En primavera, cuando las habas tiernas llegan al mercado con la vaina verde y tersa, las habas fritas con cebolleta y jamón son uno de los platos más rápidos de la temporada. Son para 4 personas y piden unos 20 minutos de fuego, a los que hay que sumar otros 15 si desgranas tú las habas; con cebolleta, ajo, aceite, jamón y un poco de agua basta, así que es de las recetas de primavera más rápidas.

Casi cada región las guisa a su aire. En Granada, las habas con jamón son casi una seña de identidad de la cocina local; en Cataluña se guisan con butifarra negra y bacón, como las habas a la catalana, que suman tomate y vino blanco; y en muchas casas se rehogan solo con ajo y se rematan con un huevo encima. Esta versión tradicional queda a medio camino: cebolleta para el dulzor, jamón serrano para la sal y el agua justa para que la haba se ablande antes de freírse en el aceite que queda. La relación entre vaina y grano engaña, porque la vaina se lleva la mayor parte del peso: de 2 kilos de habas con vaina salen, según lo llenas que vengan, entre 500 y 700 g desgranadas. Busca vainas firmes, bien rellenas y sin manchas negras, y quédate con las habas pequeñas, que se ablandan en 10 o 12 minutos y tienen la piel tan fina que no hace falta pelarlas. Las grandes tienen una piel más dura y algo amarga que conviene quitar después de escaldarlas 1 minuto en agua hirviendo.

Información nutricional(por ración)

Energía

214 kcal

Hidratos

30 g

Grasas

8 g

Fibra

12 g

Proteínas

10 g

¿Cuántos comensales?
4
Haba verde
Haba verde
2 kilos
Ajo
Ajo
1 diente
Cebolleta
Cebolleta
1 manojo
Jamón serrano
Jamón serrano
al gusto cortado en tacos
Aceite de oliva virgen extra
Aceite de oliva virgen extra
al gusto
Sal
Sal
al gusto
Agua
Agua
al gusto
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Paso 1 de 4

Calienta el aceite y pocha la cebolleta

Desgrana primero las habas: abre cada vaina por la costura con el pulgar y saca los granos. Si alguno es grande y tiene la piel gruesa y pálida, escáldalo 1 minuto en agua hirviendo, pásalo por agua fría y quítale la piel apretando con los dedos. Limpia el manojo de cebolletas, retira la parte más verde y dura y pica el resto fino.

Vierte 4 o 5 cucharadas de aceite de oliva virgen extra en una cacerola baja o en una sartén de borde alto y ponla a fuego medio alto. En cuanto el aceite esté bien caliente, echa la cebolleta picada y baja enseguida el fuego a medio bajo: el golpe de calor la sella y la temperatura moderada después evita que se queme. Pocha unos 5 minutos con la cuchara en movimiento; la cebolleta debe empezar a ablandarse y a ponerse transparente, pero no tiene que dorarse, porque luego seguirá haciéndose con el ajo.

Paso 2 de 4

Añade el ajo y rehoga las habas

Pela el diente de ajo, pícalo fino y añádelo a la sartén con la cebolleta. Si no te gusta el sabor fuerte del ajo fresco, puedes sustituirlo por Esencia de Ajo y Perejil de Gallina Blanca, que se reparte mejor en el aceite y no pica. Sigue cocinando 2 o 3 minutos más, removiendo, hasta que la cebolleta esté del todo transparente y el ajo apenas haya tomado un leve color dorado.

Incorpora entonces las habas desgranadas, unos 500 a 700 g, y mézclalas bien con el sofrito hasta que brillen de aceite. Rehógalas a fuego medio durante 3 o 4 minutos y sacude la sartén de vez en cuando, así todas tocan el fondo. En este punto las habas cambian de un verde opaco a uno más intenso y brillante: es la señal de que han cogido el calor y el sabor de la grasa antes de añadir el agua.

Paso 3 de 4

Cuece las habas fritas con jamón

Vierte agua caliente hasta cubrir más o menos la mitad de las habas, un vaso de unos 200 ml suele ser suficiente, y añade los tacos de jamón serrano. Con la sal ve con cuidado: el jamón suelta la suya durante la cocción, así que basta con una pizca, y siempre puedes corregir al final.

Cuece a fuego medio, sin tapar, entre 10 y 15 minutos, dando alguna vuelta, hasta que las habas estén blandas al morderlas y el agua se haya evaporado casi por completo. Si se quedan sin líquido y todavía están duras, añade otro chorrito de agua caliente y sigue. Cuando el agua desaparece, las habas terminan friéndose 2 o 3 minutos en el aceite que queda en la sartén: quedan tiernas por dentro y con la piel ligeramente tostada por fuera, sin llegar a ponerse crujientes.

Paso 4 de 4

Rectifica y lleva las habas a la mesa

Prueba unas cuantas habas de distintas zonas de la sartén para comprobar que todas están tiernas, y rectifica la sal si lo necesitan. Si alguna sigue dura, deja la sartén 2 minutos más a fuego suave con 1 cucharada de agua. Retíralas del fuego en cuanto estén en su punto: si siguen friéndose, la piel se arruga y se vuelven harinosas.

Pásalas a una fuente o a un plato hondo y, si quieres, reparte por encima perejil fresco picado, que le da color y frescor. Puedes presentarlas como primer plato, como entrada para compartir o como guarnición de un plato fuerte de carne roja, por ejemplo unas chuletas de cordero a la plancha. Llévalas calientes o templadas, y acompaña con pan para aprovechar el aceite con jamón del fondo.

Consejos finales

Las habas crudas se congelan muy bien si las desgranas, las escaldas 2 minutos en agua hirviendo y las enfrías en agua con hielo antes de embolsarlas. Así aguantan alrededor de 10 meses, y puedes echarlas a la sartén sin descongelar, con unos minutos menos de cocción.

Una vez hechas, las habas fritas se conservan hasta 3 días en el frigorífico, tapadas, pero no conviene congelarlas: al descongelarse quedan blandas y harinosas. Para recalentarlas, usa la sartén con apenas aceite mejor que el microondas, así recuperan algo de su piel tostada.

Cuando quedan duras, casi siempre eran habas grandes o les faltó agua; cuando salen arrugadas y grises, se han pasado de cocción. Si el plato queda salado, el responsable suele ser el jamón: con uno muy curado, no pongas sal hasta el final.

Con habas grandes, escáldalas y pélalas antes, como en el primer paso, y acorta la cocción con agua a 6 u 8 minutos, porque sin piel se ablandan mucho antes. Con cualquier tamaño, otro truco: el agua siempre caliente, porque si está fría la cocción se detiene. Y reserva un puñado de tacos de jamón para el último minuto si lo quieres jugoso y no solo como sazonador.

Un huevo frito o escalfado encima las convierte en una cena completa y fácil, y sobre tostas templadas con un hilo de aceite funcionan como aperitivo; mezcladas con patata cocida en dados, dan un plato más llenador. La misma compra de primavera sirve para los chipirones con habas, la sepia guisada con habitas o las habas con morcilla, según te apetezca mar o embutido.

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