Cuando hay poco tiempo y 2 personas a la mesa, un solomillo de cerdo al ajillo resuelve la comida en unos 25 minutos, con una salsa de ajo y vino que se hace en la misma sartén, y tener un solo recipiente al fuego la convierte en una receta fácil incluso para quien cocina poco. La carne se corta en medallones de unos 2 cm y se sella apenas 1 minuto por cada lado; después termina de hacerse tapada en la salsa, que es lo que la mantiene jugosa. Mientras tanto, los ajos chafados se doran despacio y perfuman todo el conjunto.

El ajillo se prepara de muchas maneras según la zona: con vino blanco, con un chorrito de vinagre, con guindilla para darle picante o solo con ajo y perejil. Esta versión usa manzanilla, el vino de Sanlúcar de Barrameda, que aporta un fondo seco y ligeramente salino muy distinto al de un blanco joven, y se acompaña con papas aliñás o fritas, como se hace tradicionalmente en Cádiz. Si no tienes manzanilla, un fino funciona de forma parecida.

El solomillo es la pieza más magra y tierna del cerdo, y por eso el único error serio es pasarlo: sin apenas grasa, se seca en cuanto se cocina de más. Por la misma razón agradece una salsa con algo de cuerpo, y aquí la pone la pastilla de caldo disuelta en el vino. Con lomo en lugar de solomillo, o con otros cortes del cerdo, la técnica es la misma; la tienes, por ejemplo, en la carne de cerdo al ajillo.

Información nutricional(por ración)

Energía

290 kcal

Hidratos

2 g

Grasas

16 g

Fibra

0.5 g

Proteínas

32 g

¿Cuántos comensales?
2
Solomillo
Solomillo
1 unidad
Ajo
Ajo
5 cabezas
Manzanilla
Manzanilla
1 vaso
Pimienta
Pimienta
al gusto
Sal
Sal
al gusto
Aceite de oliva virgen extra
Aceite de oliva virgen extra
al gusto
Avecrem Sabor Carne
1 pastilla
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Paso 1 de 3

Limpia, corta y sella el solomillo

Limpia, corta y sella el solomillo

Limpia el solomillo de cerdo con un cuchillo bien afilado, retirando la grasa exterior y la telilla plateada que lo recubre, porque al calentarse encoge y deforma la carne. Córtalo en medallones de unos 2 cm de grosor, así todos se cocinan al mismo ritmo sin secarse, y salpimiéntalos por ambos lados.

Pon a fuego vivo una sartén grande o la plancha, untada con aceite de oliva virgen extra. Cuando esté bien caliente, coloca los medallones sin amontonarlos y dóralos 1 minuto por cada lado, lo justo para formar una costra tostada: por dentro tienen que quedar crudos todavía, porque terminarán de hacerse en la salsa. Pásalos a un plato y cúbrelos para que no se enfríen. No tires los jugos que suelten en el plato.

Paso 2 de 3

Prepara la salsa y cuece la carne

Prepara la salsa y cuece la carne

Pela los dientes de ajo y cháfalos con la hoja del cuchillo. En la misma sartén, con una gota de aceite y a fuego medio-bajo, dóralos 2 minutos, removiendo, hasta que estén dorados claros y huelan: si se tuestan de más amargan toda la salsa.

Sube el fuego, vierte el vaso de manzanilla y deja que hierva 2 minutos, hasta que se vaya el alcohol. Desmenuza la pastilla de Avecrem Sabor Carne directamente en el líquido y mézclala con la cuchara hasta que no queden grumos.

Devuelve los medallones a la sartén con los jugos del plato, pon el fuego al mínimo, cubre con la tapa y deja que se hagan juntos unos 5 o 6 minutos; a mitad de tiempo, gira cada medallón. Están listos cuando la carne está tierna y, al cortar un medallón, el centro ya no se ve crudo pero sigue jugoso.

Paso 3 de 3

Espesa la salsa y emplata

Saca los medallones y colócalos en los platos o en una fuente caliente. Mira la salsa: si ha quedado demasiado líquida, destapa la sartén, sube el fuego y déjala reducir 2 o 3 minutos, sin dejar de mover la sartén, hasta que tenga cuerpo y brille. Si por el contrario se ha quedado corta, echa un poco de agua caliente y despega con la espátula los restos tostados del fondo.

Vierte la salsa con los ajos por encima de la carne y sirve enseguida, mientras está bien caliente. Para acompañar, lo típico son unas papas aliñás o unas patatas fritas, aunque también funcionan unas patatas panadera, arroz blanco o unas verduras salteadas. Tanto el arroz como las patatas recogen bien la salsa del plato.

Consejos finales

Un solomillo de cerdo entero suele rondar los 400 o 500 g, la medida justa para 2 personas. Si cocinas para 4, usa 2 solomillos, duplica el resto de ingredientes y sella la carne en 2 tandas: con la sartén llena de golpe, el aceite pierde temperatura y la carne se queda gris y soltando jugo. Elige piezas de color rosado uniforme, sin zonas grisáceas, y sácalas del frigorífico unos 15 minutos antes de cocinarlas.

Para que quede tierno, sella solo 1 minuto por cara, deja que termine tapado a fuego suave y saca la carne en cuanto el centro deje de estar crudo. Todo se reduce a trucos de calor y de reloj, porque el solomillo no tiene grasa que lo proteja; si se queda seco no tiene arreglo, pero una cucharada más de salsa por encima lo disimula.

Si sobra, guarda la carne con su salsa, ya fría y tapada, y tómala en 2 días. Recaliéntala en la sartén a fuego mínimo con un chorro de agua, solo hasta que se temple por dentro, o el medallón se pasará. Fileteada fina y fría, también sirve para un bocadillo con pimientos asados. Si no tienes manzanilla, un vino blanco seco funciona, aunque pierde ese punto salino.

La misma técnica de ajo y vino, explicada aquí paso a paso, sirve para el lomo al ajillo, más económico. Para una ocasión con más invitados, el solomillo al horno permite cocinar varias piezas a la vez, y el solomillo a la castellana es otra versión con salsa, ideal para mojar pan.

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