La lasaña de carne clásica alterna láminas de pasta, carne picada de cerdo guisada con sofrito de tomate y cebolla, bechamel y una capa de queso gratinado. De principio a fin son unos 75 minutos para 4 personas, contando 20 o 25 minutos de horno y un reposo de 10 antes de cortar.

La lasaña es italiana, y una de sus versiones más conocidas es la tradicional de Emilia-Romaña, con ragú de carne y bechamel entre las láminas de pasta. Aquí se hace un relleno más corto, con cerdo picado y un sofrito ya hecho, que reduce mucho el tiempo de fogón sin quitarle jugosidad. Si prefieres mezclar carnes, mitad cerdo y mitad ternera funciona igual de bien, y la ternera aporta un sabor algo más intenso. Lo que no conviene es usar carne muy magra, porque la grasa es la que mantiene jugoso el relleno durante el horneado.

Dora bien la carne antes de añadir el tomate: si la remueves sin parar desde el principio, suelta agua y queda cocida en vez de tostada, y ese relleno aguado acaba empapando la pasta. Al salir del horno, respeta el reposo, porque recién sacada la bechamel está muy líquida y las capas se desmoronan al cortarlas.

Con las placas de hidratación rápida, montar una lasaña casera es fácil para quien cocina poco: no hay que cocer la pasta en una olla aparte, y mientras se hidratan puedes terminar el relleno y precalentar el horno. Una fuente rectangular mediana, de unos 20 por 30 cm, es la medida que mejor encaja con estas cantidades.

Información nutricional(por ración)

Energía

350 kcal

Hidratos

40 g

Grasas

3 g

Fibra

25 g

Proteínas

15 g

¿Cuántos comensales?
4
Carne picada de cerdo
Carne picada de cerdo
400 gramos
Queso rallado
Queso rallado
80 gramos
Aceite de oliva virgen extra
Aceite de oliva virgen extra
2 cucharadas
Salsa Bechamel
1 sobre
Vino blanco
Vino blanco
1 chorro
Sal
Sal
1 una pizca
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Paso 1 de 4

Dora la carne con el sofrito

Dora la carne con el sofrito

Pon al fuego una sartén honda, con la potencia en medio alto, vierte 2 cucharadas de aceite de oliva virgen extra y, cuando esté bien caliente, sin humear, echa la carne picada de cerdo, los 400 g. Déjala 1 o 2 minutos sin tocar para que se dore por abajo y luego rómpela con la espátula hasta que no queden grumos ni partes rosadas, unos 6 o 7 minutos. Con la carne picada no valen medias tintas: tiene que acabar hecha del todo.

Cuando haya tomado color, añade el tarro de Sofrito Casero de Tomate y Cebolla; cocina todo junto unos 5 minutos, con alguna vuelta para que no se pegue. Pon a punto de sal. Riega con el chorrito de vino blanco y espera a que reduzca por completo; en un par de minutos no debe quedar líquido suelto en el fondo, porque un relleno aguado empapa la pasta.

Mientras, prepara Mi Salsa Bechamel según las instrucciones del sobre y resérvala tapada para que no forme costra.

Paso 2 de 4

Hidrata las placas de pasta

Hidrata las placas de pasta

Hidrata las placas de Lasaña Fácil El Pavo tal y como se indica en el envase, que marca el tiempo y la temperatura del agua. Hazlo en una fuente amplia o en la pila limpia, y ve metiéndolas de una en una, separadas, porque juntas se sueldan.

Cuando estén flexibles, sácalas con cuidado y extiéndelas sobre un trapo limpio, sin amontonarlas. Si se quedan unas encima de otras mientras esperan, se pegan y luego se rompen al separarlas. No hace falta secarlas del todo: un poco de humedad ayuda a que terminen de hacerse en el horno.

Aprovecha este rato para encender el horno a 200 °C, de modo que esté caliente cuando termines de montar, y para comprobar que el relleno de carne ha reducido bien. Ten a mano también la fuente de horno, una rectangular mediana, y el queso rallado.

Paso 3 de 4

Monta las capas de la lasaña de carne

Monta las capas de la lasaña de carne

Unta la base de la fuente de horno con un poco de bechamel y extiéndela hasta cubrir toda la superficie: hace de cama y evita que la primera capa de pasta se pegue o se quede dura.

Coloca encima placas de Lasaña Fácil El Pavo hasta cubrir la fuente, sin dejar huecos; si sobran bordes, recórtalos o solápalos un poco. Reparte por encima una parte de la carne con el sofrito y extiéndela con una cuchara, presionando un poco, para que la capa tenga el mismo grosor en toda la fuente.

Cubre de nuevo con otra capa de placas y repite la operación 2 veces más, de forma que la carne quede repartida en 3 capas. Divide el relleno a ojo en 3 partes antes de empezar, así no te quedas corto en la última. Termina con una capa de placas, que será la base de la cobertura.

Paso 4 de 4

Gratina en el horno y deja reposar

Cubre la última capa de pasta con el resto de Mi Salsa Bechamel, extendiéndola bien hasta los bordes y las esquinas: la pasta que queda al descubierto se seca y se endurece en el horno. Espolvorea por encima los 80 g de queso rallado de forma uniforme.

Hornea a 200 °C, con la fuente a media altura, durante unos 20 o 25 minutos, hasta que la superficie coja un bonito color dorado y la bechamel burbujee por los lados. Si quieres una costra más tostada, enciende el grill los 2 últimos minutos sin perderla de vista.

Saca la lasaña y déjala reposar 10 minutos antes de cortarla, así la bechamel cuaja un poco y las porciones salen enteras. Sírvela caliente, acompañada de unas hojas verdes con vinagreta, que equilibra la bechamel y el queso.

Consejos finales

Si la lasaña se desmonta al servirla, casi siempre es por falta de reposo o por un relleno con demasiado líquido. La próxima vez reduce bien el vino y el sofrito hasta que la carne quede jugosa pero sin caldo, y espera esos 10 minutos antes de cortar. Si la pasta de los bordes queda dura, es que no estaba cubierta de bechamel; si el queso se dora demasiado pronto y el interior sigue frío, un truco que funciona es protegerla con una hoja de aluminio y dejar el horno en 180 °C.

En la nevera y bien tapada se mantiene 3 días. Para recalentar una porción, hornéala tapada a 180 °C un cuarto de hora; así la superficie aguanta mejor; el microondas, en cambio, deja la pasta blanda. En el congelador aguanta 3 meses, entera o en porciones; para descongelarla, pásala al frigorífico unas 12 horas antes y hornéala tapada hasta que esté caliente por dentro.

Para ganar tiempo, deja enfriar el relleno antes de montar, monta la lasaña de carne por la mañana, métela cruda y tapada en la nevera en cuanto esté lista y hornéala por la noche con 5 o 10 minutos más de horno. Con invitados, así solo te queda encender el horno a la hora de cenar. Funciona igual con unos canelones de Navidad rellenos de carne, que comparten bechamel y gratinado.

A la mesa, una ensalada de hojas o de tomate basta como acompañamiento, porque es un plato muy completo.

Cuando quieras una pasta al horno sin carne, con el mismo montaje por capas, prueba la lasaña de verduras o la lasaña de atún, y respeta también allí el reposo: cualquier lasaña con bechamel necesita sus 10 minutos fuera del horno para cortarse limpia.

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