Un costillar de cerdo asado sobre una cama de patatas, cebolla y limón, con las patatas cociéndose en el caldo de la bandeja mientras la carne se dora por encima: así se preparan las costillas al horno con patatas. Es un plato para 4 personas que lleva alrededor de 1 h 30 min, de los que más de 60 son de horno, sin que tengas que hacer otra cosa que girar la carne y vigilar el líquido.

Merece la pena elegir bien la pieza. Para esta receta funciona mejor el costillar entero o medio costillar que las costillas cortadas en tiras finas, porque aguanta la cocción larga sin secarse. Busca carne rosada, con una capa de grasa blanca y firme, y una buena cantidad de carne entre hueso y hueso. Pide al carnicero que corte el costillar por la mitad si no cabe en tu bandeja, y que retire la membrana fina que cubre los huesos por la parte cóncava: si se queda, se encoge con el calor y endurece esa zona. Si lo prefieres sin guarnición, las costillas al horno se preparan solas en la bandeja.

Para la cocción hacen falta 2 temperaturas: 200 °C los primeros 30 minutos y 180 °C durante los 30 o 40 siguientes, con un golpe de grill al final para tostar la superficie. El líquido de la bandeja es el Caldo Casero de Carne de Gallina Blanca, que hidrata las patatas desde abajo y se reduce hasta convertirse en la salsa con la que se riega la carne. Las patatas, cortadas en rodajas gruesas de 1 cm, se hacen en el mismo tiempo que el costillar.

Información nutricional(por ración)

Energía

485 kcal

Hidratos

24 g

Grasas

26 g

Fibra

3.5 g

Proteínas

29 g

¿Cuántos comensales?
4
Patata
Patata
4 unidades mediana
Limón
Limón
1 unidad
Cebolla
Cebolla
1 unidad mediana
Aceite de oliva virgen extra
Aceite de oliva virgen extra
al gusto
Pimienta
Pimienta
al gusto
Sal
Sal
al gusto
Costillar de cerdo
Costillar de cerdo
al gusto
Romero
Romero
al gusto
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Receta

Costillas al horno con patatas

Paso 1 de 5

Prepara la cama de patatas

Prepara la cama de patatas

Enciende el horno a 200 °C, arriba y abajo, y deja que coja temperatura mientras cortas los ingredientes. Pela las 4 patatas medianas y córtalas en rodajas gruesas, de 1 cm: con una cocción tan larga, más finas se deshacen y más gruesas no se hacen a tiempo. Corta la cebolla en juliana fina y el limón por la mitad; reserva una mitad para exprimirla y corta la otra en rodajas finas.

Engrasa generosamente una bandeja de horno amplia con aceite de oliva virgen extra para que nada se pegue. Reparte las patatas formando una capa uniforme por toda la superficie y salpimiéntalas. Distribuye por encima la cebolla y las rodajas de limón. Sala con moderación, porque el caldo también aporta sal y la bandeja se irá concentrando durante la cocción.

Paso 2 de 5

Sazona el costillar con romero

Sazona el costillar con romero

Si el costillar es muy grande, córtalo en 2 piezas para que encaje en la bandeja sin montarse sobre los bordes. Sécalo con papel de cocina y salpiméntalo bien por ambos lados, frotando la sal y la pimienta para que se adhieran. Colócalo sobre la cama de patatas con la parte del hueso hacia arriba, que es como pasará la primera media hora.

Exprime la mitad de limón que reservaste sobre el costillar y riégala con un hilo de aceite. Reparte unas ramas de romero fresco sobre el costillar: su aroma pasará a la carne y al caldo durante el asado. El zumo de limón aporta acidez, que equilibra la grasa del cerdo, y perfuma la salsa del fondo de la bandeja. Si tienes tiempo, puedes dejar la carne así 15 o 20 minutos a temperatura ambiente antes de hornearla, para que se cocine de forma más uniforme.

Paso 3 de 5

Añade el caldo y hornea

Añade el caldo y hornea

Vierte en la bandeja unos 500 ml de Caldo Casero de Carne 100% Natural, echándolo por los lados y no sobre la carne, para no arrastrar el aliño. Las patatas deben quedar casi cubiertas, pero no sumergidas del todo: así se cuecen en el líquido por abajo mientras se doran por arriba. Reserva el resto del litro de caldo caliente para ir añadiéndolo durante la cocción.

