Preguntas frecuentes a nuestro Chef Guía
Por si te falta un ingrediente...
Lleva sangre de pollo cocida, cebolla, ajo, laurel, tomate, vino blanco, sal y pimienta, más aceite de oliva para pochar. Para 2 personas se usan 300 g de sangre, 1 diente de ajo, 1 hoja de laurel y 1 tomate mediano, y una pastilla de caldo sabor carne refuerza la salsa. La cebolla va en abundancia porque su dulzor compensa el sabor intenso de la sangre. En otras casas se añade comino u orégano, o se hace con sangre de cerdo.
Unos 30 minutos en total: entre 12 y 15 para pochar la cebolla, 3 o 4 para que la sangre tome color y unos 10 con el tomate y el vino. La sangre de pollo se vende ya cocida, así que solo necesita calentarse bien por dentro y pasar de granate a marrón oscuro. Si la dejas mucho más tiempo a fuego fuerte se endurece y se vuelve granulosa, y por eso el último tramo se hace a fuego bajo.
Córtala en tacos de 2 cm más o menos con un cuchillo de buen filo y muévela sacudiendo la sartén o con una espátula ancha, nunca aplastándola con una cuchara. La sangre cocida es firme pero frágil, y al presionarla se desmigaja y enturbia la salsa. También ayuda secarla con papel antes de echarla y añadirla cuando la cebolla ya está hecha, para que pase poco tiempo en el fuego y conserve los bordes limpios.
Con pan para mojar, que es como se toma de tapa, o con patatas fritas, patatas a lo pobre o un arroz blanco si la sirves como segundo plato. Una ensalada de lechuga, tomate y cebolleta aporta el frescor que pide un guiso tan intenso. Si la preparas para picar, también queda bien sobre rebanadas de pan tostado, a modo de montadito, con su salsa por encima.
Gallina Blanca Chef Guía
Sangre encebollada
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