Los filetes de pollo en salsa de esta receta se doran aparte y terminan en una salsa de cebolla pochada sin prisa, caldo reducido y orégano; son un segundo plato casero que solo pide 2 sartenes y se lleva bien a la fiambrera. Con 1 kg de pollo hay ración para 6 personas, y en unos 40 minutos está hecho, aunque casi todo ese tiempo es la cebolla haciéndose a fuego lento.

En la cocina española el pollo en salsa tiene muchas caras. El pollo en pepitoria lleva almendra y yema de huevo cocida en la salsa, el pollo al ajillo se queda en ajo, vino y aceite, y el pollo encebollado, muy parecido a esta receta, basa todo su sabor en la cebolla. Esta versión es la más sencilla de todas: solo pide cebolla, ajo, caldo y orégano, y por eso cualquier filete de la carnicería sirve, sea de pechuga, más magra, o de contramuslo, más jugoso y con algo más de grasa. Toda la salsa depende de la cebolla, y por eso merece tiempo: de 15 a 20 minutos con el fuego medio bajo, con poco aceite y alguna vuelta con la cuchara, hasta que quede dorada y muy blanda. El pollo, en cambio, pide poco tiempo. Filetes de 1 cm de grosor se doran en 2 minutos por cada lado y solo necesitan unos 6 minutos más dentro de la salsa para hacerse por completo sin quedar secos.

Información nutricional(por ración)

Energía

250 kcal

Hidratos

4 g

Grasas

1 g

Fibra

30 g

Proteínas

12 g

¿Cuántos comensales?
6
Pollo
Pollo
1 kilo cortado en filetes
Cebolla
Cebolla
1 unidad
Ajo
Ajo
al gusto
Orégano
Orégano
al gusto
Aceite de oliva virgen extra
Aceite de oliva virgen extra
al gusto
Sal
Sal
al gusto
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Paso 1 de 4

Prepara los filetes de pollo

Elige el tipo de filete que más te guste para el kilo de pollo: de pechuga si lo prefieres magro, de contramuslo si lo quieres más jugoso y con más margen antes de secarse. Puedes dejarlos enteros, cortarlos en tiras o incluso en bocados, según cómo lo vayas a servir; los bocados son más cómodos para los niños. Lo importante es que todos tengan un grosor parecido, de alrededor de 1 cm, y así todos estarán listos al mismo tiempo; si alguno es más grueso, ábrelo en libro o aplánalo un poco con la mano.

No laves el pollo bajo el grifo: el agua no elimina las bacterias y las salpica por el fregadero y la encimera. Sécalo con papel de cocina, que es lo que de verdad ayuda a que se dore, y sálalo justo antes de cocinarlo. Lávate las manos y limpia la tabla después de manipularlo.

Paso 2 de 4

Pocha la cebolla y el ajo

Pela la cebolla y elige el corte: tiras finas o dados pequeños; en juliana quedará una salsa con más textura, y en dados, más fina. Pela 2 dientes de ajo, o 3 si quieres que se note más, y pícalos muy finos. Pon una sartén amplia al fuego, a potencia media, con 2 cucharadas de aceite y echa la cebolla y sálala ligeramente: así suelta antes su agua.

Con la llama al mínimo razonable, entre suave y medio, déjala hacerse de 15 a 20 minutos, removiendo cada pocos minutos, hasta que esté blanda, dorada y casi melosa. No hace falta más aceite: si se pega, moja el fondo con una cucharada de agua y continúa. Si vas justo de tiempo, puedes hacerla a fuego más alto en unos 8 minutos, aunque quedará con más textura y menos dulce. Incorpora el ajo los 2 últimos minutos, removiendo, para que se haga sin quemarse, porque si se oscurece deja un amargor que pasa a todo el guiso.

Paso 3 de 4

Reduce el caldo con orégano

Con la cebolla y el ajo en su punto, vierte el Caldo Casero de Pollo 100% Natural de Gallina Blanca. La cantidad va a tu gusto: unos 400 ml dan una salsa abundante para 6 raciones, y con 250 ml queda más concentrada. Con la espátula, suelta del fondo los restos tostados que hayan quedado pegados, porque ahí hay mucho sabor.

Añade 1 cucharadita de orégano seco, frotándolo entre los dedos para que suelte el aroma, y no añadas sal sin probar, porque el caldo ya lleva. Mantén un hervor suave, a fuego medio bajo, y en 8 o 10 minutos verás que el líquido ha bajado a la mitad y la salsa vela la cuchara. Cuanto más tiempo le des, más concentrada quedará; si prefieres una salsa fina, tritúrala ahora con la batidora. Aparta la sartén del fuego mientras doras el pollo.

Paso 4 de 4

Termina los filetes de pollo en salsa

En una segunda sartén bien caliente, con una cucharada de aceite de oliva virgen extra, dora los filetes en tandas y sin amontonarlos: 2 minutos por cara bastan para que cojan color. Si los metes todos a la vez, sueltan agua y hierven en su jugo sin tomar color.

Pasa el pollo a la sartén de la salsa, vuelve a ponerla a fuego medio y cocina unos 6 minutos, girando los filetes hacia el minuto 3 para que se impregnen por los 2 lados. Están hechos cuando, al cortar el más grueso, el centro está blanco y sin rastro rosado y los jugos salen transparentes. No los dejes más: el pollo pasado queda seco. Si la salsa espesa demasiado, añade un chorrito de caldo. Sirve caliente, con patatas cocidas aparte, arroz blanco o puré.

Consejos finales

Un buen puré de patatas o un arroz blanco recogen la salsa mejor que nada, y unas patatas cocidas aparte, al estilo tradicional, convierten el plato en una comida completa. Para que quede más ligero, sírvelo con verduras salteadas o una ensalada.

Con pocos cambios, esta receta fácil se adapta a lo que tengas en la nevera: un puñado de champiñones laminados salteados con la cebolla, medio vaso de vino blanco reducido antes del caldo o una cucharadita de pimentón dulce cambian el carácter de la salsa sin complicar los pasos. Si te apetece seguir con pollo y verdura, tienes el salteado de pollo con verduras.

Para que los filetes de pollo en salsa no salgan secos, córtalos del mismo grosor y no los dejes más de 6 minutos en la salsa una vez dorados, trucos que pesan más que el tipo de filete; aun así, el contramuslo perdona mejor un minuto de más que la pechuga. Si al servir notas la salsa aguada, sube el fuego y redúcela un par de minutos con el pollo fuera; si está demasiado espesa, aligérala con caldo caliente.

En un táper bien tapado y en frío, el guiso dura hasta 3 días, y la salsa hace que el pollo no se reseque al recalentarlo. Congelado aguanta 3 meses; pásalo al frigorífico la noche anterior para que se descongele y caliéntalo tapado, a fuego suave y con un poco de caldo, hasta que humee por dentro.

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