Barquitas de calabacín rellenas de su propia pulpa, cebolla pochada y atún, con emmental fundido encima: así son estos calabacines rellenos de atún, un plato único de horno que aprovecha la hortaliza de verano. Calcula unos 40 minutos en total, la mitad dentro del horno sin apenas vigilancia, y 2 o 3 calabacines grandes para que coman 4 personas. Al relleno van 3 latas de atún y nada de pan rallado ni bechamel: la textura la dan la pulpa reducida y el queso gratinado que cierra cada barquita.

La mejor época va de finales de primavera a principios de otoño. Elige calabacines firmes, de piel brillante y sin golpes, mejor grandes y rectos, porque dan barcas estables y con hueco suficiente para el relleno. Los muy gruesos suelen tener semillas grandes y una pulpa más acuosa; si te tocan así, retira la parte central con las pepitas antes de picar el resto. Para el atún sirve tanto el de aceite de oliva como el natural: el primero deja un relleno más jugoso, el segundo uno más ligero, y en los 2 casos conviene escurrirlo bien.

Lo único que hay que vigilar en este paso a paso es el agua. El calabacín tiene más del 90 % de agua, así que la pulpa picada necesita entre 8 y 10 minutos de sartén para evaporarla; si te saltas ese tiempo, el relleno suelta líquido en el horno y la base queda blanda. Todo lo demás es fácil de encajar entre semana: mientras se hace el sofrito, el horno se calienta a 180 °C y las barcas esperan en la fuente. Al sofrito se le añade una pastilla de Avecrem Vegetal desmenuzada, que aporta la sal y un fondo de verdura al relleno.

Información nutricional(por ración)

Energía

285 kcal

Hidratos

9 g

Grasas

18 g

Fibra

3.5 g

Proteínas

22 g

¿Cuántos comensales?
4
Calabacín
Calabacín
2-3 unidades grande
Cebolla
Cebolla
1 unidad grande
Avecrem Vegetal
1 pastilla
Atún
Atún
3 latas
Nuez moscada
Nuez moscada
al gusto molida
Queso emmental
Queso emmental
1 paquete
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Paso 1 de 4

Vacía los calabacines en barquitas

Lava los calabacines, quítales el extremo del tallo y pártelos a lo largo en 2 mitades. Con una cuchara sopera o un vaciador, saca la pulpa de cada mitad y deja una pared de algo más de medio centímetro en los laterales y en la base. Si la dejas más fina, la barca se rompe al rellenarla o se queda blanda en el horno; si la dejas muy gruesa, apenas cabe relleno.

Pica la pulpa en trozos pequeños y déjala en un colador mientras preparas lo demás, para que suelte parte del agua. Si los calabacines son muy gruesos y tienen la piel dura, puedes escaldar las barcas de 3 a 5 minutos en agua hirviendo y escurrirlas boca abajo: quedan más tiernas, pero tendrás que vigilar que no se pasen después en el horno. Reserva las barquitas sobre papel de cocina.

Paso 2 de 4

Pocha la cebolla con la pulpa

Pela la cebolla grande y córtala en juliana fina. Pon un chorrito de aceite de oliva a calentar en una sartén amplia y pocha la cebolla a fuego medio durante unos 8 minutos, dándole vueltas cada poco, hasta que esté blanda, transparente y con un poco de color en los bordes.

Añade la pulpa picada del calabacín bien escurrida y desmenuza sobre ella la pastilla de Avecrem Vegetal. Cocina a fuego medio-bajo otros 8 a 10 minutos, sin tapar. Al principio la verdura soltará bastante jugo; sigue removiendo hasta que la sartén quede casi seca y el sofrito se vea brillante y concentrado. Ese es el punto: si queda caldo en el fondo, el relleno lo soltará luego dentro de las barcas. Prueba antes de seguir, porque la pastilla ya lleva sal y el atún también.

Paso 3 de 4

Mezcla el atún con el sofrito

Abre las 3 latas de atún y escúrrelas a conciencia, apretando el contenido con un tenedor contra la tapa. El aceite de la lata no hace falta: el sofrito ya lleva grasa y, si lo añades, el relleno resulta pesado y el queso no gratina igual.

Desmiga el atún con los dedos o con el tenedor y échalo a la sartén con el sofrito. Ralla un poco de nuez moscada al gusto, una pizca basta porque es muy aromática, y mezcla bien para que el pescado se reparta por igual entre la verdura. Deja 2 minutos a fuego suave, solo para que todo se integre y el atún tome el sabor de la cebolla, sin que llegue a secarse. Saca la sartén del fuego y, si todavía no lo has hecho, enciende ya el horno, a 180 °C, para que coja temperatura.

Paso 4 de 4

Hornea, cubre con queso y gratina

Unta con un poco de aceite de oliva el fondo de una fuente o rustidera y coloca las barquitas con el hueco hacia arriba. Rellénalas con la mezcla de atún hasta el borde, apretando ligeramente con la cuchara para que no queden huecos. Hornea a 180 °C unos 10 minutos, a media altura, para que el calabacín empiece a ablandarse por debajo. Si los calabacines eran gruesos y al pincharlos todavía resisten, dales 5 minutos más antes de poner el queso.

Saca la fuente, reparte el queso emmental rallado por encima de cada barca y vuelve a meterla unos 10 minutos más; si tu horno tiene grill, enciéndelo en este último tramo. Estarán listos cuando el queso se haya fundido y dorado y, al pinchar el calabacín por un lateral, la punta del cuchillo entre sin resistencia. Sírvelos enseguida, con cuidado porque el relleno sale muy caliente.

Consejos finales

Saca a la mesa la fuente del horno tal cual, con 2 a 3 mitades por persona según el tamaño, con una ensalada de hojas verdes y tomate de temporada o unas patatas al vapor aliñadas con aceite y hierbas. Como cena funcionan bien solos; para una comida más completa, añade arroz blanco o pan para recoger el jugo del fondo. Si preparas un menú para invitados, unos huevos rellenos de entrante siguen la misma idea de relleno casero sin repetir ingredientes.

En la nevera aguantan 2 días, tapados en un recipiente hermético. Para recalentarlos, unos 10 minutos de horno caliente, a 180 °C: el queso vuelve a fundirse y la base no se ablanda, cosa que sí pasa en el microondas. No conviene congelarlos ya gratinados, porque el calabacín se vuelve acuoso al descongelarse; si quieres adelantar trabajo, congela solo el relleno de atún y cebolla, hasta 2 meses, y rellena calabacines frescos el día que los vayas a comer.

Para que el relleno quede firme, los trucos van contra el agua: deja la pulpa picada escurriendo en un colador mientras pochas la cebolla, y no tapes la sartén cuando la añadas, porque la tapa retiene el vapor y el agua vuelve a caer sobre la verdura. Si te sobra relleno, úsalo para unas tostadas gratinadas o para rellenar tomates grandes, o mézclalo con pasta corta.

La técnica de vaciar la hortaliza sirve igual para los pimientos rellenos de atún y, con otra proteína, los pimientos rellenos de carne picada. Si prefieres el atún en conserva al horno y por capas, prueba la musaka de atún, y para los días de pasta, los macarrones con atún y cebolla.

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