Pan asentado tostado en el aceite del ajo y el jamón, un golpe de pimentón fuera del fuego y una yema al final: así se hace la sopa castellana, que en muchas zonas se llama simplemente sopa de ajo. Es para 4 personas y en unos 25 o 30 minutos está servida, porque el caldo solo necesita 10 minutos de hervor suave.

Es cocina de aprovechamiento: nació para dar salida al pan de varios días, y por eso cada casa la hace a su manera. Hay quien la deja con yema, como aquí, quien escalfa un huevo entero en cada ración y quien reparte la sopa en cazuelitas de barro con la yema y unos taquitos de pan en el fondo, para que el caldo hirviendo la cuaje al servir. En otras casas el jamón se cambia por chorizo, y en vigilia se hacía sin carne. La base, en cualquier caso, es siempre la misma: ajo, pan y pimentón.

Elige el pan con cuidado: busca una hogaza o un pan de pueblo de miga prieta, de 2 o 3 días; el de barra tierna se deshace en cuanto toca el caldo y la sopa queda como una papilla. Con el pimentón dulce, 10 g, que viene a ser una cucharada, conviene ser rápido: se echa con la cazuela fuera del fuego, porque a fuego vivo se quema en segundos y amarga. Todo lo demás es fácil y se hace en una sola cazuela.

Información nutricional(por ración)

Energía

245 kcal

Hidratos

26 g

Grasas

12 g

Fibra

2.5 g

Proteínas

11 g

¿Cuántos comensales?
4
Ajo
Ajo
4 dientes
Jamón serrano
Jamón serrano
200 gramos cortado en tacos
Yema de huevo
Yema de huevo
2 unidades
Pan
Pan
200 gramos cortado en tacos
Pimentón dulce
Pimentón dulce
10 gramos
Avecrem Pollo
1 pastilla
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Paso 1 de 5

Dora el ajo y el jamón

Corta los 4 ajos, ya pelados, en láminas finas y del mismo grosor, para que se doren a la vez. Si prefieres una sopa más suave, déjalos enteros con un pequeño golpe y retíralos antes de servir. Corta los 200 g de jamón serrano en taquitos, si no los has comprado ya cortados; unas tijeras de cocina van más rápido que el cuchillo.

Pon a calentar aceite de oliva virgen extra, que cubra bien el fondo, en una cazuela, mejor si es de barro porque reparte el calor y lo mantiene, a fuego medio bajo. Añade el ajo y vigílalo: tiene que dorarse despacio, en 2 o 3 minutos, hasta tener un color pajizo. Si se oscurece de más, amarga toda la sopa y no tiene arreglo. En ese momento incorpora el jamón y sofríe 2 minutos, removiendo, para que suelte su grasa y su aroma en el aceite.

Paso 2 de 5

Tuesta el pan en el aceite

Tuesta el pan en el aceite

Corta los 200 g de pan en dados pequeños, de 1 o 2 cm. Lo ideal es una hogaza o un pan de días anteriores con la miga compacta: absorbe el caldo sin deshacerse de golpe y mantiene algo de estructura en cada cucharada.

Añade el pan a la cazuela y remueve enseguida para que todos los dados se impregnen del aceite con el ajo y el jamón. Tuéstalo de 3 a 5 minutos a fuego medio, sin dejar de darle vueltas, hasta que los trozos estén dorados y crujientes por fuera. Si ves que el pan se bebe todo el aceite y empieza a pegarse, añade un chorrito más. Ese tostado es lo que da color y un sabor tostado al caldo, y hace que el pan aguante mejor la cocción posterior.

Paso 3 de 5

Añade el pimentón y el caldo

Aparta la cazuela del calor y deja que baje el chisporroteo durante unos segundos. Añade los 10 g de pimentón dulce y remueve rápido para que se reparta por el pan. Fuera del fuego no se quema; si lo echas con la cazuela en pleno calor, en pocos segundos se tuesta de más y deja un sabor acre y un color pardo.

