Preguntas frecuentes a nuestro Chef Guía
Por si te falta un ingrediente...
La receta tradicional se compone principalmente de almendra molida, azúcar y huevos. En ocasiones se añade ralladura de limón o canela, y almendras fileteadas o azúcar glas para decorar.
El secreto reside en no batir en exceso la almendra para que no suelte demasiado aceite, y vigilar el tiempo de horneado, retirándola en cuanto el centro esté cuajado pero aún tierno.
Lo más habitual es coronarla con almendras laminadas antes de hornear o espolvorear azúcar glas sobre la superficie fría, a menudo con una plantilla como la Cruz de Santiago.
Marida estupendamente con un toque de nata montada sin azúcar, coulis de frutos rojos, helado de vainilla o una compota suave de frutas de temporada.
Sí, en porciones bien envueltas hasta 2 meses. Para tomarla, déjala descongelar despacio en la nevera durante toda la noche.
Guardada en un recipiente hermético, se conserva en buen estado 4 a 5 días en el frigorífico, aunque es preferible sacarla un rato antes de comer para apreciar su textura y aroma.
Sin gluten sí, porque no lleva harina, siempre que la almendra molida y el resto de ingredientes estén certificados sin gluten. Tampoco lleva leche; para que no haya lácteos, forra el molde con papel de hornear en vez de untarlo con mantequilla.
El fallo habitual es usar una temperatura demasiado alta que dora el exterior antes de cocer el centro. Hornea a 180 ºC y cubre con papel de aluminio si se tuesta muy rápido.
La Tarta de Santiago prescinde de base de masa y lleva la silueta de la cruz con azúcar glas, mientras que las versiones asturianas emplean base de hojaldre o masa quebrada y relleno más denso.
Sí, puedes sustituirla por avellana o pistacho molido en las mismas proporciones. La tarta cambiará de color y perfil aromático, pero mantendrá la misma estructura jugosa.
Gallina Blanca Chef Guía
Tarta de almendras
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