En los meses de frío, cuando el repollo está en plena temporada y pesa en la mano, el repollo rehogado con chorizo, ajo y pimentón es una de las maneras más sencillas de convertir una verdura humilde en un plato con carácter. Se prepara en unos 40 minutos, casi todo de hervor, y con 1 repollo blanco y 1 chorizo tienes una guarnición generosa o un plato único ligero para 3 personas.

El repollo cocido y después pasado por la sartén con ajo y pimentón se hace en muchas cocinas de España. En Galicia, la ajada, un aceite con ajo y pimentón, se vierte sobre la verdura cocida, mientras que en el sur es habitual machacar el ajo con comino en el mortero, como en esta receta tradicional. Si lo prefieres sin chorizo y con más ajo, el repollo al ajillo parte de la misma idea y queda más suave.

Elige un repollo compacto, con las hojas exteriores tersas y sin manchas; si es de hoja rizada, tipo col de Milán, también sirve, aunque se cuece antes. Quita las primeras hojas, las más duras, y el troncho central, que tarda mucho más en ablandarse.

La clave del plato está en escurrir muy bien el repollo después de cocerlo, al menos 5 minutos en un colador y presionando con una cuchara: si entra mojado en la sartén, se queda empapado y el majado de ajo y especias no se pega a las hojas.

Información nutricional(por ración)

Energía

220 kcal

Hidratos

12 g

Grasas

5 g

Fibra

10 g

Proteínas

15 g

¿Cuántos comensales?
3
Repollo blanco
Repollo blanco
1 unidad
Pimentón dulce
Pimentón dulce
al gusto
Pimentón picante
Pimentón picante
al gusto
Comino
Comino
al gusto en grano
Chorizo
Chorizo
1 unidad
Ajo
Ajo
2 unidades
Avecrem Pollo
1 pastilla
Aceite de oliva virgen extra
Aceite de oliva virgen extra
al gusto opcional
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Paso 1 de 4

Cuece el repollo en agua con sal

Pon al fuego fuerte una olla grande con unos 3 litros de agua y sal. Mientras tanto, prepara el repollo blanco: quita las hojas exteriores más duras o estropeadas, córtalo en cuartos, retira el troncho central y trocea las hojas en pedazos medianos, de 3 a 4 cm. Lávalos en agua fría.

Cuando el agua hierva, añade el repollo y cuécelo destapado entre 10 y 15 minutos, dependiendo de cómo de grandes sean los trozos, y remueve alguna vez para que se cueza parejo. Estará listo cuando las hojas estén suaves al tacto pero sigan enteras; si lo pasas de cocción, se deshace en la sartén y suelta más olor. Escúrrelo en un colador y déjalo al menos 5 minutos, presionando con una cuchara para que pierda toda el agua posible.

Paso 2 de 4

Prepara el majado en el mortero

Mientras el repollo se cuece o se escurre, pela los 2 ajos y ponlos en un mortero con una pizca de sal gruesa, que ayuda a machacarlos. Añade el comino en grano, más o menos media cucharadita, el pimentón dulce y el picante al gusto, y la pastilla de Avecrem Pollo desmenuzada.

Machaca con la mano del mortero hasta obtener una pasta homogénea en la que no se distingan trozos de ajo ni granos enteros de comino. Si queda muy espesa, añade 1 o 2 cucharadas del agua de cocer el repollo y mezcla: así el majado se reparte mejor por las hojas y la pastilla se disuelve del todo. Ajusta la cantidad de pimentón picante a tu gusto, porque es lo que marca el punto de picor del plato. Reserva el majado junto a los fogones, ya que se incorpora al final y conviene tenerlo a mano.

Paso 3 de 4

Saltea el chorizo en la sartén

Corta el chorizo en rodajas de medio centímetro. Coloca una sartén grande, donde después quepa todo el repollo, a fuego medio y echa las rodajas sin aceite: el propio chorizo suelta su grasa al calentarse. Si es muy magro y ves que se pega, puedes añadir un chorrito de aceite de oliva.

Saltéalo entre 5 y 7 minutos, removiendo, hasta que las rodajas se doren ligeramente por los bordes y el fondo de la sartén se tiña de grasa roja. Esa grasa con pimentón es la que va a rehogar el repollo y darle sabor ahumado, así que no la retires. Vigila que el chorizo no se reseque ni se queme. Con chorizo fresco, no curado, déjalo hasta que esté bien hecho por dentro, sin partes rosadas.

Paso 4 de 4

Termina el repollo rehogado con el majado

Añade el repollo cocido y bien escurrido a la sartén con el chorizo y su grasa. Sube el fuego a fuerte y remueve para que las hojas se impregnen. Incorpora el majado repartiéndolo por toda la superficie y mezcla bien con unas pinzas o 2 cucharas de madera.

Saltea entre 5 y 7 minutos, removiendo todo el rato, para que los sabores se integren y el repollo se dore un poco en algunos puntos. La humedad que aún conservan las hojas evita que el pimentón se queme, pero si lo ves oscurecer, baja el fuego a medio. Cuida de no alargar este paso para que el repollo no suelte demasiada agua. Prueba antes de añadir sal, porque chorizo y pastilla ya salan bastante. Estará listo cuando tenga un color rojizo brillante y parejo. Sírvelo enseguida, bien caliente.

Consejos finales

Como guarnición acompaña muy bien carnes de cerdo guisadas, como el magro con tomate, o un filete a la plancha. Para convertirlo en plato único fácil y completo, sírvelo con un huevo frito encima o con unas patatas cocidas, que puedes cocer en la misma olla que el repollo y añadir en dados a la sartén en el último paso.

El repollo rehogado se guarda 3 días en el frigorífico, en un recipiente bien cerrado, para que no impregne de olor el resto de alimentos. Al día siguiente el sabor del ajo y el pimentón está más asentado. Recaliéntalo en la sartén, a fuego moderado, removiendo 3 o 4 minutos, mejor que en el microondas, porque así recupera algo del dorado. Aguanta 2 meses congelado, aunque al descongelarlo queda más blando y algo aguado.

Si al rehogarlo el repollo suelta agua y queda caldoso, sube el fuego al máximo y deja que se evapore removiendo menos, para que se dore. Si por el contrario queda seco y el majado se agarra al fondo, añade 2 cucharadas de agua caliente y rasca la sartén.

Sin chorizo también funciona: rehoga el repollo con más aceite de oliva virgen extra y aumenta un poco el pimentón dulce para compensar el color y el sabor ahumado. Y un truco previo a la sartén: cuece el repollo destapado sin pasarlo de tiempo y escúrrelo a conciencia antes de rehogarlo. Con el mismo repollo puedes preparar también un repollo guisado de cuchara o unos garbanzos con repollo para los días más fríos.

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