Preguntas frecuentes a nuestro Chef Guía
Por si te falta un ingrediente...
Sí, salvo que la compres ya cocida. La remolacha cruda en rodajas queda dura y terrosa; se cuece entera, sin pelar y con 2 o 3 cm de tallo, entre 40 y 60 minutos según el tamaño, hasta que un cuchillo entre sin resistencia. Si la pelas antes de cocerla, suelta el color en el agua. La envasada al vacío ya cocida solo hay que escurrirla, secarla y cortarla, y deja el plato listo en 10 minutos.
Pélala cuando ya esté cocida y templada: la piel se desprende frotando con los dedos o con papel de cocina, sin necesidad de cuchillo. Usa guantes desechables y trabaja sobre un plato o una tabla de plástico, porque la madera absorbe el color. Si te manchas, frota las manos con zumo de limón antes de lavarlas con jabón. Cocerla con piel y con un trozo de tallo también evita que sangre y pierda color.
Una vinagreta de 3 partes de aceite de oliva virgen extra por 1 de vinagre es la base más equilibrada, porque el ácido compensa el dulzor terroso de la remolacha. El vinagre de Jerez o el de manzana le van especialmente bien. A partir de ahí puedes añadir una cucharadita de mostaza, comino molido, eneldo o perejil picado. Si usas la pastilla de Avecrem Pollo, disuélvela antes en agua caliente y modera la sal.
Unos 3 días en un tarro hermético, mejor de cristal, porque el plástico se tiñe. Con las horas la remolacha suelta jugo y la cebolla se ablanda, así que el primer y el segundo día está en su mejor punto. Si quieres prepararla con más antelación, guarda la remolacha cocida sin aliñar hasta 4 o 5 días y añade la cebolla y la vinagreta el mismo día que la sirvas. Aliñada no conviene congelarla.
Gallina Blanca Chef Guía
Remolacha aliñada
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