Remojadas en leche y bañadas en una tempura muy fría, las berenjenas fritas crujientes quedan con una capa fina que cruje y un interior tierno, sin el amargor ni el exceso de aceite que tienen cuando se fríen sin más. Con 2 berenjenas tienes ración para 2 personas como plato ligero, o para picar entre 4 como aperitivo, y el tiempo total ronda la hora y media, aunque más de 60 minutos son de espera mientras reposan las rodajas y la masa.

La temporada fuerte de la berenjena va del verano al principio del otoño, y es cuando más barata y mejor está. Busca berenjenas que pesen al cogerlas, duras al tacto y de piel lisa con brillo, sin manchas marrones ni zonas blandas; el cáliz verde y fresco indica que se recogió hace poco. Las medianas suelen tener menos semillas que las muy grandes y amargan menos, algo que en una fritura se agradece porque la rodaja se come entera, con piel.

Antes de cortar, piensa en el grosor: rodajas de unos 5 mm se hacen por dentro mientras la masa se dora, mientras que las más gruesas quedan crudas en el centro y las muy finas se quedan solo en rebozado. El aceite tiene que estar a unos 180 °C. Con eso controlado, la receta es fácil y se resuelve casi sola paso a paso, y el único momento que pide atención es la fritura, que se hace en tandas pequeñas y en pocos minutos.

Información nutricional(por ración)

Energía

350 kcal

Hidratos

40 g

Grasas

5 g

Fibra

6 g

Proteínas

18 g

¿Cuántos comensales?
2
Berenjena
Berenjena
2 unidades
Harina
Harina
100 gramos
Levadura
Levadura
al gusto
Leche
Leche
al gusto
Pimienta negra molida
Pimienta negra molida
al gusto
Sal
Sal
al gusto
Agua
Agua
1 vaso
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Paso 1 de 4

Corta las berenjenas y ponlas en leche

Corta las berenjenas y ponlas en leche

Lava bien las 2 berenjenas, sécalas y córtales el tallo. Sin pelarlas, lamínalas en rodajas de unos 5 mm, con un cuchillo grande y bien afilado o con una mandolina, con un grosor parejo para que se frían por igual. La piel ayuda a que la rodaja no se rompa al freírla y le da un punto de textura.

Pon las rodajas en un bol amplio y cúbrelas con leche, separándolas un poco con los dedos para que el líquido llegue a todas. Déjalas en remojo 1 hora. La leche impide que la carne de la berenjena se oxide y se ponga marrón, suaviza el amargor que a veces tiene y, como la pulpa se empapa de líquido, absorbe menos aceite al freírla. Si alguna rodaja flota, pon un plato pequeño encima para mantenerlas sumergidas.

Paso 2 de 4

Prepara la tempura y enfríala

Prepara la tempura y enfríala

Mientras las berenjenas están en remojo, prepara la masa. En otro bol, mezcla los 100 g de harina con 1 cucharadita de levadura química y una pizca de sal. Añade el vaso de agua bien fría, unos 200 ml, poco a poco y removiendo con unas varillas. La textura que buscas es la de una nata líquida: que cubra la cuchara pero escurra con facilidad. Si queda muy espesa, la capa saldrá gruesa y pesada; si queda muy líquida, resbalará de la berenjena.

No batas de más. Con unas pocas vueltas basta, y si queda algún grumo pequeño no pasa nada, porque batir mucho desarrolla el gluten de la harina y la cobertura sale correosa. Tapa el bol y guárdalo en el frigorífico 1 hora, el mismo tiempo que el remojo. El contraste entre la masa fría y el aceite caliente es lo que la hace crujir; es el mismo principio de la tempura de langostinos y verduras.

Paso 3 de 4

Fríe las rodajas a 180 °C

Fríe las rodajas a 180 °C

Escurre las berenjenas de la leche y sécalas por las 2 caras con papel de cocina: si llegan mojadas, la tempura no se agarra y el aceite salpica. Calienta abundante aceite en un cazo o una sartén alta, con al menos 3 cm de altura, hasta unos 180 °C. A falta de termómetro, deja caer una gota de masa: debe subir enseguida rodeada de burbujas, sin quemarse.

Baña cada rodaja en la tempura recién sacada de la nevera, deja que escurra el exceso unos segundos y métela en el aceite con cuidado. Fríe pocas a la vez, 4 o 5 como mucho, para que el aceite no pierda temperatura y las berenjenas no queden grasientas. Con rodajas de 5 mm bastan 2 o 3 minutos en total, girándolas a mitad con una espumadera, hasta que la capa esté dorada clara y suene crujiente al tocarla. Entre tanda y tanda, espera unos segundos a que el aceite recupere el calor.

Paso 4 de 4

Escurre las berenjenas fritas y sirve

Escurre las berenjenas fritas y sirve

Saca las berenjenas con la espumadera y colócalas en una bandeja cubierta con papel absorbente, bien extendidas, sin amontonarlas: apiladas, el vapor de unas reblandece a las otras. Deja que suelten el aceite sobrante 1 minuto.

Rectifica de sal ahora, con la fritura aún caliente, porque se adhiere mejor y no le da tiempo a sacar humedad de la masa. Espolvorea por encima un poco de pimienta negra molida, sin pasarte, que solo debe dar un punto aromático. Si quieres, termina con unas escamas de sal, que crujen al morder. Lleva las rodajas a la mesa en cuanto termines la última tanda: la tempura está en su mejor momento durante los primeros minutos, y a partir de ahí va perdiendo textura poco a poco con el vapor que suelta la berenjena.

Consejos finales

Solas, con sal y pimienta, ya funcionan como aperitivo. En Andalucía, sobre todo en Córdoba y Málaga, es tapa habitual con un hilo de miel de caña por encima, una combinación que tienes explicada en las berenjenas con miel. También van bien con un yogur natural con limón y menta, con una salsa de tomate casera o como acompañamiento de una dorada al horno o de unas chuletas de cordero.

Para que las berenjenas fritas aguanten crujientes, sala solo al final y fríe de pocas en pocas. Seca muy bien las rodajas antes de rebozarlas y deja la tempura en la nevera hasta que vayas a freír: ese truco funciona porque la capa fría contra el aceite caliente es la que cruje. Si salen grasientas, el aceite estaba frío; si se doran por fuera y siguen duras por dentro, estaba demasiado caliente o la rodaja era gruesa. En ese caso modera el fuego y alarga la siguiente tanda 1 minuto más.

Si sobran, guárdalas en la nevera como mucho 1 día, en un recipiente sin tapar del todo. Recién salidas de la nevera están blandas; para recuperarlas, mételas en una airfryer o en el horno, ambos a 180 °C, durante 3 o 4 minutos. El microondas no sirve, porque la tempura absorbe la humedad y se queda gomosa.

Cuando te apetezca la berenjena sin fritura, el horno es la alternativa: prueba las berenjenas a la parmesana o la musaka vegetal, y reserva para esos platos las piezas más grandes, que tienen más semillas y en la sartén amargan algo más que las medianas.

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