Una sartén muy caliente y un pescado bien seco son casi todo lo que necesita el salmón a la plancha para quedar tostado por fuera y jugoso por dentro. Esta versión, pensada para 2 personas, está lista en unos 10 minutos y suma a cada rodaja un langostino marcado en la misma sartén y un poco de mayonesa.

El salmón que llega a las pescaderías es casi siempre atlántico de acuicultura, así que se encuentra todo el año con calidad estable. Para la plancha, pide rodajas de 2 a 2,5 cm de grosor: más finas se secan antes de dorarse y más gruesas tardan en hacerse por dentro. La carne tiene que verse brillante y firme, de un naranja uniforme, sin zonas mates ni olor fuerte. La rodaja conserva la espina central y la piel alrededor, lo que la hace más jugosa que el lomo; si prefieres lomo, elígelo con piel y cocínalo siempre empezando por ese lado. Los langostinos, mejor crudos, porque los cocidos solo necesitan unos segundos para calentarse y se endurecen enseguida.

El método es fácil y sirve para cualquier pescado de ración, aunque tiene sus tiempos: de 3 a 4 minutos por la primera cara y unos 2 por la segunda en rodajas de 2,5 cm. La capa fina de mayonesa que se unta antes de cocinar no se nota como salsa, sino como una costra dorada que protege la carne del calor directo. Para dejar el centro rosado, el pescado tiene que haber estado congelado antes, como verás al final.

Información nutricional(por ración)

Energía

320 kcal

Hidratos

2 g

Grasas

22 g

Fibra

0.5 g

Proteínas

25 g

¿Cuántos comensales?
2
Salmón
Salmón
2 rodajas
Mayonesa
Mayonesa
al gusto
Pimienta negra molida
Pimienta negra molida
al gusto
Avecrem Pescado
al gusto
Langostino
Langostino
2 unidades alternativa: gambón
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Paso 1 de 2

Seca, sazona y unta el salmón

Deja las 2 rodajas de salmón fuera de la nevera unos 10 minutos y sécalas a conciencia con papel absorbente por las 2 caras y por el borde de piel. Es lo que más influye en el resultado: el pescado húmedo suelta agua en la sartén, hierve en su propio jugo sin tomar color y se pega. Pasa los dedos por la carne por si quedara alguna espina suelta junto a la central.

Sazona ambas caras con pimienta negra recién molida y una pizca de Avecrem Pescado desmenuzado, que ya hace de sal; no hace falta añadir otra. Mientras reposan un par de minutos, pela los 2 langostinos o gambones y deja la última parte de la cola si quieres que luzcan en el plato; con un palillo o un cuchillo fino retira el hilo oscuro del lomo. Por último, unta una cara de cada rodaja con una capa muy fina de mayonesa, apenas 1 cucharadita: al tocar la plancha se dora y mantiene la carne jugosa.

Paso 2 de 2

Marca el salmón y los langostinos

Calienta una sartén antiadherente o una plancha a fuego medio alto con unas gotas de aceite repartidas con papel. Cuando esté muy caliente, coloca las rodajas con la cara de mayonesa hacia abajo y no las muevas durante 3 o 4 minutos: espera a que se forme una costra dorada y el color opaco suba por el borde hasta la mitad del grosor. Si usas lomo con piel, empieza por la piel, que quedará crujiente.

Pon los langostinos en los huecos libres y dales 1 o 2 minutos por cara; están listos cuando se ven rosados y firmes. Da la vuelta al salmón con una espátula ancha y cocínalo unos 2 minutos más; si las rodajas pasan de 2,5 cm, baja el fuego y alarga 1 minuto para que el calor llegue al centro sin quemar la superficie. Sirve enseguida cada rodaja con su langostino encima y la salsita que hayan soltado en la sartén, con un poco más de mayonesa al lado.

Consejos finales

Para saber si el salmón está hecho, presiona el centro con el dedo o separa un poco la carne junto a la espina: si las láminas se abren con facilidad y el interior es opaco, está listo. Si queda seco, la próxima vez retíralo antes, porque sigue haciéndose un minuto fuera del fuego. Si prefieres el centro rosado, usa salmón que ya venga congelado o congélalo tú al menos 5 días a -20 °C o menos, y descongélalo en la nevera; si no, cocínalo hasta que el centro alcance 60 °C, que es cuando pierde el brillo traslúcido.

Como acompañamiento, unas papas aliñás, con patata cocida, cebolleta, perejil, aceite y vinagre, refrescan el plato y se pueden tener listas de antemano. También funcionan unos trigueros marcados en la misma sartén, verduras al vapor o una ensalada de brotes tiernos, y un poco de ralladura de limón con eneldo picado por encima da un acabado fresco que va muy bien con la grasa del salmón. Si la mayonesa es casera, prepárala con huevo pasteurizado o consúmela en el día y guárdala siempre en frío. Para 4 personas, duplica las cantidades y cocina las rodajas en 2 tandas, porque si llenas la sartén baja la temperatura y el pescado suelta agua en vez de tostarse.

Seca el pescado hasta que el papel salga limpio y no lo toques hasta que se despegue solo de la sartén: son trucos mínimos, pero evitan que la costra se quede pegada al fondo. Con esa misma base puedes cambiar de técnica según el día: el salmón al papillote se hace en su propio vapor y deja la cocina sin olor, mientras que el salmón al horno permite cocinar más raciones a la vez.

Para una ocasión más especial está el salmón al cava, con su salsa, y si quieres un plato completo en una sola bandeja, el salmón al horno con arroz.

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