A partir de aquí la receta es fácil, porque el horno hace la mayor parte del trabajo y solo tienes que vigilar el líquido. Mete la bandeja a media altura y hornea 30 minutos a 200 °C. Si prefieres una carne más melosa, tapa la bandeja con papel de aluminio durante esta primera media hora: el vapor se queda dentro y ablanda las fibras. Al reducirse, el caldo se mezcla con los jugos de la carne y el limón, y forma una salsa más espesa y sabrosa que la que se obtendría con agua.

Paso 4 de 5

Gira el costillar y riega

Gira el costillar y riega

Pasados los 30 minutos, saca la bandeja con cuidado y retira el papel de aluminio si lo has usado. Da la vuelta al costillar para que la parte de la carne quede hacia arriba y se dore. Fíjate en el nivel de líquido: si las patatas se ven secas o la bandeja empieza a pegarse, añade un poco del caldo caliente que reservaste.

Con una cuchara, riega la carne con los jugos acumulados en el fondo; así la superficie se carameliza y no se reseca. Baja la temperatura a 180 °C y deja la bandeja otros 30 o 40 minutos, regando una vez más a mitad de tiempo. Si ves que la carne se dora demasiado rápido, cúbrela con papel de aluminio. Las patatas estarán listas cuando un cuchillo las atraviese sin resistencia y el costillar, cuando la carne empiece a retraerse y deje ver el extremo de los huesos.

Paso 5 de 5

Gratina y deja reposar

Gratina y deja reposar

Durante los últimos 10 minutos, sube la bandeja a la altura superior o activa el grill para que la superficie del costillar quede tostada y crujiente. No te alejes del horno en este momento, porque con el grill la grasa pasa de dorada a quemada en muy poco tiempo. Las patatas del borde también se tostarán un poco, lo que aporta textura al plato.

Para saber si las costillas están hechas, el truco es el cuchillo: si la carne se separa del hueso con facilidad, están en su punto; si se resiste, dales 10 minutos más. Saca la bandeja y deja reposar 5 minutos antes de cortar, para que los jugos se repartan por la carne y la salsa termine de ligar con las patatas. Corta el costillar entre hueso y hueso y sirve cada ración con patatas y un poco de salsa de la bandeja por encima.

Consejos finales

Cada horno calienta a su manera, así que guíate por las señales más que por el reloj. Un costillar grande puede pedir hasta 1 h 30 min de horno en total. Si al final la carne sigue dura y se resiste al cuchillo, le falta tiempo: tapa la bandeja con papel de aluminio, añade un vaso de caldo caliente y déjala 15 minutos más a 180 °C. Si las patatas están hechas pero la superficie del costillar no se ha dorado, el grill lo resuelve en pocos minutos. Y si la bandeja se queda sin líquido y empieza a quemarse, añade caldo caliente, nunca frío, para no cortar la cocción. Mantén siempre un fondo de líquido en la bandeja y riega la carne cada vez que abras el horno: la carne sale jugosa, las patatas no se pegan y no hacen falta más trucos para un asado de costillas.

Como acompañamiento, el costillar no necesita mucho más que su propia guarnición. Una ensalada de lechuga con cebolla tierna o unos pimientos asados aportan frescura frente a la grasa del cerdo. Si quieres una guarnición aparte, las patatas panaderas llevan rodajas más finas, de 3 a 5 mm, y se pueden hacer en una segunda bandeja. Para una versión con miel, pinta la carne con 2 cucharadas de miel mezcladas con 1 de mostaza justo antes del grill y vigila, porque la miel se quema enseguida; es la idea de las costillas de cerdo a la miel.

Si quedan costillas, separa la carne de los huesos y guárdala en la nevera, en un recipiente tapado, hasta 3 días. Desmigada y calentada en la sartén con su salsa, sirve para unos bocadillos o para rellenar unas tortillas de trigo con cebolla y pimiento. Las patatas sobrantes se doran en la sartén con un poco de aceite y pimentón.

Con la misma bandeja y la misma cama de patatas puedes asar otras carnes: la paletilla de cordero al horno pide más tiempo y el solomillo al horno es la opción más magra.

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