La carne de cerdo al ajillo es un guiso corto de sartén: dados de magro enharinados y dorados en aceite de oliva que se terminan con ajo laminado, vino blanco y un vaso de agua hasta formar una salsa ligada que pide pan para mojar. Se tarda unos 45 minutos en total y, con 500 g de carne, hay raciones generosas para 2 personas o una cazuelita para picar entre más gente.

El ajillo es una de las formas más extendidas de guisar en España, y la misma base de ajo, aceite y vino sirve para el conejo al ajillo, el pollo o el lomo al ajillo en filetes. Cada casa lo remata a su manera: unas añaden una guindilla al dorar los ajos, otras cambian el vino blanco por un chorrito de vino fino o de vinagre, y en muchas se sirve con patatas fritas en el mismo plato. Esta versión es la tradicional de sartén, con la harina justa para que la salsa espese sola.

Pide en la carnicería magro de cerdo, de paletilla o de aguja, mejor que lomo: tiene algo de grasa entreverada y aguanta los 20 minutos de cocción sin quedarse seco. Córtalo en dados de unos 2,5 cm, todos iguales, para que se doren y se hagan a la vez.

Aunque la dificultad sea intermedia, el plato acaba siendo fácil si respetas el orden: primero la carne bien dorada, después el ajo con el fuego más bajo, porque quemado amarga la salsa entera.

Información nutricional(por ración)

Energía

350 kcal

Hidratos

10 g

Grasas

1 g

Fibra

30 g

Proteínas

20 g

¿Cuántos comensales?
2
Carne de cerdo
Carne de cerdo
500 gramos
Vino blanco
Vino blanco
al gusto
Perejil
Perejil
al gusto fresco
Avecrem Sabor Carne
1 pastilla
Ajo
Ajo
5 dientes
Pimienta
Pimienta
al gusto
Aceite de oliva virgen extra
Aceite de oliva virgen extra
al gusto
Agua
Agua
1 vaso
Harina
Harina
al gusto
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Receta

Carne de cerdo al ajillo

Paso 1 de 6

Corta el magro en dados

Corta el magro en dados

Coloca los 500 g de carne de cerdo sobre una tabla y retira los nervios duros y las telillas blancas, que al cocinarse encogen y dejan los trozos retorcidos. Si el corte trae alguna veta de grasa, déjala: se funde durante la cocción y da jugosidad.

Corta la carne en dados de unos 2,5 cm de lado, lo más parecidos posible. Los trozos muy grandes tardan más y obligan a alargar la cocción, mientras que los muy pequeños se secan antes de que la salsa esté hecha. Seca bien los dados, porque la carne húmeda apelmaza la harina y luego no se dora, y sálalos y ponles pimienta de forma ligera, recordando que la pastilla del final también aporta sal.

Paso 2 de 6

Lamina el ajo y pica el perejil

Lamina el ajo y pica el perejil

Pela los 5 ajos y lamínalos finos, de 1 o 2 mm, con un grosor igual en todas las láminas para que tomen color al mismo tiempo. Si alguno tiene el germen verde en el centro, retíralo con la punta del cuchillo: es la parte que antes se quema y la que más repite. Las láminas sueltan más aroma que el ajo picado y se ven en la salsa, que es parte de la gracia del plato.

Lava el perejil fresco, sécalo bien y pica solo las hojas, desechando los tallos gruesos. Reserva por separado el ajo y el perejil: el ajo entra a mitad de receta y el perejil se añade al final, en crudo, para que conserve su color verde y su frescor.

Paso 3 de 6

Enharina la carne en un táper

Enharina la carne en un táper

Pon 2 cucharadas de harina en un recipiente con tapa, añade los dados de cerdo, cierra bien y agita durante unos segundos, hasta que todos queden cubiertos con una capa fina y uniforme. Es más rápido y limpio que pasar los trozos uno a uno por un plato, y la harina se reparte mejor.

Saca la carne y sacúdela un poco sobre el propio recipiente para quitar el exceso. Ese velo de harina tiene 2 funciones: ayuda a que el exterior se dore con una costra fina y, más tarde, espesa la salsa cuando entra el agua. Si queda demasiada, se quema en el fondo de la sartén y la salsa sale pastosa. Enharina justo antes de freír, porque si la carne espera, la harina se humedece y forma grumos.

