Para una comida de diario que se resuelve con lo que hay en la nevera, el lomo en salsa de cebolla tiene pocos rivales: la carne se dora, se guisa 20 minutos en su jugo y queda tierna, envuelta en una salsa que pide pan. En unos 40 minutos tienes la comida resuelta para 4 personas, y durante buena parte de ese rato la cazuela está tapada a fuego bajo sin pedirte nada.

Fíjate en el grosor al comprarlo. La cinta de lomo es magra y se seca si cuece de más, así que conviene cortarla en filetes gruesos o medallones de unos 2 cm, que aguantan la cocción sin quedar como una suela; los filetes finos de bandeja se endurecen enseguida. Si encuentras lomo con una vetita de grasa en el borde, mejor: se funde en la salsa y mantiene la carne jugosa. La cebolla, blanca o dulce, aporta el azúcar que, al pocharse 10 minutos, da color y cuerpo a la salsa sin harina ni nata.

Es un plato de cocina casera que se resuelve con muy pocos ingredientes y que se presta a rematarlo de varias formas: con un chorro de vino blanco, con unos champiñones o con patatas fritas al lado. Aquí la base es cebolla, el jugo de la carne y una pastilla de Avecrem Pollo desmenuzada, que sazona el guiso, de modo que la sal se añade con prudencia y siempre al final.

Información nutricional(por ración)

Energía

320 kcal

Hidratos

6 g

Grasas

18 g

Fibra

1.5 g

Proteínas

28 g

¿Cuántos comensales?
4
Lomo de cerdo
Lomo de cerdo
200 gramos
Cebolla
Cebolla
1 unidad
Aceite de oliva virgen extra
Aceite de oliva virgen extra
al gusto
Avecrem Pollo
1 pastilla
Sal
Sal
al gusto
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Paso 1 de 4

Dora el lomo a fuego vivo

Corta el lomo en filetes gruesos o medallones de unos 2 cm y sácalo de la nevera 15 minutos antes de cocinarlo, para que no entre helado en la cazuela. Para 4 raciones generosas, calcula unos 150 g de lomo por persona. Sécalo con papel de cocina y sálalo poco, solo una pizca por pieza, porque la pastilla de caldo que se añade después ya sazona.

Pon a calentar aceite de oliva virgen extra, lo suficiente para cubrir el fondo, en una cazuela ancha o una sartén honda a fuego medio-alto. Cuando esté caliente, coloca la carne sin amontonarla y dale entre 60 y 90 segundos por cara, lo justo para que tome un tono dorado; si entra en aceite tibio, se pone a hervir en su jugo en vez de dorarse. No busques hacerla por dentro, solo darle color, porque terminará de cocinarse en la salsa. Retírala a un plato y deja en la cazuela el aceite con los jugos.

Paso 2 de 4

Pocha la cebolla en el mismo aceite

Pela la cebolla y pícala fina, en juliana o en daditos pequeños. Échala en la misma cazuela, sobre el aceite y los jugos que ha dejado el lomo, y baja el fuego a medio. Échale una pizca de sal: la cebolla soltará antes su agua y se pochará más rápido.

Cocínala unos 10 minutos, removiendo a menudo, hasta que se vuelva translúcida y empiece a tomar un color ligeramente tostado. Ese dorado lento es lo que da sabor y color a la salsa, así que no subas el fuego para acortar: la cebolla quemada amarga. Si el fondo se queda muy seco y ves restos de carne pegados, añade 1 cucharada de agua y rasca con la cuchara de madera para despegarlos; se disuelven en la cebolla y enriquecen la salsa sin necesidad de añadir nada más.

Paso 3 de 4

Guisa con Avecrem Pollo 20 minutos

Devuelve el lomo a la cazuela, con el líquido que haya quedado en el plato, y repártelo entre la cebolla. Rompe la pastilla de Avecrem Pollo entre las yemas de los dedos y espárcela por encima, bien repartida para que no se concentre en un solo punto. Vierte agua caliente hasta cubrir la carne más o menos hasta la mitad; si prefieres más salsa, añade un poco más, sabiendo que tardará algo más en reducir.

Cuando arranque el hervor, baja a fuego suave, tapa y deja que se cocine unos 20 minutos. Debe hervir apenas, con burbujas pequeñas: un hervor fuerte contrae las fibras del lomo y lo seca. A mitad de tiempo da la vuelta a las piezas y comprueba que no falta líquido. La cebolla terminará de deshacerse y formará una salsa melosa alrededor de la carne.

Paso 4 de 4

Reduce, liga la salsa y reposa

Quita la tapa y deja que hierva suave unos 5 minutos para que la salsa reduzca y se concentre. Si la prefieres fina, saca la carne un momento y tritura la cebolla con la batidora antes de devolverla; si te gusta con tropezones, déjala tal cual, que queda más casera. Deja la sal para este momento, porque al reducir el sabor se concentra.

Mueve la cazuela en vaivén para ligar los jugos con el aceite. La salsa está lista cuando brilla y cubre el dorso de una cuchara; la forma más fácil de saber si la carne está tierna es pincharla con un tenedor, que debe entrar sin esfuerzo. Retira del calor, tapa de nuevo y espera unos 5 minutos, para que las fibras se relajen y la carne pierda menos jugo al cortarla. Acompáñalo con patatas.

Consejos finales

Si el lomo te queda seco, casi siempre es por un hervor demasiado fuerte o por filetes demasiado finos. Para la próxima vez, corta más grueso y mantén el fuego al mínimo. El de hoy ya no recupera el jugo perdido, pero cortado en tiras finas y bien bañado en la salsa caliente se disimula mucho y resulta más agradable. Si es la salsa la que queda aguada, destapa y deja reducir unos minutos más; si se ha espesado de más, alárgala con unas cucharadas de agua caliente.

Admite varias versiones sin cambiar el método: un chorro de vino blanco o de fino después de pochar la cebolla, dejándolo evaporar 2 o 3 minutos, como en los filetes de lomo al vino; un puñado de champiñones laminados con la cebolla; o ajo picado y perejil, camino del lomo al ajillo. Si quieres una pieza entera, la cinta de lomo en salsa se guisa más rato y se corta en lonchas después.

Unas patatas fritas o al horno son la guarnición de siempre; el arroz blanco o un puré también recogen bien la salsa. Los trucos para que quede jugoso empiezan en la sartén: dora la carne a fuego fuerte sin hacerla por dentro, porque la cocción continúa en la cazuela, y sala poco al principio, ya que el caldo aporta casi toda la sal que necesita.

En un recipiente hermético, con las piezas bien cubiertas por la salsa, aguanta en frío hasta 3 días, y admite congelador hasta 3 meses; recalienta a fuego suave y tapado, sin que llegue a hervir fuerte, o el lomo se volverá a secar. Para otro guiso de salsa de los de mojar pan, las albóndigas en salsa al estilo de la abuela siguen la misma idea.

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