Sin horno y sin baño maría, la tarta de queso al microondas cuaja gracias a un sobre de cuajada en polvo: el microondas solo sirve para llevar la crema a ebullición, y la nevera hace el resto. Con unos 20 minutos de trabajo y al menos 4 horas de frío, mejor una noche entera, tienes postre para 6 personas.

Cada ingrediente cumple su papel en la textura. El queso crema de untar, a temperatura ambiente, se funde sin grumos; los 400 ml de nata para cocinar aportan cremosidad; y la cuajada en polvo, que gelifica al hervir, es la que permite cortar porciones limpias sin pasar por el horno, de modo que esta versión casera es, en el fondo, una tarta de queso con cuajada. Para la base sirven las galletas María de siempre, y si prefieres una versión horneada, más densa, tienes la tarta de queso con base de galletas.

Es una tarta fácil para quien nunca ha hecho repostería: siguiendo el paso a paso no tienes que vigilar un horno ni adivinar cuándo ha cuajado, porque el punto se ve en las burbujas del bol. Antes de empezar, deja el molde preparado y elige un bol grande, ya que la nata sube de golpe al hervir y la crema conviene volcarla en cuanto está lista, antes de que espese en el bol. Para la cobertura vale cualquier mermelada que tengas en casa, de fresa, de frutos rojos o de arándanos.

Información nutricional(por ración)

Energía

295 kcal

Hidratos

24 g

Grasas

19 g

Fibra

0.8 g

Proteínas

5.5 g

¿Cuántos comensales?
6
Mantequilla
Mantequilla
2 cucharadas
Leche
Leche
1 vaso
Nata líquida para cocinar
Nata líquida para cocinar
400 mililitros
Azúcar blanco
Azúcar blanco
al gusto
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Paso 1 de 5

Derrite la mantequilla y prepara el molde

Pon las 2 cucharadas de mantequilla en un cuenco apto para microondas y caliéntalas a potencia media en tandas de 15 o 20 segundos, removiendo entre una y otra, hasta que estén fundidas del todo. A máxima potencia la mantequilla salpica y puede quemarse por los bordes, así que conviene ir poco a poco.

Mientras tanto, prepara el molde. Uno de aro desmontable es el más cómodo, porque permite sacar la tarta entera sin romperla; si quieres que salga aún más limpia, forra la base con un disco de papel de horno antes de cerrar el aro. Deja la mantequilla fundida en un sitio templado para que no vuelva a solidificarse antes de mezclarla con la galleta, y saca ya el queso de la nevera para que pierda el frío mientras trabajas.

Paso 2 de 5

Forma la base de galleta

Tritura las galletas María hasta dejarlas como arena fina, con una picadora o metiéndolas en una bolsa de congelación cerrada y pasando el rodillo por encima con firmeza. Cuanto más fina sea la miga, mejor se compacta la base y menos se desmorona al cortar.

Mezcla la galleta con la mantequilla fundida hasta obtener una pasta húmeda que se mantenga unida al apretarla entre los dedos; si se deshace, añade un poco más de mantequilla. Vuélcala en el molde y repártela por el fondo, apretando con la base plana de un vaso o con el reverso de una cuchara para que quede una capa uniforme y firme. Llévala a la nevera mientras preparas la crema: el frío endurece la mantequilla y la base aguanta mejor el peso del relleno caliente.

Paso 3 de 5

Calienta la nata con el azúcar

En un bol amplio apto para microondas, mezcla los 400 ml de nata para cocinar, la mitad del vaso de leche y el azúcar, que va al gusto: medio vaso da una tarta de dulzor medio. Elige un bol de al menos el doble de capacidad que la mezcla, porque al romper a hervir la nata sube de golpe y se desborda.

Calienta a máxima potencia unos 5 minutos, vigilando a partir del minuto 4, hasta que empiece a hervir. Mientras, disuelve el sobre de cuajada en la otra mitad de la leche, fría, batiendo con un tenedor o con unas varillas pequeñas hasta que el polvo desaparezca del todo. La leche tiene que estar fría: en leche caliente el polvo se apelmaza y forma bolitas que luego no se deshacen.

Paso 4 de 5

Añade la cuajada y vuelve a hervir

Cuando la nata hierva, saca el bol con cuidado, porque quema, y bate unos segundos con las varillas. Vierte la cuajada disuelta en forma de hilo sin dejar de batir, para que se reparta por igual y no forme grumos al tocar el líquido caliente.

Vuelve a meter el bol en el microondas, a máxima potencia, hasta que la mezcla hierva de nuevo; suele bastar con 1 o 2 minutos, aunque depende del aparato, así que no te alejes. Este segundo hervor es imprescindible: la cuajada en polvo necesita alcanzar la ebullición para gelificar, y si se queda a medio camino, la tarta no llegará a cortarse limpia. Al remover, notarás que la crema empieza a espesar ligeramente y deja una capa fina en las varillas.

Paso 5 de 5

Incorpora el queso, vierte y enfría

Saca el bol y añade la tarrina de queso crema, mejor a temperatura ambiente. Bate con las varillas hasta que la crema quede lisa y vuelve a calentar en el microondas hasta que hierva una última vez. Si aun así ves algún grumo, pasa la crema por un colador fino al volcarla.

Saca la base de la nevera y vierte la crema encima con cuidado, dejándola caer sobre una cuchara puesta del revés para no levantar la galleta. Deja que pierda el calor fuerte a temperatura ambiente y guárdala después en frío al menos 4 o 5 horas; si la haces de víspera, cuaja mejor y se corta más limpia. Justo antes de servirla, recorre el borde con un cuchillo fino, abre el aro y cubre la superficie con la mermelada que prefieras, de fresa, frutos rojos o arándanos.

Consejos finales

Si al cortarla la tarta está blanda en el centro, suele deberse a que la crema no llegó a hervir después de añadir la cuajada; la próxima vez alarga ese hervor y fíate de las burbujas más que del reloj. Con la tarta ya hecha, unas horas más de nevera ayudan algo, pero no la salvan del todo. Si te sale grumosa, el queso estaba demasiado frío o faltó batir, y si la base se desmorona, le faltó mantequilla o presión. Para la siguiente tarta, ten presentes los trucos que corrigen cada fallo y saca el queso de la nevera 30 minutos antes, espera al hervor completo tras la cuajada y prensa bien la base.

Para darle otro aire, prueba una base de galletas de chocolate o añade la ralladura de un limón a la nata antes de calentarla. Si buscas otras ideas dulces con la misma sencillez, la tarta de queso con yogur es otra versión de la familia, la tarta de pistacho llama la atención por su color y la tarta de manzana fácil encaja bien en un desayuno de fin de semana.

Aguanta en frío entre 3 y 4 días, tapada con film o en un recipiente hermético para que no coja olores de otros alimentos. Añade la mermelada justo antes de servirla, porque con las horas humedece la superficie. No es buena idea congelarla: al descongelarse, la cuajada suelta agua y la crema pierde finura.

Córtala en 6 porciones con un cuchillo pasado por agua caliente y seco, limpiándolo entre corte y corte, y sírvela bien fría. Unas hojas de menta o unos frutos rojos frescos al lado aportan color y un punto ácido frente al azúcar de la mermelada.

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