Los jamoncitos de pollo en salsa, que en muchas casas se llaman muslitos, se cocinan en olla exprés con ajo, laurel, vino blanco, champiñones y taquitos de jamón, un guiso de día laborable que no obliga a pasar la tarde junto a la cazuela. Entre dorar la carne, las 2 fases a presión y el ligado final de la salsa, cuenta con unos 45 minutos, y la cantidad sirve a 4 personas.

El jamoncito, la parte baja del muslo, tiene más tejido conectivo que la pechuga, y por eso agradece una cocción húmeda y algo larga: el colágeno se ablanda, la carne se suelta del hueso y la salsa gana cuerpo. Es además una de las piezas más económicas del pollo, y en la cocina de casa se ha guisado siempre de muchas maneras: al ajillo, en salsa de tomate o, como aquí, con champiñones y jamón, que dan a la salsa un fondo más intenso.

Al comprarlos, busca jamoncitos de tamaño parecido, con la piel entera y sin manchas, para que todos se hagan al mismo tiempo. Los champiñones laminados en lata ya vienen cocidos, así que entran al final y solo necesitan unos minutos para tomar el sabor del guiso. Lo que lo convierte en un guiso fácil para cualquier día es la olla: tú doras, cierras y esperas de 12 a 15 minutos a presión, sin remover ni vigilar. El caldo lo pone una pastilla de Avecrem Pollo, que va directamente a la olla en el primer paso.

Información nutricional(por ración)

Energía

385 kcal

Hidratos

5 g

Grasas

22 g

Fibra

1.8 g

Proteínas

34 g

¿Cuántos comensales?
4
Ajo
Ajo
6 dientes
Laurel
Laurel
1 hoja
Pimienta
Pimienta
al gusto
Sal
Sal
al gusto
Vino blanco
Vino blanco
al gusto
Champiñon laminado
Champiñon laminado
1 lata
Jamón serrano
Jamón serrano
al gusto cortado en tacos
Avecrem Pollo
1 pastilla
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Paso 1 de 3

Dora los jamoncitos con ajo y laurel

Dora los jamoncitos con ajo y laurel

Seca los jamoncitos con papel absorbente y salpimiéntalos con moderación: el jamón y el caldo ya aportan sal. Pon a fuego medio-alto la base de la olla exprés, todavía abierta, con 2 o 3 cucharadas soperas de aceite de oliva, y dora las piezas sin amontonarlas, en 2 tandas si hace falta, durante 8 a 10 minutos, girándolas hasta que la piel tenga color por todos lados.

Con el fuego ya más bajo, incorpora los 6 dientes de ajo fileteados y la hoja de laurel. Remueve 1 minuto, sin que el ajo llegue a tostarse. Reparte sobre la carne la pastilla de Avecrem Pollo, bien desmenuzada.

Este dorado previo es opcional, porque la carne se cocina igual a presión, pero los jugos tostados que deja en el fondo de la olla dan a la salsa un color y un sabor mucho más profundos. Secar bien la carne y no amontonarla, trucos que valen para cualquier guiso de pollo, aceleran ese dorado.

Paso 2 de 3

Cubre con vino y cocina a presión

Cubre con vino y cocina a presión

Vierte el vino blanco hasta casi cubrir el pollo, unos 400 ml en una olla de 6 litros; si no llega, completa con agua. Con una cuchara de madera, rasca los restos dorados que ha soltado la carne: se funden con el vino y acaban en la salsa. En olla cerrada el alcohol apenas se evapora, así que si lo quieres más suave, deja hervir el vino 2 minutos con la olla abierta antes de taparla.

Cierra y pon a fuego fuerte. Cuando suba la válvula o empiece a pitar, baja a fuego medio-bajo, lo justo para mantener la presión, y cuenta de 12 a 15 minutos según el tamaño de las piezas. Durante ese rato no hace falta vigilarla.

Pasado el tiempo, apaga el fuego y espera a que la olla pierda la presión por sí sola, o libérala poco a poco siguiendo las instrucciones del fabricante. No la abras nunca mientras quede presión dentro.

Paso 3 de 3

Añade champiñones y jamón y liga la salsa

Añade champiñones y jamón y liga la salsa

Abre la olla y añade la lata de champiñones laminados bien escurridos y los taquitos de jamón serrano. Mezcla con cuidado para no romper la carne, que a estas alturas ya estará muy tierna.

Vuelve a cerrar y cocina 5 minutos más desde que suba la válvula; es suficiente para que los champiñones y el jamón se impregnen del guiso sin que el pollo se deshaga. Deja bajar la presión y abre.

Si la salsa ha quedado muy líquida, deja la olla destapada, sin bajar de fuego medio, de 5 a 10 minutos, dando alguna vuelta suave, hasta que se reduzca y quede ligada y brillante. Corrige la sal en ese momento, no antes. Fuera del fuego y con la tapa puesta, deja que repose 5 minutos para que la carne se asiente, y sirve bien caliente.

Consejos finales

Sin olla exprés también puedes hacerlos en cazuela, solo que con más tiempo. Dora los jamoncitos 8 a 10 minutos, añade los ajos, el jamón y el laurel 2 minutos, después los champiñones 3 o 4 minutos y desglasa con 1 vaso de vino a fuego vivo 2 minutos. Incorpora la pastilla de caldo con 1 vaso pequeño de agua templada, tapa y deja a fuego suave de 30 a 35 minutos, hasta que la carne se separe del hueso sin esfuerzo.

Entre los guisos de pollo es de los que mejor aguantan: bien tapado, 3 días en frío, o hasta 3 meses congelado con su salsa. Recaliéntalo a fuego bajo con unas cucharadas de agua, guarda la carne siempre cubierta de salsa en el táper y no la pongas a fuego fuerte, porque el pollo ya cocinado se endurece enseguida. Si sobra carne, desmenúzala sin hueso y úsala para unas croquetas o para rellenar unas empanadillas, igual que se hace con el pollo guisado.

Para completar el plato, cualquier guarnición que recoja la salsa: arroz blanco salteado con ajo, unas patatas panadera al horno o un puré de patatas cremoso. Y pan de corteza crujiente, que con champiñones y jamón la salsa pide mojar.

Si quieres una versión de cuchara más completa, el pollo guisado con patatas cuece todo junto en la misma cazuela. Los días que apetezca horno, las alitas de pollo al horno piden poco más que meter la bandeja, y para variar de carne, las albóndigas en salsa siguen la misma lógica de guiso con mucha salsa.

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