Con base de bizcocho, manzana troceada dentro y medias lunas por encima, esta tarta de manzana casera se termina con azúcar y un chorrito de ron en los últimos 5 minutos de horno. Está lista en unos 60 minutos, horno incluido, y con 100 g de harina, 85 g de mantequilla, 85 g de azúcar y 2 huevos sale una tarta pequeña, para 4 personas, en un molde de unos 18 o 20 cm.

La variedad de manzana se nota. Para la masa funciona muy bien la reineta, ácida y aromática, que se ablanda al hornearse y se funde con el bizcocho; en España tiene incluso una denominación de origen, la Manzana Reineta del Bierzo. Para las medias lunas de encima conviene una golden o una fuji, que mantienen la forma y quedan brillantes. La mejor época es el otoño, cuando llega la cosecha nueva, aunque las cámaras de conservación permiten encontrar buena fruta casi todo el año.

La masa se monta por cremado: la mantequilla, blanda pero no derretida, se bate con el azúcar hasta blanquear, y los huevos entran de 1 en 1 para que la emulsión no se corte. Luego la harina se mezcla con los 10 g de levadura lo justo para que desaparezca, porque batirla de más desarrolla el gluten y deja una miga apretada.

Son 7 pasos, aunque ninguno pide técnica de pastelero, y la receta se vuelve fácil si pesas todo antes de empezar y enciendes el horno desde el principio. Es la tarta de manzana tradicional de merienda, de las que se cortan todavía templadas.

Información nutricional(por ración)

Energía

250 kcal

Hidratos

35 g

Grasas

2 g

Fibra

4 g

Proteínas

12 g

¿Cuántos comensales?
4
Mantequilla
Mantequilla
85 gramos
Levadura
Levadura
10 gramos
Harina
Harina
100 gramos
Azúcar blanco
Azúcar blanco
85 gramos
Huevo
Huevo
2 unidades
Ron negrita
Ron negrita
al gusto
Azúcar blanco
Azúcar blanco
al gusto
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Paso 1 de 7

Prepara la masa con la manzana troceada

Lo primero, pon el horno a precalentar a 180 °C: cuando la masa esté lista tiene que haber llegado a temperatura. Saca los 85 g de mantequilla de la nevera con media hora de antelación: tiene que estar blanda, que ceda al presionarla con el dedo. Bátela en un bol grande con los 85 g de azúcar, con varillas eléctricas, unos 3 minutos, hasta obtener una crema clara y esponjosa.

Añade los 2 huevos, a temperatura ambiente, de 1 en 1, y no incorpores el segundo hasta que el primero esté integrado del todo. Tamiza juntos los 100 g de harina y los 10 g de levadura, échalos sobre la crema y mezcla con una espátula, con pocos movimientos, y para en cuanto desaparezca el último rastro de harina. Por último, incorpora una manzana pelada y cortada en daditos de 1 cm, que repartirás por toda la masa.

Paso 2 de 7

Engrasa el molde y vierte la masa

Usa un molde redondo de unos 18 o 20 cm, a ser posible desmontable, porque con estas cantidades un molde más grande deja una tarta demasiado fina que se seca en el horno. Unta el fondo y las paredes con una nuez de mantequilla, sin dejar zonas sin cubrir, y espolvorea por encima una cucharada de harina.

Gira el molde para que la harina se reparta por todas partes y dale la vuelta golpeándolo suavemente para retirar el exceso. Esa capa fina de grasa y harina es la que permite desmoldar la tarta entera después. Si lo prefieres, puedes forrar solo la base con un círculo de papel de horno y engrasar las paredes. Vierte la masa dentro, extiéndela hasta los bordes con la espátula y alisa la superficie, para que suba de forma pareja.

Paso 3 de 7

Decora con medias lunas de manzana

Lava el resto de las manzanas, pártelas por la mitad y quítales el corazón con un cuchillo o una cucharilla. Puedes dejarles la piel, que aporta color en el horno, o pelarlas si buscas un acabado más uniforme. Córtalas en medias lunas finas, de 3 mm aproximadamente, todas iguales, así se cocinan al mismo ritmo.

Colócalas sobre la masa en círculos concéntricos, de fuera hacia dentro, montando cada lámina un poco sobre la anterior, como un abanico. Apóyalas sin hundirlas demasiado: la masa crece en el horno y las abraza sola. Si cortas las manzanas con antelación, rocíalas con un poco de limón exprimido para que no se oxiden y se pongan marrones antes de entrar en el horno.

