desmenúzala y devuélvela al caldo. Añade las patatas chascadas y los 150 g de chorizo, entero si prefieres cortarlo luego en rodajas o en 3 o 4 trozos grandes. Desmenuza la pastilla de Avecrem Sabor Carne sobre el caldo y remueve con cuidado para que se disuelva sin romper las alubias.

Tapa de nuevo y cuece unos 20 minutos a fuego medio, con hervor suave. El chorizo suelta su grasa y el pimentón tiñe el caldo de naranja, mientras la patata se ablanda por fuera y empieza a espesarlo. Al final de este tiempo, la punta de un cuchillo debe atravesar la patata aunque el centro todavía ofrezca algo de resistencia: terminará de hacerse con los grelos.

Paso 5 de 6

Limpia y escalda los grelos

Lava el manojo de grelos en agua fría, cambiándola 2 o 3 veces si traen tierra. Quita los tallos más gruesos y fibrosos y las hojas amarillentas, y trocea el resto con las manos o con el cuchillo en trozos de unos 4 o 5 cm, para que se noten en cada cucharada.

Si los grelos son muy amargos, o si en casa no gusta ese punto, escáldalos antes: pon a hervir agua con una buena pizca de sal, añádelos y sácalos en cuanto el agua vuelva a romper a hervir. Escúrrelos bien. Con este escaldado pierden parte del amargor y el caldo queda más suave; en muchas casas, en cambio, se echan directamente a la olla para conservar todo su carácter. Ambas opciones son tradicionales, así que decide según el gusto de quien vaya a comerlo.

Paso 6 de 6

Cuece los grelos y deja reposar

Añade los grelos a la olla, remueve con suavidad y deja que todo cueza junto de 10 a 15 minutos, hasta que el tallo esté tierno y la hoja conserve el verde. Si los has escaldado, con 10 minutos suele bastar. Ahora sí, prueba y rectifica de sal con cuidado, porque el jamón, el chorizo y la pastilla ya han salado el caldo.

Retira la olla del fuego y déjala reposar tapada al menos 10 minutos. El caldo se asienta, la patata termina de soltar almidón y la textura gana cuerpo. Saca el chorizo, córtalo en rodajas y repártelo en cuencos hondos, con alubias, patata y grelos en cada ración, y cubre con el caldo bien caliente. Pon en la mesa pan de hogaza para mojar hasta la última cucharada.

Consejos finales

Con olla rápida el tiempo baja a menos de la mitad. Cuece las alubias remojadas con el hueso y el agua unos 15 a 20 minutos de presión según el modelo, contados desde que sube la válvula, y deja que la presión baje sola, porque si abres de golpe las alubias se rompen. Después retira el hueso, añade patata, chorizo y pastilla y sigue en la misma olla, destapada, con los tiempos de la receta para la patata y los grelos. Usa algo menos de agua, unos 1,75 litros, ya que con la tapa cerrada apenas se evapora.

Al día siguiente suele estar aún más rico, con el caldo más trabado. En la nevera, bien tapado, se conserva 3 días; caliéntalo despacio, añadiendo un poco de agua, porque en frío espesa bastante. Si quieres congelarlo, aparta antes la patata, que se vuelve granulosa y aguada al descongelar: alubias, grelos y caldo aguantan bien hasta 3 meses, y al calentarlo puedes añadir patata recién cocida. El caldo que sobre, colado, sirve de base para un arroz caldoso con mucho fondo.

Si al probarlo te parece aguado, aplasta unos trozos de patata contra el borde de la olla con el cucharón y deja hervir 5 minutos más, un truco de la cocina de cuchara que traba el caldo sin harina. Si amarga demasiado, la próxima vez escalda los grelos, y si se ha pasado de sal, añade agua caliente y otra patata chascada que absorba parte.

Para seguir con platos de cuchara, el caldo de puchero aprovecha también hueso y carne, el caldo con garbanzo y pasta resulta algo más ligero y un caldo de verduras casero cubre los días de menos frío.

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