Una sopa de pescado y marisco con caldo rojizo, un poco de arroz y trozos de pescado blanco que se deshacen en la cuchara es lo que piden las cenas frías de invierno y muchas mesas de Navidad. Esta versión es para 4 personas y lleva unos 40 minutos de principio a fin, de los que casi la mitad son de cocción tranquila con la cazuela al fuego.

Antes de encender el fuego, pasa por la pescadería con una idea clara. Para el caldo de cuchara funcionan bien los pescados de carne firme que no se deshilachan al hervir: rape, merluza, gallo o congrio en trozos, y si el presupuesto es corto, cola de merluza congelada o bacaladilla. Pide que te lo limpien de piel y espinas y, si quieres que haga honor al nombre, dedica parte de los 300 g a gambas peladas, langostinos o anillas de calamar. Hay quien le pone almejas, algo frecuente en el norte, y quien prefiere unas hebras de azafrán, más propio del Mediterráneo; las 2 opciones encajan aquí sin cambiar el método.

La base es el Caldo Casero de Pescado de Gallina Blanca con un sofrito de cebolla, tomate y pimentón. Mira el reloj cuando eches el pimentón, que solo aguanta unos 10 segundos en la grasa caliente antes de amargar, y otra vez cuando entre el pescado, que necesita apenas 4 o 5 minutos de hervor suave para quedar jugoso. Si respetas esos tiempos, hasta quien nunca ha hecho una sopa de pescado casera lo tiene fácil, y el arroz, 50 g en total, solo espesa un poco el caldo sin convertirla en un arroz caldoso. Si prefieres ese otro plato, mira la receta de sopa de pescado con arroz, con más grano.

Información nutricional(por ración)

Energía

245 kcal

Hidratos

18 g

Grasas

9 g

Fibra

2.1 g

Proteínas

22 g

¿Cuántos comensales?
4
Pescado
Pescado
300 gramos variado
Arroz blanco
Arroz blanco
50 gramos
Pimentón
Pimentón
1 cucharada
Brandy
Brandy
1 copa
Cebolla
Cebolla
1 unidad
Aceite de oliva virgen extra
Aceite de oliva virgen extra
al gusto
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Paso 1 de 4

Pocha la cebolla y tuesta el pimentón

Pocha la cebolla y tuesta el pimentón

Pela la cebolla y pícala en dados muy finos, de unos 3 o 4 mm, para que se funda en el caldo y no queden trozos grandes flotando. Calienta a fuego medio, en una cazuela honda de fondo grueso, unas 3 cucharadas de aceite de oliva virgen extra y echa la cebolla; sálala un poco, así suelta antes su agua. Déjala pochar de 8 a 10 minutos, sin dejarla sola mucho rato, hasta que esté blanda y apenas empiece a dorarse.

Baja el fuego, añade la cucharada de pimentón y remueve solo unos 10 segundos: quemado amarga toda la sopa y no tiene arreglo. Aparta la cazuela, vierte la copa de brandy lejos de cualquier llama y devuélvela al fuego vivo: en 1 o 2 minutos se marcha el olor a alcohol. Incorpora el bote de Sofrito Casero de Tomate y Verduras y dale 2 minutos más removiendo, así se mezcla con la cebolla y pierde el punto crudo.

Paso 2 de 4

Vierte el caldo y cuece el arroz

Vierte el caldo y cuece el arroz

Añade el litro de Caldo Casero de Pescado a la cazuela y remueve bien, rascando con una cuchara de madera los restos de sofrito adheridos a la base, que es donde está buena parte del sabor. Sube la llama y espera a que el caldo borbotee con fuerza.

En cuanto hierva, echa los 50 g de arroz en forma de lluvia y remueve enseguida para que el grano no se pegue abajo. Baja a fuego medio-bajo, con un hervor suave y constante, y deja cocer con la cazuela medio tapada. Un arroz redondo tarda unos 15 minutos en estar tierno en el caldo; en los primeros 10 suelta almidón y le da al líquido algo de cuerpo, que es justo lo que se busca en una sopa de este tipo. Si el caldo baja mucho porque el hervor es fuerte, repón el nivel con agua caliente.

Paso 3 de 4

Añade el pescado y el marisco

Añade el pescado y el marisco

Mientras el arroz se cuece, corta los 300 g de pescado limpio en dados regulares de unos 3 cm y repasa con los dedos que no quede ninguna espina. Si usas gambas o langostinos, pélalos; si llevas calamar, córtalo en anillas finas. Los trozos parecidos se cocinan a la vez y ninguno se pasa mientras otro sigue crudo.

Cuando al arroz le falten unos 4 o 5 minutos, es decir, a los 10 minutos de haberlo echado, añade el pescado y el marisco y deja que hierva muy suave. El pescado está hecho cuando pierde la transparencia y se separa en láminas al presionarlo con la cuchara; las gambas, cuando se curvan y cambian a rosa. Si el pescado es congelado, descongélalo antes en la nevera y sécalo, o soltará agua y enfriará el caldo de golpe.

Paso 4 de 4

Rectifica la sal y deja reposar

Rectifica la sal y deja reposar

Retira la cazuela del fuego cuando el arroz esté tierno pero entero y el pescado cocinado. Prueba el caldo con una cuchara limpia: el caldo y el sofrito ya llevan sal, así que añade solo la que falte y, si quieres, una pizca de pimienta molida.

Pon la tapa y deja la sopa 2 o 3 minutos en reposo fuera del fuego. En ese tiempo los sabores se asientan, el arroz acaba de ablandarse con el calor que queda y la temperatura baja lo justo para comerla sin quemarse. No la dejes mucho más: el arroz sigue absorbiendo caldo y la sopa espesa por momentos. Al servir, reparte con un cazo que llegue al fondo, para que en cada plato haya pescado, marisco y arroz, y termina con perejil fresco picado.

Consejos finales

Sírvela muy caliente, en platos hondos o en cuencos de barro, que guardan el calor durante toda la comida. Al lado van muy bien unas rebanadas de pan rústico tostadas y frotadas con ajo, o unos picatostes recién fritos en aceite de oliva, que contrastan con lo suave del caldo. Un poco de perejil picado en el último momento le da color y un punto fresco, y para una comida de fiesta puedes seguir con una fideuá de marisco, que comparte el gusto a mar sin repetir textura.

Para darle otro carácter, recurre a los trucos de cualquier cocina marinera y tuesta unas hebras de azafrán para desleírlas en el caldo al añadir el arroz, que le dan el aire mediterráneo, o abre al vapor un puñado de almejas en los últimos 3 minutos, para que suelten su jugo; ninguno de los 2 altera el paso a paso. Si buscas una versión con más marisco y sin arroz, la sopa de marisco sigue otra idea, y si subes bastante la cantidad de grano te acercas a un arroz meloso con pescado.

Guárdala en la nevera, bien tapada, un máximo de 2 días. El arroz sigue hinchándose en frío, así que al recalentarla rebájala con algo de agua o caldo y caliéntala despacio, con un hervor apenas perceptible, para que el pescado no se deshaga. No es buena idea congelarla entera, porque el arroz se ablanda en exceso; si quieres adelantar trabajo, congela solo la base de sofrito y caldo y añade el arroz y el pescado cuando vayas a comerla.

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