Una cazuela de barro, pulso para moverla por las asas y unos lomos frescos bastan para la merluza en salsa verde: pescado y almejas guisados en una salsa de ajo, vino blanco y perejil que espesa con muy poca harina. Calcula unos 25 minutos de principio a fin, reposo incluido, para 4 personas, con un lomo y 3 almejas por cabeza.

En Euskadi se la conoce también como merluza a la vasca, y allí la salsa se liga casi siempre en barro, aprovechando la gelatina que suelta la piel del pescado. Sobre esa base cada casa tiene su versión: con espárragos blancos, guisantes y huevo duro se convierte en la merluza a la koskera, asociada a San Sebastián; hay quien añade kokotxas y quien cambia las almejas por gambas o mejillones. Aquí va la versión más directa, con almejas y un caldo de pescado que da fondo a la salsa sin preparar un fumet aparte.

Compra lomos de grosor parecido, de unos 3 cm, así todos están en su punto al mismo tiempo; la merluza fresca tiene la carne brillante y firme y huele a mar limpio. El ajo pide atención: dóralo apenas, a fuego medio, porque tostado amarga la salsa y el perejil ya no lo tapa. Cuida esas 2 cosas y guisarla en casa es fácil, incluso si nunca has ligado una salsa al vaivén. Para otra salsa de la misma familia, prueba la merluza en salsa de langostinos.

Información nutricional(por ración)

Energía

285 kcal

Hidratos

8 g

Grasas

12 g

Fibra

1 g

Proteínas

32 g

¿Cuántos comensales?
4
Lomo de merluza
Lomo de merluza
4 unidades
Avecrem Pescado
1 pastilla
Almeja
Almeja
12 unidades
Ajo
Ajo
4 unidades
Harina
Harina
1 cucharada de café
Avecrem Pescado
2 cucharadas
Vino blanco
Vino blanco
100 mililitros
Agua
Agua
1 vaso
Aceite de oliva virgen extra
Aceite de oliva virgen extra
40 mililitros
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Receta

Merluza en salsa verde

Paso 1 de 4

Dora el ajo y tuesta la harina

Dora el ajo y tuesta la harina

Pica muy finos los 4 ajos, ya pelados; cuanto más menudo sea el corte, mejor se reparte en la salsa. Pica también el perejil fresco, que debe estar seco antes de cortarlo para que no se apelmace: junta las hojas en un montón apretado y pásale el cuchillo varias veces hasta tener unas 2 cucharadas.

Calienta los 40 ml de aceite de oliva virgen extra en una cazuela ancha, de barro o con base gruesa, a fuego medio. Añade el ajo y remueve hasta que huela y apenas empiece a tomar un tono dorado claro, 1 o 2 minutos; si se oscurece, la salsa amargará. Incorpora entonces la cucharadita de harina (una cucharada de café) y remueve 1 minuto con una espátula de madera, así pierde el sabor a crudo. Esa harina tostada es la que dará cuerpo a la salsa, así que no hace falta más.

Paso 2 de 4

Liga la salsa con vino y caldo

Liga la salsa con vino y caldo

Vierte los 100 ml de vino blanco sobre la harina y aviva el fuego y remueve durante 1 o 2 minutos: el alcohol se va y la mezcla empiece a espesar. Mientras, deshaz la pastilla de Avecrem Pescado en el vaso de agua, unos 200 ml, removiendo hasta que no queden trozos.

Añade el agua con el caldo a la cazuela poco a poco y sin dejar de remover, con varillas o con la cuchara, para que no se formen grumos. Baja a fuego suave y deja que cueza entre 3 y 4 minutos, hasta que la salsa nape ligeramente la cuchara. Incorpora en ese momento la mitad del perejil picado: le da el color verde y el aroma fresco que distinguen el plato. No eches sal sin probar antes, porque el caldo ya aporta sal y luego las almejas soltarán su propio jugo.

Paso 3 de 4

Cuece los lomos con vaivén

Cuece los lomos con vaivén

Sazona los 4 lomos de merluza con muy poca sal y colócalos en la cazuela con la piel hacia arriba, sin amontonarlos, para que la salsa los rodee por igual. Mantén el fuego suave: la salsa debe temblar, no hervir a borbotones, porque el hervor fuerte deshace la carne en lascas.

Durante la cocción, sujeta la cazuela por las asas y muévela en círculos cada poco. Ese vaivén mezcla el aceite con el caldo y con la gelatina que suelta la piel de la merluza, y es lo que deja la salsa ligada y brillante. A los 3 o 4 minutos, da la vuelta a los lomos con una espátula ancha, sin romperlos, y cuécelos otros 2 o 3. Con lomos de unos 3 cm cuenta de 5 a 7 minutos en total: la merluza está lista cuando la carne se vuelve opaca hasta el centro y empieza a separarse en láminas al presionarla con el dedo.

Paso 4 de 4

Abre las almejas y deja reposar

Abre las almejas y deja reposar

Ten las 12 almejas en remojo de antemano, al menos 30 minutos en agua fría con sal, unos 30 g por litro, para que suelten la arena; escúrrelas y tira las que tengan la concha rota y las abiertas que no reaccionen al golpearlas. Repártelas por los huecos de la cazuela, entre los lomos.

Tapa la cazuela 1 o 2 minutos, lo justo para que el vapor las abra y su jugo caiga en la salsa; destapa en cuanto se abran todas y retira las que sigan cerradas. Espolvorea el resto del perejil, da un último vaivén y aparta del fuego. Deja reposar la cazuela 2 minutos antes de servir: la salsa termina de asentarse y espesa un poco más con el calor residual. No alargues la cocción con las almejas dentro, porque el pescado se pasa y las almejas se ponen gomosas.

Consejos finales

Lleva la cazuela de barro tal cual a la mesa: guarda el calor mucho mejor que una fuente y la salsa sigue ligada hasta el último plato. En una mesa de 4 personas es suficiente con pan para mojar y unas patatas cocidas, que puedes meter en la salsa durante el último minuto para que se impregnen, o con un arroz blanco sencillo. Si prefieres resolver la comida en el horno, la merluza al horno con cebolla y patatas lo hace todo en una sola bandeja.

La salsa se ajusta sobre la marcha. Si queda demasiado líquida, saca los lomos a un plato, deja que hierva suave 1 o 2 minutos más con la cazuela en movimiento y devuelve el pescado solo para calentarlo. Si espesa de más, aclárala con un chorro pequeño de agua bien caliente y repite el vaivén. Cuando el aceite se separa y flota, la salsa se ha cortado: aparta la cazuela del fuego y muévela en círculos con energía, porque la gelatina de la piel la vuelve a ligar en pocos segundos.

Saca la merluza de la nevera 10 minutos antes de guisarla, porque los lomos muy fríos se hacen de forma desigual, y purga las almejas con tiempo, ya que un solo grano de arena estropea la salsa entera. Ambos trucos se resuelven antes de encender el fuego. Con merluza congelada, pásala a la nevera la víspera para que se descongele despacio y sécala con papel de cocina antes de guisarla; si no, soltará agua y aguará la cazuela.

Para variar esta receta casera, añade espárragos blancos y guisantes en el último paso y tendrás la koskera, o cambia las almejas por gambas peladas, que piden el mismo par de minutos. La merluza que sobre, desmigada y sin espinas, sirve para un pastel de merluza al día siguiente, y para quien prefiere el pescado rebozado está la merluza a la romana.

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