Con 1 kg de patatas, 3 huevos, un pimiento y lo que hay en cualquier despensa se preparan unas papas guisadas a lo pobre que llenan la mesa sin gastar casi nada. Están listas en unos 40 minutos y son plato único para 4 personas, o guarnición para más si acompañan a una carne asada. Lo de «a lo pobre» no habla de falta de sabor, sino de ingredientes humildes: patata, sofrito y huevo duro, cocinados juntos en la misma olla. En Canarias y en buena parte de Andalucía se dice «papas», y el guiso es tan casero que cada familia le da su punto, con más o menos pimiento, un chorrito de vino o una pizca de colorante para ese tono amarillo tan reconocible.

No hay que confundirlas con las patatas a lo pobre andaluzas, que se confitan en aceite con cebolla y pimiento hasta quedar blandas y sin caldo. Aquí la patata se guisa en agua sobre un refrito de ajo, cebolla, pimiento y tomate, y el huevo se cuece entero en el mismo caldo, de modo que todo sale de un solo recipiente. La clave técnica está en la patata: casca los trozos en lugar de cortarlos limpios, dejando que se rompan al final con un chasquido, porque así sueltan almidón y el caldo espesa solo, sin harina. Elige una patata de guisar, tipo monalisa o kennebec, que aguanta los 20 minutos de cocción sin deshacerse. Y no sales hasta el final, ya que la pastilla de caldo aporta buena parte.

Información nutricional(por ración)

Energía

300 kcal

Hidratos

45 g

Grasas

5 g

Fibra

10 g

Proteínas

12 g

¿Cuántos comensales?
4
Ajo
Ajo
1 unidad
Huevo
Huevo
3 unidades
Patata
Patata
1 kilo
Pimiento
Pimiento
1 unidad
Cebolla
Cebolla
al gusto
Laurel
Laurel
1 hoja
Tomate
Tomate
al gusto
Aceite de oliva virgen extra
Aceite de oliva virgen extra
al gusto
Colorante alimenticio
Colorante alimenticio
al gusto
Sal
Sal
al gusto
Vino blanco
Vino blanco
al gusto
Avecrem Pollo
1 pastilla
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Paso 1 de 2

Casca las patatas y haz el refrito

Pela el kilo de patatas, lávalas y cáscalas en trozos medianos: clava la punta del cuchillo y gira hasta que el trozo se rompa. Reserva. Echa en una olla grande aceite de oliva virgen extra hasta cubrir el fondo, ponla a fuego medio y sofríe el ajo picado, la cebolla y el pimiento en trozos durante 8 minutos aproximadamente, hasta que estén blandos y empiecen a dorarse. Añade el tomate rallado y deja que se reduzca 3 o 4 minutos más.

Incorpora las patatas y dales un par de vueltas para que se impregnen del refrito. Riega con un chorrito de vino blanco y espera 2 minutos a que se evapore. Cubre con agua justa, desmenuza 1 pastilla de Avecrem Pollo, suma el laurel y una pizca de colorante. Mete los 3 huevos enteros, bien lavados, con cuidado de que queden cubiertos por el líquido. Tapa y cuece unos 20 minutos a fuego medio bajo, con un hervor suave que no rompa las patatas.

Paso 2 de 2

Termina las papas guisadas a lo pobre

Pasados los 20 minutos, pincha una patata con un cuchillo: debe entrar sin resistencia. Si aún está dura, deja 5 minutos más. Cuando estén tiernas, destapa la olla y cuece unos minutos sin tapa para que el caldo se reduzca y espese con el almidón que han soltado las patatas cascadas. Prueba entonces y rectifica de sal, porque la pastilla ya ha salado el guiso. Retira la hoja de laurel, que a estas alturas ya ha dado todo su aroma.

Saca los huevos con una cuchara, enfríalos bajo el grifo para cortar la cocción y que la yema no se oscurezca, pélalos y córtalos en trozos pequeños. Incorpóralos a las patatas y remueve con cuidado para repartirlos sin deshacer el guiso. Sirve las papas guisadas a lo pobre calientes, solas o como acompañamiento, con perejil fresco picado por encima.

Consejos finales

Este guiso gana si reposa unas horas: la patata termina de absorber el caldo y el sabor se asienta. Las papas guisadas a lo pobre se conservan 2 días refrigeradas, en un táper cerrado. Al recalentar, añade un poco de agua o de caldo y calienta a fuego suave removiendo poco, o el guiso se convierte en puré. No las congeles: la patata cocida pierde textura y queda harinosa al descongelar, y el huevo duro se vuelve gomoso.

Cortar la patata en dados limpios es lo que más estropea este guiso, porque así no suelta almidón y el caldo queda aguado. Otro fallo frecuente es salar al principio sin contar con la pastilla de caldo; si te pasas, añade una patata más cascada y un poco de agua sin sal, y cuece 10 minutos para repartir la sal en más guiso. Si el caldo queda demasiado espeso, rebájalo con agua caliente.

Para una versión con más cuerpo, dora unas rodajas de chorizo antes del refrito o añade al final unos garbanzos cocidos; si buscas otro guiso de cuchara con el mismo espíritu, prueba la olla gitana o las alubias carillas. Para la versión con pimentón y chorizo, prepara unas patatas a la riojana.

Con una ensalada verde y pan tienes una comida completa, y fácil, para cualquier tarde de entre semana. Y añade el huevo justo antes de llevar la olla a la mesa, un truco que no cuesta nada y evita que se deshaga.

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