Paso 4 de 7

Hornea la tarta de manzana a 180 °C

Coloca el molde a media altura, a 180 °C y con las 2 resistencias encendidas, que es donde el calor se reparte de forma más pareja. Hornea durante unos 30 a 35 minutos. El tiempo exacto depende de cada horno y del grosor de la masa, así que úsalo como referencia y fíate más de las señales que del reloj.

No abras la puerta durante los primeros 20 minutos: la bajada brusca de temperatura hace que la masa, que todavía no ha cuajado, se hunda en el centro y quede apelmazada. A partir de ese momento puedes mirar a través del cristal. Si ves que la superficie o los bordes de las manzanas se tuestan demasiado pronto, cubre el molde con una hoja de papel de aluminio y deja que termine de hacerse por dentro.

Paso 5 de 7

Comprueba el punto y carameliza

Pasado el tiempo, saca la tarta sin apagar el horno y clava en el centro un palillo largo o una brocheta fina. Si sale limpio y seco, está cuajada; si sale con masa húmeda pegada, devuélvela al horno y comprueba de nuevo cada 5 minutos.

Con la tarta ya hecha y todavía caliente, espolvorea por encima 1 o 2 cucharadas de azúcar y rocía un chorrito de ron oscuro, repartido sobre la manzana. Devuélvela al horno, a la misma temperatura, 5 minutos más: el azúcar se funde con el jugo de la fruta y forma una capa ligeramente caramelizada y brillante. Si la van a comer niños, puedes prescindir del ron y usar solo el azúcar, o sustituirlo por unas gotas de zumo de naranja.

Paso 6 de 7

Deja templar sobre una rejilla

Saca la tarta del horno y deja el molde sobre una rejilla durante unos 15 minutos. La rejilla permite que el aire circule también por debajo, de modo que la base no se humedece con el vapor y se enfría al mismo ritmo que el resto. En este tiempo la miga termina de asentarse y la tarta se vuelve más firme, lo que facilita desmoldarla sin que se rompa.

Si quieres darle brillo, calienta 2 cucharadas de mermelada de melocotón con una cucharada de agua, en un cazo pequeño o 20 segundos en el microondas, hasta que esté fluida. Pinta con ella la superficie usando una brocha de cocina, cubriendo bien las medias lunas. Además de dar un acabado de pastelería, la mermelada sella la fruta y evita que se reseque si la tarta se guarda para el día siguiente.

Paso 7 de 7

Desmolda la tarta y sirve

Cuando la tarta esté templada, recorre el contorno interior del molde con la hoja de un cuchillo para separarla de las paredes. Si el molde es desmontable, abre el aro y retíralo hacia arriba; después desliza una espátula ancha por debajo para pasarla a la fuente de servir. Si no lo es, coloca un plato encima, dale la vuelta, retira el molde y vuelve a girarla sobre la fuente, para que las manzanas queden arriba.

Córtala con un cuchillo de sierra para no aplastar la fruta y sírvela templada o a temperatura ambiente. Sola ya funciona, pero el helado de vainilla o una cucharada de nata montada contrastan bien con la tarta tibia. Si la cortas muy caliente, la miga se desmigaja: espera al menos esos 15 minutos de reposo.

Consejos finales

Si sale cruda en el centro y dorada por fuera, el molde era demasiado pequeño o el horno estaba muy fuerte: la próxima vez baja a 170 °C y alarga 10 minutos, tapando con papel de aluminio a mitad de horneado. Si queda seca, el molde era demasiado grande o se ha horneado de más; la capa de mermelada y una bola de helado lo disimulan bastante bien.

Para una miga esponjosa, saca la mantequilla y los huevos de la nevera media hora antes; con este truco la masa liga sin grumos. Si se mezclan fríos, la masa se corta, aparecen grumos de grasa y la tarta sube menos.

La tarta de manzana aguanta 2 días a temperatura ambiente, tapada con un paño o bajo una campana; con más calor, guárdala en la nevera hasta 4 días y sácala un rato antes de comer para que recupere el aroma. También se puede congelar en porciones, bien envueltas en film, hasta 2 meses, y descongelar en la nevera. Si te quedan manzanas en el frutero, unos buñuelos de manzana las aprovechan en un rato.

Para variarla, añade una cucharadita de canela a la harina o un puñado de nueces picadas a la masa. Una pera conferencia firme puede sustituir a la manzana de las medias lunas, aunque suelta algo más de jugo y conviene cortarla un poco más gruesa.

Cuando esta tarta ya te salga de memoria, puedes probar otras maneras de hornear la misma fruta: la tarta de manzana con crema pastelera, el bizcocho de manzana o, si prefieres no encender el horno, la tarta de manzana al microondas.

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