Abrir el pescado en libro, marcarlo en la plancha y regarlo al final con un refrito de ajo, mantequilla y limón: así se prepara la dorada a la espalda, una forma de cocinar la pieza entera que deja la carne jugosa y la piel tostada. Esta versión está pensada para 2 personas, con una dorada de 1 kg, y se tiene en la mesa en unos 20 minutos.

En la pescadería, la frescura se ve a simple vista. Busca una dorada de ojos brillantes y abultados, agallas de un rojo vivo y carne firme que recupere la forma al presionarla con el dedo. Pide en la pescadería que la desescamen, que la abran a la espalda y que le quiten la espina central, pero que le dejen la piel y la cabeza, que protegen la carne del calor directo. Si solo encuentras doradas de ración, de 400 a 500 g, usa 2 piezas: tras el sellado por la carne, les bastan unos 4 o 5 minutos por la piel.

Primero van 2 minutos por el lado de la carne para sellarla y después el resto del tiempo por la piel, que hace de aislante y evita que el pescado se seque. El refrito va en una sartén aparte y a fuego medio, para que el ajo se dore sin que la mantequilla llegue a quemarse. Se hace todo con 2 sartenes, sin horno ni salsas que reducir, y por eso es un pescado entero fácil de preparar incluso para quien nunca ha abierto uno. La pastilla de Avecrem Caldo de Pescado -30% de sal se desmenuza sobre la carne caliente y hace las veces de la sal.

Información nutricional(por ración)

Energía

285 kcal

Hidratos

2 g

Grasas

14 g

Fibra

0.5 g

Proteínas

38 g

¿Cuántos comensales?
2
Dorada
Dorada
1 kilo
Aceite de oliva virgen extra
Aceite de oliva virgen extra
3 cucharadas
Ajo
Ajo
2 dientes
Perejil
Perejil
2 cucharadas
Limón
Limón
al gusto zumo
Mantequilla
Mantequilla
100 gramos
Avecrem Pescado
1 pastilla
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Paso 1 de 1

Marca la dorada y riégala con el refrito

Seca la dorada abierta con papel de cocina por dentro y por fuera; si la carne entra húmeda en la plancha, suelta vapor, no se dora y acaba pegándose. Calienta a fuego fuerte una plancha o sartén amplia con 1 cucharada del aceite de oliva virgen extra y, cuando empiece a humear ligeramente, coloca la dorada con la carne hacia abajo. Déjala 2 minutos sin moverla para que se selle.

Dale la vuelta con una espátula ancha, con cuidado de que no se rompa, pasa a fuego medio y deja que se haga por el lado de la piel entre 6 y 8 minutos, según el grosor. Mientras tanto, desmenuza la pastilla de Avecrem Caldo de Pescado -30% de sal sobre la carne caliente y repártela bien para que se disuelva con los jugos del pescado; así no hace falta añadir sal. Sabrás que está hecha cuando la carne pierda el brillo translúcido, se abra en lascas si la empujas con un tenedor junto a la cabeza y alcance 60 °C en la parte más gruesa.

Para el refrito, pela los 2 dientes de ajo y córtalos en láminas finas. En una sartén pequeña, calienta a fuego medio los 100 g de mantequilla con las 2 cucharadas de aceite restantes; el aceite retrasa que la mantequilla se queme. Dora el ajo hasta que tome un color dorado claro, unos 2 minutos, y aparta la sartén del fuego. Añade las 2 cucharadas de perejil picado y el zumo de limón al gusto, con cuidado porque salpica, y remueve para que la grasa se ligue un poco. Pasa la dorada a la fuente y vierte el refrito muy caliente por encima: ese contraste de temperatura perfuma la carne y la mantiene jugosa.

Consejos finales

Sin plancha a mano, la dorada a la espalda al horno queda igual de bien. Machaca el ajo y el perejil con el aceite y la pastilla desmenuzada hasta tener una salsa espesa, coloca la dorada abierta con la piel hacia abajo en una bandeja, píntala con esa mezcla usando una brocha, exprime el limón por encima y reparte la mantequilla en bolitas pequeñas. Hornéala a 180 °C unos 15 minutos para una pieza de 1 kg; el tiempo cambia con el tamaño y el grosor, así que comprueba que el centro llega a 60 °C.

El fallo más común es pasarse de tiempo: la carne de dorada es fina y con 1 o 2 minutos de más queda seca y fibrosa. Para no pasarte, sácala en cuanto las lascas se separen junto a la cabeza, sin esperar a que se abran solas, y dale una sola vuelta en la plancha: son los trucos que mantienen la carne húmeda. Si la piel se agarra, no la fuerces: cuando está bien tostada se suelta sin romperse.

Al llegar abierta y sin espina central, es cómoda de comer incluso para quien no se maneja bien con el pescado entero. Acompáñala con unas patatas panaderas al horno o con una ensalada de tomate y cebolla dulce, que aporta frescor frente a la mantequilla. Para tener pescado y guarnición en la misma bandeja, prueba la dorada al horno con verduras o la dorada al horno con patatas y cebolla.

La técnica a la espalda se aplica igual a otros pescados de tamaño parecido, como el besugo a la espalda, y para una cocción más suave, con el pescado cerrado en su propio jugo, tienes la dorada en papillote.

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