Un pollo asado del día anterior es la mejor excusa para hacer croquetas de pollo caseras: bechamel espesa con la carne picada, empanada y frita hasta que la costra cruje y el interior queda cremoso. Calcula 1 hora y cuarto de trabajo en la cocina, más al menos 4 o 5 horas de nevera para que la masa se pueda manejar, y tendrás croquetas para 4 personas.

Como buen plato de aprovechamiento, en muchas casas se han hecho con la carne que sobraba del cocido o del asado del domingo, y cada familia tiene su manera de ligarlas y de empanarlas. Esta versión parte de 400 g de pollo asado ya cocinado, así que el sabor depende mucho de él; si está muy hecho o seco, la bechamel lo compensa. Cuando la carne sale del puchero, el resultado se acerca a las croquetas caseras de cocido.

Para la bechamel, 1 litro de leche para 100 g de mantequilla y unos 100 a 110 g de harina da una masa firme pero cremosa, y los 15 minutos de cocción después de añadir la leche son los que le quitan el gusto a harina cruda. Que salgan redondas es fácil siempre que respetes el reposo, porque una masa bien fría se forma sin pegarse a las manos y no se abre en el aceite. La pastilla de Avecrem Pollo se desmenuza con la carne y sazona toda la masa, de modo que conviene probar antes de añadir sal.

Información nutricional(por ración)

Energía

185 kcal

Hidratos

16 g

Grasas

11 g

Fibra

0.8 g

Proteínas

9 g

¿Cuántos comensales?
4
Pollo
Pollo
400 gramos
Avecrem Pollo
1 pastilla
Huevo
Huevo
2 unidades
Cebolla
Cebolla
150 gramos
Mantequilla
Mantequilla
100 gramos
Leche
Leche
1 litro
Harina
Harina
al gusto
Pan rallado fino
Pan rallado fino
al gusto
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Receta

Croquetas de pollo

Paso 1 de 4

Pocha la cebolla y añade el pollo

Pocha la cebolla y añade el pollo

Pela los 150 g de cebolla y pícala muy fina, en dados pequeños, para que se deshaga en la bechamel y no se note al morder. Quita la piel y los huesos al pollo asado y pícalo a cuchillo, bien menudo: si quedan trozos grandes, la croqueta se rompe al darle forma y también al freírla. Cuanto más pequeño, mejor se reparte por la masa.

En una cazuela amplia o una sartén honda, derrite los 100 g de mantequilla a fuego suave, sin que llegue a tostarse. Añade la cebolla con una pizca de sal y pocha unos 8 a 10 minutos, dándole vueltas cada poco, hasta que la cebolla se vuelva translúcida y tierna, con los bordes apenas tostados. Incorpora los 400 g de pollo picado y remueve 1 o 2 minutos para que se empape de la mantequilla. Desmenuza entonces encima la pastilla de Avecrem Pollo y repártela bien; ya aporta sal y fondo de caldo, así que no añadas más por ahora.

Paso 2 de 4

Haz la bechamel y cuécela 15 minutos

Haz la bechamel y cuécela 15 minutos

Añade la harina, unos 100 a 110 g, más o menos el mismo peso que la mantequilla, y cocínala 2 minutos sin dejar de remover para que se tueste ligeramente y pierda el sabor a crudo, con cuidado de que no se queme. Ve vertiendo el litro de leche poco a poco, mejor templada o a temperatura ambiente, mientras remueves con unas varillas o una cuchara de madera: echar mucha leche fría de golpe es lo que suele formar grumos.

Cuando hayas añadido toda la leche, sigue cocinando a fuego medio unos 15 minutos sin dejar de remover, rascando bien el fondo y las esquinas para que no se pegue. La masa irá espesando y se volverá brillante y elástica. Está en su punto cuando se despega de las paredes y del fondo de la cazuela al removerla y la cuchara deja un surco que tarda en cerrarse. Corrige el punto de sal tras probar la masa.

Paso 3 de 4

Enfría la masa y forma las croquetas

Enfría la masa y forma las croquetas

Extiende la masa en una fuente amplia y cúbrela con papel film en contacto directo con la superficie, para que no se forme costra al enfriarse. Déjala templar a temperatura ambiente, no más de 1 o 2 horas porque lleva leche y pollo, y después llévala a la nevera al menos 4 o 5 horas. Si puedes, déjala toda la noche: cuanto más fría y firme esté, mejor se forma y menos se abre en el aceite.

Cuando esté bien firme, toma porciones con 2 cucharas, más o menos del tamaño de una nuez grande, y dales forma de cilindro o de bola con las manos ligeramente untadas de aceite, que evita que la masa se pegue. Procura que todas tengan un tamaño parecido para que se frían en el mismo tiempo. Si la masa se templa mientras trabajas y empieza a pegarse, devuélvela 15 minutos a la nevera antes de seguir. Es un trabajo de paciencia, pero se hace rápido en cuanto coges el ritmo.

Paso 4 de 4

Empana y fríe a 180 °C

Empana y fríe a 180 °C

Prepara 3 platos: uno con harina, otro con los 2 huevos batidos y el último con pan rallado. Pasa cada croqueta por harina sacudiendo el exceso, luego por huevo y por último por pan rallado, presionando un poco para que se adhiera bien. Si combinas pan rallado fino con otro más grueso en la última capa, la costra queda más crujiente; aprovecha también para redondear con las manos las que se hayan deformado.

Calienta abundante aceite en una sartén honda o un cazo hasta unos 180 °C; sin termómetro, un dado de pan debe dorarse en pocos segundos sin que el aceite humee. Fríe las croquetas en tandas pequeñas, de 4 o 5, para que el aceite no se enfríe, y dales la vuelta hasta que estén doradas por todos lados, en 1 o 2 minutos. Déjalas escurrir sobre papel de cocina para que suelten el aceite sobrante y sírvelas recién hechas, cuando el contraste entre la costra y el interior fundente es mayor.

Consejos finales

Se congelan muy bien ya empanadas y sin freír. Colócalas separadas en una bandeja, congélalas unas 2 horas y después pásalas a una bolsa; así no se pegan entre ellas y aguantan hasta 3 meses. Fríelas directamente congeladas, sin descongelar, con el aceite algo más moderado, a unos 170 °C, para que se calienten por dentro sin quemarse por fuera. Ya fritas, duran 2 días en la nevera y recuperan el crujiente con 8 o 10 minutos de horno caliente, mucho mejor que en el microondas, que ablanda la costra.

Para que no revienten, los trucos son concretos: fríe una de prueba antes de la tanda entera y, si se abre, revisa las 3 causas habituales, que son masa blanda, aceite poco caliente o huecos en el empanado. Cuando la masa ha quedado justa de firmeza, un doble empanado, pasándolas 2 veces por huevo y pan rallado, forma una capa más gruesa que aguanta el aceite. Si saben a harina, a la bechamel le faltó tiempo al fuego, y la próxima vez conviene cocinarla unos minutos más. También puedes empanarlas sin harina, solo con pan rallado fino, huevo y pan rallado grueso, para una costra más rústica.

Con la misma bechamel puedes cambiar el pollo por jamón, como en las croquetas de jamón serrano. Como aperitivo, sírvelas calientes sobre papel; como plato, con una ensalada de hojas verdes o unos tomates aliñados que corten la cremosidad. Y si te queda pollo para otro día, un pollo guisado o unos muslos de pollo al horno resuelven la siguiente comida.

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