Tomate de bote, un par de pimientos y pan del día anterior bastan para una sopa de tomate casera, espesa y con aroma de hierbabuena. La receta es para 2 personas, en plato hondo generoso, y la cazuela está lista en unos 35 minutos, casi todos a fuego suave. Como tira de despensa, es una cena fácil de improvisar entre semana; para 4, dobla los ingredientes.

Como el pan es el que da cuerpo, merece la pena elegirlo bien. Sirve el de ayer o incluso el de 2 días, siempre que sea de miga densa: hogaza, candeal o pan de pueblo. El pan de molde y las barras de mucha corteza se deshacen y dejan la sopa pastosa. Los pimientos, carnosos y firmes; en verano el rojo está más dulce y, tras unos 15 minutos de pochado lento, equilibra mejor la acidez del tomate. La hierbabuena tiene que ser fresca, porque seca apenas aporta aroma.

En Extremadura la sopa de tomate es casi un plato completo: se sirve sobre rebanadas finas de pan, con un huevo escalfado en el propio caldo, y en verano hay quien la acompaña con uvas o higos. Esta versión es más ligera, aunque admite ese huevo sin cambiar nada más. Si la prefieres lisa en lugar de con trozos de pan, haz como se hacía en muchas casas: remoja el pan, machácalo con el sofrito antes de añadir el Tomate Frito Casero y obtendrás una sopa más uniforme y densa.

Información nutricional(por ración)

Energía

185 kcal

Hidratos

24 g

Grasas

7 g

Fibra

3 g

Proteínas

6 g

¿Cuántos comensales?
2
Ajo
Ajo
2 dientes
Tomate Frito Casero
Avecrem Pollo
1 pastilla
Cebolla
Cebolla
1 unidad mediana
Pimiento rojo
Pimiento rojo
1 unidad
Pimiento verde
Pimiento verde
1 unidad
Hierbabuena
Hierbabuena
al gusto
Aceite de oliva virgen extra
Aceite de oliva virgen extra
20 mililitros
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Paso 1 de 3

Pocha el ajo, la cebolla y los pimientos

Pica fino el ajo, 2 dientes, junto con la cebolla. Quita el copete, las semillas y las venas blancas al pimiento rojo y al verde, córtalos en tiras y después en daditos pequeños. Cuanto más uniforme sea el corte, más parejo será el pochado.

Calienta los 20 ml de aceite de oliva virgen extra a fuego suave, en una cazuela amplia, y sofríe primero el ajo y la cebolla. Cuando la cebolla empiece a transparentar, a los 5 minutos más o menos, añade los pimientos y sigue unos 10 minutos más, removiendo a menudo para que nada se pegue al fondo ni se queme.

Las verduras están listas cuando el pimiento se aplasta con la cuchara y la cebolla se ve brillante. Ese dulzor que sueltan con la cocción lenta es el que compensa después la acidez del tomate.

Paso 2 de 3

Añade el tomate frito y el caldo

Vierte en la cazuela el bote de Tomate Frito Casero y mézclalo con el sofrito un par de minutos, hasta que tome temperatura y se integre con las verduras. Añade alrededor de 1 litro de agua y deshaz en el líquido la pastilla de Avecrem Pollo, que pone el fondo de caldo.

Deja que arranque a hervir con el fuego alto y, en cuanto rompa, baja la llama: la sopa debe hervir despacio durante 10 minutos, con burbujas pequeñas, para que los sabores se unan sin que el tomate se agarre al fondo. Remueve de vez en cuando, rascando bien la base de la cazuela.

Prueba entonces el punto de sal. Entre el tomate y la pastilla casi nunca hace falta añadir más, así que, si echas sal, que sea al final y en poca cantidad.

Paso 3 de 3

Espesa con pan y aromatiza con hierbabuena

Corta el pan del día anterior en rebanadas muy finas o en dados pequeños y repártelo en la cazuela. Un pan de miga prieta absorbe el caldo poco a poco sin convertirse en papilla y da a la sopa su textura densa.

Apaga el fuego, añade unas ramitas de hierbabuena fresca y deja reposar 5 minutos con la cazuela tapada, hasta que el pan esté blando y la sopa haya cogido cuerpo. Si queda demasiado espesa, aclárala con algo de agua caliente y remueve con suavidad.

Sirve en cuencos con unas hojitas de hierbabuena por encima. Si quieres hacerla más completa, añade a cada plato un poco de atún en lata bien escurrido en el último momento: el contraste del pescado con el tomate caliente funciona muy bien.

Consejos finales

Un huevo escalfado encima, o cocido y picado, la convierte en plato único; también le van bien unas virutas de jamón o el atún en lata del último paso. Sin gluten, cambia el pan por uno apto o por patata cocida en dados, que también espesa. Y para una versión vegetariana, sustituye la pastilla de pollo por un caldo de verduras.

Para que el pan se empape por igual sin deshacerse, échalo cuando la sopa ya no hierva fuerte y córtalo fino; con trucos así la textura queda densa y nunca pastosa. Si el sofrito empieza a pegarse en el primer paso, un chorrito de agua lo despega sin que llegue a quemarse.

Sin el pan, la base de tomate se guarda 3 días en frío y se puede congelar unos 3 meses; añade el pan al recalentarla. Con el pan dentro, mejor tomarla en el día, porque sigue absorbiendo caldo y al día siguiente queda casi como una papilla. En el microondas, caliéntala en tandas de 1 minuto y remueve entre medias para que no queden zonas frías. Espesar con pan es también la base de la sopa de pan, que lleva esa técnica al extremo.

Otras sopas de diario con pocos ingredientes siguen la misma idea de aprovechar: la sopa de ajo también se espesa con el pan del día anterior, y la sopa de verduras casera da salida a lo que quede en el cajón de la nevera.

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