Sellado a fuego fuerte y terminado en una salsa de verduras, naranja y pimentón, el secreto ibérico en salsa es un guiso corto de cazuela en el que la carne se mantiene jugosa porque solo pasa unos minutos en el líquido. Necesitas unos 40 minutos y una pieza de 800 g para 4 personas; la salsa, triturada, queda fina y con un fondo dulce y algo cítrico.

El secreto es un corte del cerdo ibérico que queda entre la paletilla y el costillar, pegado a la grasa dorsal, y su nombre se suele explicar porque está escondido y no se ve a simple vista en la canal. Al comprarlo, busca una pieza de color rosado intenso con vetas finas de grasa repartidas por toda la carne: esa grasa infiltrada es la que lo hace tan jugoso. Si es de cebo, de cebo de campo o de bellota lo indica la etiqueta, y el de bellota tiene más grasa y un sabor más marcado. Si sigues el orden paso a paso, la carne no se seca. Primero se sella entera, entre 2 y 3 minutos sobre cada cara en aceite muy caliente, para que se forme una costra fina y el aceite tome su sabor, que luego pasará a las verduras. Al final, ya troceado en dados, necesita entre 5 y 10 minutos en la salsa caliente, según lo quieras rosado o más hecho. Con unas patatas a lo pobre al lado tienes un plato completo.

Información nutricional(por ración)

Energía

650 kcal

Hidratos

20 g

Grasas

3 g

Fibra

45 g

Proteínas

40 g

¿Cuántos comensales?
4
Caldo Casero de Carne 100% Natural
Secreto ibérico
Secreto ibérico
800 gramos
Aceite de oliva virgen extra
Aceite de oliva virgen extra
60 mililitros
Cebolla
Cebolla
10 gramos
Zanahoria
Zanahoria
100 gramos
Laurel
Laurel
1 hoja
Ajo
Ajo
2 dientes
Guindilla
Guindilla
1 unidad
Naranja
Naranja
1 unidad
Comino
Comino
20 gramos
Pimentón dulce
Pimentón dulce
10 gramos
Tomate Frito Casero
20 mililitros
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Receta

Secreto ibérico en salsa

Paso 1 de 3

Sella el secreto y pocha las verduras

Sella el secreto y pocha las verduras

Salpimenta los 800 g de secreto ibérico y déjalo a temperatura ambiente mientras cortas las verduras. Calienta una cazuela a fuego fuerte, echa los 60 ml de aceite y, cuando esté muy caliente, sella la pieza entera, sin moverla, unos 3 minutos por cada cara, hasta formar una costra dorada. Retírala y resérvala.

Corta la cebolla en cuadrados pequeños; pela los 100 g de zanahoria, córtala a lo largo en bastones y estos en trocitos, para que se haga a la vez que la cebolla. Pela la naranja retirando solo la parte naranja de la piel, sin lo blanco, que amarga, y guarda la fruta para el zumo. Baja el fuego a medio, echa la cebolla en la misma grasa y remueve hasta que se poche y tome color, unos 8 minutos. Añade la zanahoria, el ajo, 2 dientes en láminas, la piel de naranja, el laurel y la guindilla, y cocina 5 minutos más.

Paso 2 de 3

Tritura la salsa y termina la carne

Tritura la salsa y termina la carne

Trocea el secreto en dados de 3 cm, más o menos. Aparta un momento la cazuela del fuego, añade los 10 g de pimentón dulce y el comino y remueve unos segundos: así se tuestan sin quemarse, porque el pimentón quemado amarga. Vuelve al fuego e incorpora los 20 ml de Tomate Frito Casero de Gallina Blanca, el zumo de la naranja y los 300 ml de Caldo Casero de Carne 100% Natural. Deja cocer 10 minutos a fuego medio.

Retira el laurel y la guindilla y pasa la batidora por la cazuela hasta que la salsa quede lisa. Incorpora la carne, junto con el jugo que haya en el plato, y cocina entre 5 y 10 minutos: 5 si lo quieres rosado y jugoso en el centro, unos 63 °C si usas termómetro, y cerca de 10 si lo prefieres más hecho. Si la salsa espesa demasiado, alárgala con un chorrito del agua del grifo, mejor templada.

Paso 3 de 3

Emplata el secreto ibérico en salsa

Emplata el secreto ibérico en salsa

Prueba la salsa antes de servir y ajusta la sal: el caldo y el tomate ya aportan, así que es fácil pasarse si salas antes. Reparte los dados de secreto en platos calientes o en una fuente y cúbrelos con la salsa; si te queda algún trozo de zanahoria o de cebolla sin triturar, ponlo también, que da color al plato.

Para terminar, añade una ramita de romero o un poco de perejil picado si tienes en casa. Como acompañamiento funcionan bien unas patatas fritas o al horno, un arroz blanco o simplemente buen pan para no dejar ni gota de salsa, y unas verduras asadas si quieres algo más ligero. Para beber, un vino tinto con cuerpo aguanta bien la grasa del ibérico y el punto especiado del pimentón. Sirve enseguida, porque la carne sigue haciéndose con el calor de la salsa y pierde jugosidad si espera mucho en la cazuela.

Consejos finales

Con pan, patatas o arroz blanco, el secreto ibérico en salsa funciona como plato único, y la cantidad de salsa da para mojar a gusto. Si lo preparas con antelación, hazlo solo hasta tener la salsa triturada; en el momento de comer, caliéntala y añade la carne en dados, así conserva el punto. Organizado así, y con pasos tan cortos, se vuelve una receta fácil para tener invitados sin pasar la comida entre fogones.

La carne seca casi siempre viene de saltarse el sellado o de dejarla demasiado tiempo en la salsa. Otro fallo frecuente es una salsa amarga, que suele deberse a la parte blanca de la piel de naranja o a un pimentón quemado; si te pasa, corrígela con media cucharadita de azúcar o un poco más de zumo. Saca también el secreto de la nevera 20 minutos antes de sellarlo y sécalo con papel, porque con la superficie húmeda suelta agua en vez de dorarse; ambos trucos evitan además que el aceite salte.

Hasta 3 días aguantan las sobras de este guiso, siempre en frío y en un táper hermético. La salsa sola admite congelación hasta 3 meses; la carne pierde algo de textura, aunque se puede congelar también. Para recalentar, usa fuego suave y la cazuela tapada, añadiendo agua si la salsa ha espesado, y retírala en cuanto empiece a borbotear.

Si quieres otra salsa para la carne ibérica, el queso azul del secreto ibérico al roquefort o la fruta de la pluma ibérica con salsa de frutos rojos llevan el plato por caminos muy distintos al de la naranja. Con cerdo blanco, más económico y con menos grasa infiltrada, tienes el secreto de cerdo en salsa; ese corte se seca antes, así que vigila más el tiempo en la cazuela.

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