Cocinar el bogavante muy poco y dejar que la salsa haga el resto es la idea de esta caldereta de bogavante, un guiso marinero de fiesta con sofrito de ñora y una picada de almendra, ajo y pan frito. Desde la picada hasta el reposo lleva unos 50 minutos, y sale una cazuela para 4 personas, con una salsa espesa, de color teja y con el sabor del marisco concentrado, que pide pan para mojar.

La referencia tradicional de este tipo de guiso es la caldereta de langosta de Menorca, en especial la de Fornells, que se sirve en cazuela de barro con rebanadas finas de pan; la caldereta de langosta sigue esa misma técnica. Con bogavante, normalmente más asequible y más habitual vivo en la pescadería, la idea no cambia: marisco, sofrito de cebolla y tomate y una picada que espesa y da cuerpo. La ñora, el pimiento seco tan propio de Murcia y Alicante, aporta color y un dulzor tostado; se usa su carne, después de hidratarla en agua caliente.

Parece cosa de restaurante, pero se convierte en una receta fácil en cuanto la ordenas: la picada y la ñora quedan listas antes de encender el sofrito, y el bogavante solo pasa unos 7 minutos en la cazuela, 3 en el caldo y 4 más con la picada. Pasarse de ahí lo deja fibroso. Para comprarlo, elige ejemplares vivos, que muevan las patas y pesen bastante para su tamaño; si no te atreves a trocearlo en casa, el pescadero puede hacerlo en el momento.

Información nutricional(por ración)

Energía

365 kcal

Hidratos

14 g

Grasas

17 g

Fibra

3 g

Proteínas

32 g

¿Cuántos comensales?
4
Bogavante
Bogavante
2 unidades
Cebolla
Cebolla
1 unidad
Almendra
Almendra
50 gramos
Ajo
Ajo
6 dientes
Ajo
Ajo
2 unidades tostado
Tomate Frito Casero
Cogñac
Cogñac
1 vaso
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Paso 1 de 3

Prepara la picada de almendra y pan

Prepara la picada de almendra y pan

Primero, pon 2 ñoras sin rabo ni semillas en un cuenco con agua caliente y déjalas 20 minutos en remojo, hasta que se ablande la piel interior. Mientras, prepara la picada, que es lo que dará cuerpo y sabor a la salsa.

En la misma cazuela donde harás la caldereta, calienta un fondo de aceite de oliva virgen extra a fuego medio y tuesta enteros los 2 dientes de ajo pelados, hasta que estén dorados por fuera, sin que lleguen a oscurecerse porque amargarían. Sácalos y tuesta los 50 g de almendras, removiendo, durante 2 o 3 minutos: tienen que oler a tostado y tomar color avellana. Por último fríe una rebanada de pan por las 2 caras. Escurre todo y májalo en un mortero hasta tener una pasta ligeramente grumosa; si cuesta, añade una cucharada de agua. Reserva la picada. Con una cucharilla, raspa la carne de las ñoras hidratadas y guárdala aparte. Conserva el aceite en la cazuela: ya tiene el aroma del ajo y la almendra.

Paso 2 de 3

Sofríe la cebolla con el bogavante

Sofríe la cebolla con el bogavante

Trocea los bogavantes en crudo sobre una bandeja para recoger sus jugos: separa la cabeza y pártela a lo largo, corta la cola en anillas siguiendo las juntas del caparazón y casca un poco las pinzas para que el calor entre. Reserva las anillas aparte.

En el aceite de la picada, pon la cebolla cortada en juliana fina a fuego medio. A los 2 minutos échale un pellizco de sal, así suelta antes el agua, y deja que se poche unos 10 minutos, hasta que esté blanda. Agrega los 6 dientes de ajo laminados y, con ellos, las cabezas y las pinzas; dales 2 o 3 minutos, lo que tarda el caparazón en enrojecer. Vierte el vaso de coñac y redúcelo a fuego fuerte; si lo flambeas, apaga antes la campana extractora. Cuando la cebolla tome color caramelo, añade el Tomate Frito Casero Gallina Blanca y la carne de ñora, y cocina 3 minutos más, removiendo.

Paso 3 de 3

Moja con caldo y termina con la picada

Moja con caldo y termina con la picada

Vierte el Caldo Casero de Pescado Gallina Blanca hasta cubrir bien las cabezas y las pinzas, junto con los jugos que soltó el bogavante al trocearlo. Cuando rompa a hervir, baja a fuego mínimo y mantén 10 minutos un borbotón suave, para que el caldo tome el sabor del caparazón y del sofrito. Saca las pinzas a los 6 minutos y resérvalas: así su carne no se vuelve fibrosa.

Añade las anillas de bogavante y cuécelas 3 minutos. Deslíe la picada en 2 cucharadas del caldo y repártela por encima, junto con las pinzas. Mueve la cazuela en vaivén, sin cuchara, para no romper el marisco, y cuece 4 minutos a fuego suave: en ese tiempo la salsa coge cuerpo y se vuelve untuosa. Prueba de sal solo entonces, porque la reducción concentra el sabor; si está demasiado espesa, aclárala con caldo caliente. Fuera del fuego, tapa la caldereta y espera 5 minutos antes de servirla: en ese rato la salsa termina de trabar.

Consejos finales

Compra los bogavantes vivos el mismo día que vayas a cocinarlos y mantenlos en la parte baja de la nevera, cubiertos con un paño húmedo, hasta el momento de trocearlos. El bogavante europeo, de caparazón azulado, tiene la carne más fina y es más caro; el americano, más oscuro en crudo y habitual en las pescaderías, funciona muy bien en guiso. Si solo lo encuentras cocido, añádelo al final, con la picada, para que no se reseque.

Sirve la caldereta en la misma cazuela, o en platos hondos calientes, con rebanadas de pan de hogaza de miga densa para la salsa. Unas patatas cocidas o unas cucharadas de arroz blanco también la acompañan bien. Para otra ocasión, el bogavante al horno es una alternativa más seca, sin salsa, que luce igual en la mesa.

Casca las pinzas antes de que entren en la cazuela y prueba de sal solo al final, trucos que dejan la carne jugosa y la salsa en su punto. Una vez puesta la picada, mantén el hervor suave, porque a fuego fuerte la almendra se agarra al fondo y la salsa amarga.

Si sobra salsa, no la tires: usada como caldo es la base de un arroz meloso de bogavante o de un arroz con bogavante al día siguiente. Tápala, mantenla en frío como máximo 1 día y hiérvela antes de usarla; el marisco ya cocinado no conviene congelarlo, porque pierde textura.

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