Cuando llega la coliflor de otoño, compacta y muy blanca, esta sopa de coliflor con pan, puerro y azafrán es una de las formas más sencillas de aprovecharla. Lleva unos 50 minutos, se sirve a 4 personas en cuencos hondos, y 30 de esos minutos transcurren a fuego suave casi sin vigilancia, lo que la hace una receta fácil para quien quiere cocinar mientras atiende otras cosas. Su textura, entre sopa y crema, se consigue triturando la coliflor con su caldo y dejando que 100 g de pan tostado se deshagan dentro hasta trabarla. No necesita nata ni mantequilla para quedar untuosa.

La coliflor tiene su temporada fuerte entre octubre y marzo. Elige una pieza que pese en la mano, con los ramilletes apretados, sin manchas oscuras y con las hojas verdes y tersas; si las hojas están lacias, lleva días cortada. Los puerros, mejor medianos y firmes, porque la parte blanca es la que se pocha y da dulzor. Para el pan sirve el del día anterior: tostado, absorbe el caldo sin convertirse en una pasta, igual que en las sopas de pan tradicionales de Castilla.

El azafrán aporta el color dorado y un aroma que distingue esta sopa de una crema de verduras corriente. Si buscas una textura completamente lisa y sin pan, la crema de coliflor es la opción; aquí el pan y las rebanadas fritas con ajo le dan un carácter más rústico, de plato único para una cena de invierno. Puedes dejarla hecha con unas horas de antelación y recalentarla justo antes de comer, porque reposada gana cuerpo.

Información nutricional(por ración)

Energía

148 kcal

Hidratos

19 g

Grasas

5.5 g

Fibra

4.2 g

Proteínas

4.8 g

¿Cuántos comensales?
4
Pan
Pan
100 gramos
Coliflor
Coliflor
al gusto
Pan
Pan
4 rodajas
Azafrán
Azafrán
1 cucharada de café
Puerro
Puerro
2 unidades
Ajo
Ajo
2 dientes
Cebolleta
Cebolleta
1 unidad
Aceite de oliva virgen extra
Aceite de oliva virgen extra
al gusto
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Paso 1 de 2

Cuece la coliflor y prepara el sofrito

Cuece la coliflor y prepara el sofrito

Lava la coliflor y córtala en ramilletes pequeños y de tamaño parecido, unos 500 g, para que se cuezan todos a la vez. Ponlos en una cazuela, cúbrelos con el Caldo Casero de Verduras 100% Natural (1 litro), deja que rompa a hervir y cuécelos sin tapar alrededor de 15 minutos, hasta que un cuchillo atraviese el tronco sin resistencia.

Mientras, pon otra cazuela a fuego mediano con 2 cucharadas de virgen extra en el fondo y dora en ella la cebolleta, los 2 puerros (sobre todo la parte blanca) y los ajos, todo bien picado, con una pizca de sal; reserva medio diente para el pan del final. Cuenta unos 8 minutos: las verduras tienen que quedar tiernas y apenas doradas.

Añade los 100 g de pan tostado en trozos y dale vueltas durante 1 minuto, para que absorba el aceite del sofrito. Tritura la coliflor con su caldo, viértela sobre el pan y agrega el azafrán.

Paso 2 de 2

Cuece la sopa y fríe el pan

Cuece la sopa y fríe el pan

Deja cocer la sopa a fuego suave 30 minutos; remueve cada cierto tiempo rascando el fondo para que el pan no se pegue, y para cuando esté espesa y el pan se haya deshecho del todo. Si lo prefieres, pásala a una cazuela de barro y hornéala a 180 °C durante esos mismos 30 minutos: se forma una capa dorada por encima. Si espesa demasiado, aligérala con agua caliente, medio vaso cada vez.

Mientras se cuece, frota las 4 rebanadas de pan con el medio diente de ajo reservado y fríelas en una sartén con aceite de oliva virgen extra que apenas cubra la base, 1 minuto por cada lado, hasta que estén doradas. Escúrrelas sobre papel de cocina para que no lleguen aceitosas. Sirve la sopa bien caliente en cuencos, coloca una rebanada encima de cada ración y remata con unas gotas de aceite en crudo.

Consejos finales

Como plato único funciona sola, pero si quieres un segundo ligero, acompáñala con unos filetes de pescado blanco a la plancha, una pechuga de pollo asada con hierbas o unos huevos escalfados. La rebanada frita encima cumple la función de picatoste: colócala justo al servir para que llegue crujiente a la mesa.

Cuece la coliflor solo hasta que esté tierna, unos 15 minutos, porque pasada suelta un olor y un sabor a azufre que invaden la sopa entera. Usa pan tostado o del día anterior, nunca tierno: el pan fresco se apelmaza y deja grumos en vez de trabar, mientras que el seco se deshace poco a poco en el caldo. Ambos trucos vienen de las sopas de pan de antes, y si aun así quedan grumos, pásala por la batidora 1 minuto antes de servir.

Tapada y refrigerada, dura 2 o 3 días; las rebanadas fritas, aparte, y mejor freír unas nuevas al servir. Congelada se conserva unos 2 meses, aunque al descongelar el pan puede separarse un poco: recaliéntala a fuego suave, batiendo con unas varillas y añadiendo un chorrito de agua hasta recuperar la textura.

Quien no tome gluten puede usar pan sin gluten tostado o 1 patata mediana cocida con la coliflor, que también espesa. Si la sigues paso a paso una vez, verás que las sopas de cuchara con pan comparten lógica: la sopa de ajo y la sopa de pan se hacen igual, y para algo más suave está la sopa de verduras casera.

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