Para la merienda o el desayuno, este bizcocho de chocolate casero se hace con 2 huevos, mantequilla, harina y cacao puro en polvo, y sale del horno con una miga esponjosa por fuera y jugosa en el centro. Calcula algo más de 1 hora para 4 personas: 20 minutos de preparación, entre 35 y 40 de horno a 180 °C y 10 de reposo en el molde antes de desmoldarlo.

Casi todo el volumen se gana en los primeros 5 minutos, mientras bates los huevos con los 150 g de azúcar hasta que la mezcla blanquee y doble su tamaño. Ese aire, junto con la levadura, es lo que levanta la masa, y por eso luego los secos se integran con espátula y sin batir. La segunda clave es la paciencia con la puerta del horno: si la abres antes del minuto 25, la temperatura cae de golpe y el centro se hunde. Con esas 2 precauciones, el resto del bizcocho es fácil incluso para quien enciende el horno pocas veces al año: mezclar, verter en el molde y esperar.

El tipo de cacao cambia el bizcocho más que cualquier otro ingrediente. El puro en polvo sin azúcar, el que pide esta receta, da un color oscuro y un amargor suave que equilibra el dulzor; el soluble de desayuno deja una miga más clara, más dulce y con menos sabor a chocolate, y si lo eliges conviene recortar el azúcar. Esa es la idea del bizcocho de Cola Cao, para quien prefiere un sabor más suave. La mantequilla, mejor sin sal y fuera de la nevera desde un buen rato antes, para que llegue en punto pomada. Con un molde redondo de 18 a 20 cm sale un bizcocho bajo, que se corta bien en raciones generosas.

Información nutricional(por ración)

Energía

320 kcal

Hidratos

42 g

Grasas

16 g

Fibra

2.8 g

Proteínas

5.5 g

¿Cuántos comensales?
4
Harina
Harina
150 gramos
Azúcar blanco
Azúcar blanco
150 gramos
Cacao
Cacao
50 gramos en polvo
Mantequilla
Mantequilla
75 gramos
Huevo
Huevo
2 unidades
Levadura
Levadura
1 cucharada de café
Leche
Leche
al gusto
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Paso 1 de 3

Bate los huevos con el azúcar

Pon el horno a 180 °C, con resistencia superior e inferior y sin ventilador, unos 15 minutos antes de terminar la masa, para que la temperatura ya sea estable cuando entre el molde. Engrasa un molde redondo de 18 a 20 cm con un poco de mantequilla y espolvoréalo con cacao en lugar de harina: así el bizcocho no queda con una capa blanca por fuera.

En un bol amplio, bate los 2 huevos, a temperatura ambiente, con los 150 g de azúcar durante unos 5 minutos con varillas eléctricas, hasta que la mezcla blanquee, espese y forme un hilo que tarda en desaparecer al caer. Incorpora los 75 g de mantequilla en punto pomada o fundida y templada, nunca caliente, porque cuajaría el huevo y bajaría el volumen. Mezcla hasta integrarla y añade la leche, unos 50 ml, removiendo con suavidad para no perder el aire conseguido.

Paso 2 de 3

Tamiza los secos y mezcla con suavidad

Coloca un colador fino sobre el bol y tamiza encima los 150 g de harina, los 50 g de cacao en polvo y la cucharada de café de levadura química. El cacao tiende a formar grumos pequeños y duros que luego aparecen como puntos secos en la miga; tamizarlo es la forma más rápida de evitarlo y de que la levadura se reparta por igual.

Con una espátula, integra los secos con movimientos envolventes, de abajo hacia arriba y girando el bol, en 2 o 3 tandas. Para en cuanto no veas restos de harina: si bates de más, el gluten se desarrolla y el bizcocho sale apelmazado y con túneles. La masa debe quedar espesa, brillante y de color uniforme. Viértela en el molde preparado, alisa la superficie y da un par de golpes suaves contra la encimera para que suban las burbujas grandes.

Paso 3 de 3

Hornea, comprueba y deja reposar

Mete el molde en la altura media del horno y hornea entre 35 y 40 minutos a 180 °C. No abras la puerta durante los primeros 25 minutos: la masa todavía no ha cuajado y una corriente de aire frío basta para que se hunda por el centro.

A partir del minuto 30, pincha el centro con un palillo largo. Está hecho cuando sale limpio o con alguna miga húmeda pegada, y cuando los bordes empiezan a separarse de las paredes del molde. Si el palillo sale con masa líquida, dale 5 minutos más y vuelve a comprobar; si la superficie se tuesta demasiado antes de que el centro esté listo, cúbrela con papel de aluminio.

Deja reposar el bizcocho 10 minutos en el molde y desmóldalo sobre una rejilla, para que el vapor salga por abajo y la base no se humedezca. Ya frío, espolvorea azúcar glas por encima si quieres.

Consejos finales

Solo, con un vaso de leche o un café, ya funciona, pero unas fresas o frambuesas le aportan la acidez que contrasta con el cacao, y una cucharada de nata montada lo convierte en postre de sobremesa. Si quieres abrirlo por la mitad y rellenarlo, una crema pastelera casera es la opción más clásica; espera a que esté frío del todo antes de cortarlo en horizontal, porque templado se desmiga.

Para una miga pareja, los trucos llegan antes de encender el horno: saca los huevos y la mantequilla de la nevera 1 hora antes, porque en frío no montan ni se integran igual, y no te saltes el tamizado del cacao, que deja puntos secos si entra con grumos. El punto, compruébalo siempre con el palillo antes de desmoldar: si sale con masa líquida, devuelve el molde al horno 5 minutos más. Una vez desmoldado, frío y cortado, un centro crudo ya no se arregla, porque la masa no vuelve a subir y queda gomosa. Si se ha quedado seco, píntalo con un almíbar ligero de agua y azúcar a partes iguales mientras aún está templado. Y si se hunde, casi siempre es por abrir el horno antes de tiempo o por pasarte con la levadura: la cucharada de café es la medida justa para 150 g de harina.

Tapado con film o en un recipiente hermético aguanta 3 o 4 días a temperatura ambiente, y al día siguiente la miga gana jugosidad. En verano, o si lo has rellenado con crema, guárdalo en la nevera y sácalo media hora antes de comerlo. También se congela bien, entero o en porciones envueltas, hasta 3 meses; descongélalo a temperatura ambiente sin quitarle el envoltorio para que no se reseque.

Para alternar en la merienda, el bizcocho de yogur de limón sigue un método parecido con un sabor más fresco, y con el cacao que quede en el paquete tienes para unas galletas de chocolate caseras.

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