Vierte el agua enseguida, alrededor de 1 litro como referencia para 4 platos, y desmenuza la pastilla de Avecrem Caldo de Pollo. Vuelve a poner la cazuela al fuego, lleva a ebullición y, cuando rompa a hervir, baja a fuego suave. Cuece unos 10 minutos y remueve 2 o 3 veces en ese tiempo, hasta que el pan se haya ablandado y el caldo tenga cuerpo y un color rojizo uniforme. Si la quieres más caldosa, añade un poco más de agua caliente en este punto.

Paso 4 de 5

Incorpora las yemas de huevo

Con la sopa ligada y el pan blando pero todavía reconocible, añade las 2 yemas de huevo a la cazuela. Puedes dejarlas enteras para que cuajen con el calor del caldo o romperlas con una cuchara y removerlas para que formen hebras doradas por toda la sopa; con 2 yemas para 4 platos, la segunda opción reparte mejor el huevo.

Si las dejas enteras, no remuevas para que no se deshagan y mantén el fuego muy bajo durante 1 o 2 minutos y después apágalo. La yema debe quedar cuajada por fuera y cremosa por dentro. Si vas a servirla a niños pequeños, embarazadas o personas mayores, deja que cuaje del todo, unos 3 minutos, o usa huevo pasteurizado. La sopa con huevo se toma en el día y no conviene recalentarla.

Paso 5 de 5

Reposa y sirve muy caliente

Prueba el punto de sal antes de añadir nada: el jamón y la pastilla ya ponen bastante sal, así que lo normal es que no necesite más. Con la tapa puesta y fuera del fuego, deja la sopa 2 minutos, para que el pan termine de absorber el caldo y la textura se asiente, espesa pero todavía cuchareable.

Sírvela muy caliente en cuencos o cazuelitas de barro, procurando que cada ración lleve pan, jamón y huevo. Para la versión de cazuelita, pon en el fondo de cada una unos taquitos de pan y la yema cruda, vierte encima la sopa hirviendo y espera 1 minuto antes de servir. Así la yema queda poco hecha, de modo que para niños pequeños, embarazadas o personas mayores mejor cuajarla en la cazuela, como en el paso anterior, o usar huevo pasteurizado. En cazuela de barro el calor dura mucho más, así que puedes poner la cazuela directamente en la mesa.

Consejos finales

Según quién vaya a comerla, puedes ajustarla. Para una sopa más suave, reduce el jamón a la mitad y deja los ajos enteros para retirarlos al final; para hacerla más contundente, añade unas rodajas de chorizo junto al jamón. Con un huevo entero escalfado en cada cuenco en lugar de las yemas, pasa a ser plato único. La sopa de ajo parte de la misma base de ajo, pan y pimentón, y el caldo de jamón con huevo juega con la pareja de jamón y huevo en un caldo más ligero.

El amargor llega casi siempre por el ajo o por el pimentón, y los trucos para evitarlo son de reflejos: retira el ajo del calor en cuanto tome color de paja y echa el pimentón con la cazuela fuera del fuego, removiendo rápido antes de mojar con el agua. La textura de papilla, en cambio, viene de usar pan tierno o de cocerlo demasiado; con una hogaza de 2 o 3 días y 10 minutos de hervor suave, el pan se ablanda sin desaparecer.

Como primer plato de invierno, detrás pide algo sencillo, un filete de ternera a la brasa o pescado al horno, y antes, si quieres, una ensalada. Tómala recién hecha, porque el pan sigue bebiendo caldo; si sobra sin huevo, guárdala en la nevera hasta el día siguiente y recaliéntala con un poco de agua.

Para más sopas caseras de cuchara, la sopa de pan comparte el aprovechamiento del pan duro y la sopa de picadillo es otra sopa castiza para los días de frío.

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