Preparar una buena crema de espárragos es una de esas formas sencillas de reconfortar el cuerpo después de un día largo. En Gallina Blanca sabemos que no siempre hay tiempo para complicaciones, por eso nuestro Caldo Casero de Verduras 100% Natural es el aliado perfecto para conseguir ese sabor auténtico y casero sin pasar horas en la cocina. Es un plato ligero, suave y con ese toque verde que tanto apetece cuando buscamos algo sano y equilibrado para nuestra familia.

En la gastronomía española, las cremas de verduras han sido siempre un pilar fundamental en los hogares, aprovechando los productos de la huerta según la temporada. El espárrago, especialmente el verde, aporta una personalidad única que ha convertido a esta elaboración en un clásico de nuestras cenas. Es una receta que evoca la cocina de siempre, pero adaptada al ritmo de vida actual donde buscamos eficiencia sin renunciar a la calidad de lo natural.

Para conseguir una crema de espárragos original, el secreto reside en el equilibrio de los sabores y la calidad de la materia prima. Los crema de espárragos ingredientes son básicos y fáciles de encontrar en cualquier mercado, lo que permite hacer crema de espárragos en cualquier momento de la semana. Si buscas una crema de espárragos receta fácil, esta versión te sorprenderá por su textura aterciopelada y su sabor intenso, demostrando que la sencillez es la clave del éxito en los fogones.

Información nutricional(por ración)

Energía

145 kcal

Hidratos

12 g

Grasas

8 g

Fibra

3.5 g

Proteínas

5 g

¿Cuántos comensales?
1
Caldo Casero de Verduras 100% Natural
Espárrago
Espárrago
80 gramos
Leche desnatada
Leche desnatada
50 mililitros
Patata
Patata
25 gramos
Cebolla
Cebolla
25 gramos
Aceite de oliva virgen extra
Aceite de oliva virgen extra
1 cucharada
Queso
Queso
1 unidad light
Sal
Sal
al gusto
Imágenes generadas con IA
Cooking Mode Desactivado

Con el Cooking Mode tu pantalla no va a entrar en modo hibernación...

Paso 1 de 4

Preparación de la base de verduras

Preparación de la base de verduras

Comenzamos pelando y picando finamente la cebolla y la patata. En una olla mediana, añadimos una cucharada de aceite de oliva virgen extra y calentamos a fuego medio. Rehogamos la hortaliza con una pizca de sal hasta que esté transparente, evitando que tome demasiado color para que la elaboración mantenga un tono verde vibrante.

Una vez que la cebolla esté tierna, incorporamos los dados de patata. Este ingrediente es fundamental para aportar cuerpo y esa textura sedosa que buscamos sin necesidad de añadir harinas. Salteamos ambos productos durante un par de minutos para que se impregnen bien del sabor del aceite antes de añadir el elemento principal.

Paso 2 de 4

Limpieza e incorporación de los espárragos

Limpieza e incorporación de los espárragos

Comenzamos lavando bien los espárragos y retirando la parte más dura del tallo. Los troceamos de forma regular, reservando las yemas si queremos utilizarlas posteriormente para decorar el plato. Añadimos los tallos cortados a la olla junto con la cebolla y la patata, removiendo con cuidado para que todos los sabores se integren de forma homogénea.

Es importante no cocinar la verdura en exceso durante este rehogado; buscamos que suelte su aroma inicial y se impregne de la base de sofrito que hemos preparado. Este paso previo a la cocción es clave para que el sabor del espárrago resulte mucho más intenso y con cuerpo en el resultado final.

Paso 3 de 4

Cocción con el Caldo Casero de Verduras

Cocción con el Caldo Casero de Verduras

Llega el momento de añadir el Caldo Casero de Verduras 100% Natural de Gallina Blanca. Vertemos los 200 ml sobre las verduras hasta que queden bien cubiertas. Subimos el fuego hasta que rompa a hervir y, en ese instante, bajamos a fuego lento, tapamos la olla y dejamos cocinar durante unos 15 o 20 minutos, o hasta que la patata esté tierna al pincharla.

El uso de un caldo de calidad es lo que marca la diferencia entre una elaboración corriente y una excepcional. Al estar elaborado con ingredientes naturales, potencia el sabor de los espárragos sin enmascararlos, aportando una complejidad de matices que el agua sola no podría ofrecer. Es el paso clave donde se construye el alma de nuestra receta.

Paso 4 de 4

Triturado y toque final de cremosidad

Triturado y toque final de cremosidad

Una vez que las verduras estén cocidas, las retiramos del fuego. Añadimos la leche desnatada y el quesito light para aportar una textura todavía más sedosa y un toque de suavidad láctea. Utilizamos una batidora de mano o un robot de cocina para triturar todo el conjunto hasta obtener una crema fina y sin grumos. Si buscas una finura extrema, puedes pasar el resultado por un colador chino.

Probamos el punto de sal y rectificamos si fuera necesario. Si habías reservado las puntas de los espárragos, puedes saltearlas rápidamente en una sartén con una gota de aceite y servirlas sobre la crema. Esto no solo mejora la presentación, sino que añade un contraste de texturas muy agradable al paladar.

Consejos finales

Servir esta elaboración es un placer para los sentidos. Para disfrutar al máximo de esta crema de espárragos, te recomendamos presentarla en cuencos individuales bien calientes. Puedes coronar cada plato con unos picatostes de pan integral, unas semillas de sésamo o un chorrito fino de aceite de oliva en crudo. Estos pequeños detalles elevan la experiencia y hacen que una cena sencilla se convierta en un momento especial en familia.

Dominar esta receta casera es muy útil, ya que es una opción rápida para esos días con poco tiempo. Siguiendo este paso a paso, conseguirás un resultado profesional. Recuerda estos trucos: no te pases con la patata para que no parezca un puré y aprovecha siempre el caldo natural. Esta cantidad es perfecta como entrante, pero puedes doblar las medidas si necesitas preparar una ración para cuatro personas.

Si te ha gustado esta propuesta y quieres variar tu menú semanal con otras opciones nutritivas, te sugerimos probar nuestra deliciosa crema de calabacín, que es un éxito asegurado con los más pequeños. También puedes optar por la clásica crema de puerros si buscas un sabor más suave, o aventurarte con la crema de brócoli y patatas para un extra de energía y color en tu mesa.

Valora esta recetas 5 valoraciones
Añade esta receta a tus favoritos Y tenla a mano siempre que quieras