Paso 4 de 6

Dora los dados por tandas

Dora los dados por tandas

Cubre el fondo de una sartén grande o de una cazuela baja con aceite de oliva virgen extra y ponla al fuego. Cuando esté caliente, sin llegar a humear, añade los dados enharinados en una sola capa y separados entre sí. Si la sartén se queda justa, dóralos en 2 veces: amontonada, la carne suelta su jugo, se cuece en él y no toma color.

No la muevas durante los primeros 2 minutos, para que se forme costra por la cara que toca el fondo, y después dale la vuelta con unas pinzas. En unos 6 u 8 minutos en total estará dorada por todos los lados. Todavía no tiene que estar hecha por dentro, porque terminará en la salsa; lo que buscas ahora es el color y el fondo tostado que queda en la sartén.

Paso 5 de 6

Añade el ajo y el vino blanco

Añade el ajo y el vino blanco

Modera el fuego hasta medio bajo y reparte las láminas de ajo entre los dados de carne. Remueve con cuidado durante 1 minuto, hasta que el ajo tome color en los bordes y huela intenso; si se oscurece, aparta la sartén del calor un momento.

Vierte entonces el vino blanco, un vaso pequeño, de unos 100 ml, y sube el fuego para que hierva y reduzca un poco. Aprovecha para raspar el fondo con la cuchara: lo tostado que se ha pegado se disuelve en el vino y da sabor a la salsa. El vino aporta además una acidez que equilibra la grasa del cerdo. Cuando el vino haya perdido el olor fuerte, añade el vaso de agua y remueve para que se mezcle con la harina que recubre la carne.

Paso 6 de 6

Cuece el cerdo al ajillo 20 minutos y termina con perejil

Cuece el cerdo al ajillo 20 minutos y termina con perejil

Desmenuza la pastilla de Avecrem Sabor Carne sobre la salsa, prueba y ajusta la pimienta y, si hace falta, la sal. Deja que cueza 20 minutos a fuego medio, destapado y con alguna vuelta de vez en vez, hasta que la carne esté tierna y hecha por dentro, sin rastro rosado, y la salsa haya espesado lo bastante como para napar los trozos.

Si la salsa se queda corta antes de tiempo, alárgala con agua caliente; si al final está muy líquida, sube el fuego 2 o 3 minutos más. Fuera del fuego, espolvorea el perejil picado y mezcla. Sirve enseguida, con pan para la salsa o con un poco de arroz blanco.

Consejos finales

Como plato principal, lo más clásico son unas patatas fritas en dados o unas patatas a lo pobre, que se impregnan de la salsa de ajo, y una ensalada de tomate para refrescar. Como tapa, basta con una cazuelita de barro y pan de barra; en ese formato, con los 500 g de carne pican 4 o 5 comensales.

Si necesitas una versión sin gluten, enharina la carne con harina de maíz fina o con almidón de maíz, en la misma cantidad, y comprueba que el resto de ingredientes estén certificados. La salsa queda algo más brillante y un poco menos espesa. Para un punto picante, dora una guindilla seca troceada junto con el ajo y retírala antes de servir, o añade una pizca de pimentón picante al echar el agua. Hay quien sustituye el vino blanco por fino de Jerez o manzanilla, que da un fondo más seco.

Bien tapada, se mantiene en buen estado 3 días refrigerada y la salsa se vuelve gelatinosa al enfriarse. Recaliéntala despacio, añadiendo unas gotas de agua y removiendo, solo hasta que vuelva a hervir. Admite 2 meses de congelador, aunque el ajo pierde algo de aroma; añade perejil fresco al recalentar.

Para que la carne de cerdo al ajillo tome color, el truco es secarla antes de enharinarla y no amontonarla en la sartén, porque apretada suelta agua y se queda pálida. Con la misma técnica de sartén y salsa corta puedes preparar el magro de cerdo al vino blanco o la carne de cerdo en salsa con champiñones.

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