Preguntas frecuentes a nuestro Chef Guía
Por si te falta un ingrediente...
Se compone de bogavantes frescos, un sofrito de cebolla, ajo y tomate frito, enriquecido con carne de ñora, un toque de coñac y una picada de almendras tostadas, pan frito y ajo que aporta espesor.
El secreto reside en la picada de almendras y pan frito majados. Al incorporarla al sofrito con los jugos del marisco y dejar cocer a fuego lento, emulsiona el caldo creando una salsa untuosa.
Lo clásico es pan de hogaza de miga densa para mojar en la salsa. También la acompañan bien unas patatas cocidas o unas cucharadas de arroz blanco servidas aparte.
No conviene congelarla: el marisco ya cocinado pierde textura en el congelador. Lo mejor es comerla recién hecha; si sobra salsa, guárdala tapada en frío como máximo 1 día y úsala como caldo para un arroz.
La salsa sobrante aguanta como máximo 1 día en la nevera, bien tapada, y conviene hervirla antes de usarla. El bogavante queda mejor recién hecho, así que lo ideal es servir la caldereta en el momento.
Por supuesto. Puedes emplear langosta, cigalas grandes, carabineros o gambones. La técnica del sofrito y la picada funciona de forma idéntica con cualquier crustáceo potente.
Pasarse con el tiempo del bogavante. Las anillas de la cola solo necesitan unos 7 minutos en la cazuela, 3 en el caldo y 4 más con la picada, y las pinzas se retiran a los 6 minutos para que la carne no quede fibrosa.
No es estrictamente obligatorio, pero el licor aporta matices tostados agradables. Si prefieres no flambear, basta con verterlo y dejarlo reducir a fuego vivo para evaporar el alcohol.
Gallina Blanca Chef Guía
Caldereta de bogavante
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