Gratinar pasta con salsa blanca y queso es una de las maneras más agradecidas de resolver una comida, y estos macarrones con bechamel lo hacen con un relleno de jamón, atún, huevo duro y gambas. Calcula unos 35 minutos y una fuente mediana para 4 personas. Casi todo ese tiempo es esperar a que hierva el agua, a que se cueza la pasta y a que el queso tome color.

La bechamel se asocia a la cocina francesa, aunque su origen se discute, y hoy está en croquetas, canelones, lasañas y pastas al horno de casi cualquier casa. Con la pasta se popularizó porque convierte en plato único lo que haya en la despensa, y por eso cada familia tiene su mezcla: aquí van 100 g de jamón serrano, una lata de atún, 2 huevos duros y 100 g de gambas, pero el relleno se puede cambiar por pollo asado desmigado, champiñones salteados o chorizo dorado sin tocar el resto del método. Si lo que buscas es la versión con carne picada y tomate, la tienes en los macarrones al horno.

Para que la pasta no quede blanda después del horno, sácala del agua 1 minuto antes de lo que indique el paquete: seguirá haciéndose dentro de la salsa. Al agua de cocer se le añade una cucharada de aceite y media pastilla de Avecrem, que le da sabor desde dentro.

La bechamel de sobre se prepara con leche siguiendo las instrucciones del envase y queda lisa en pocos minutos, sin el riesgo de grumos de la versión con harina y mantequilla. Con estos cuidados es un plato agradecido para un mediodía de fin de semana y de los que mejor aguantan si alguien llega tarde a la mesa. Para una versión solo con atún y tomate, los macarrones con atún gratinados siguen una idea parecida.

Información nutricional(por ración)

Energía

540 kcal

Hidratos

62 g

Grasas

21 g

Fibra

3.8 g

Proteínas

25 g

¿Cuántos comensales?
4
Macarron tradición el pavo
Macarron tradición el pavo
1 paquete
Jamón serrano
Jamón serrano
100 gramos
Atún
Atún
1 lata
Huevo duro
Huevo duro
2 unidades
Gamba
Gamba
100 gramos
Salsa Bechamel
1 sobre
Queso rallado
Queso rallado
al gusto
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Paso 1 de 1

Cuece, mezcla y gratina los macarrones

Pon a hervir abundante agua con sal, una cucharada de aceite y media pastilla de Avecrem. Echa el paquete de macarrones y cuécelos 1 minuto por debajo del tiempo del envase, para que queden al dente. A la vez, cuece los 2 huevos 10 minutos en otro cazo, enfríalos en agua fría y pélalos. Prepara la Salsa Bechamel de Gallina Blanca con leche como indica el sobre, removiendo con varillas hasta que espese sin grumos. Deja el horno calentándose a 200 °C.

Escurre la pasta y pásala a un bol grande. Añade los 100 g de jamón serrano picado, el atún escurrido y desmenuzado, los huevos picados y los 100 g de gambas peladas y cocidas. Incorpora la mitad de la bechamel y mezcla con cuidado, sin romperla.

Pásalo a una fuente de horno, cubre con el resto de la salsa y reparte queso rallado por encima. Gratina unos 10 minutos, hasta ver la superficie dorada y la salsa burbujeando en los bordes; déjalo reposar 5 minutos y sírvelo caliente.

Consejos finales

Cambiar el relleno es fácil y no altera el gratinado. Para una versión vegetariana, sustituye el jamón, el atún y las gambas por espinacas salteadas, champiñones dorados y maíz; si alguien en casa no puede tomar gluten, usa macarrones sin gluten y revisa en el envase que la bechamel de sobre también lo sea. Sea cual sea el relleno, una ensalada de lechuga y escarola o unas verduras asadas al lado compensan lo cremoso del gratinado, y los 5 minutos de reposo fuera del horno hacen que las raciones salgan enteras.

Si la pasta llega blanda al plato, se coció entera antes de hornearla, y lo arreglan los trucos más viejos de la pasta gratinada, como sacarla del agua 1 minuto antes de lo que marca el paquete. Si la bechamel queda espesa como una pasta, aclárala con un chorro de leche caliente antes de mezclarla, porque en el horno todavía se seca un poco más. Y si el queso se tuesta en exceso mientras el centro sigue frío, baja la fuente un piso o cubre con papel de aluminio los primeros minutos.

En la nevera, tapados, se conservan 2 días. Para recalentarlos, añade un par de cucharadas de leche por encima y hornéalos a 180 °C durante 15 minutos con papel de aluminio, retirándolo al final para que el queso vuelva a dorarse; en el microondas también funcionan, aunque pierden la costra. Por las gambas y el huevo duro, no conviene congelarlos.

Si buscas otras pastas de horno, los macarrones gratinados se quedan en lo básico y los macarrones gigantes rellenos de carne son una opción vistosa para un día de invitados.

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