Preguntas frecuentes a nuestro Chef Guía
Por si te falta un ingrediente...
El adobo combina comino, pimentón, pimienta negra y orégano con una vinagreta de aceite de oliva virgen extra y vinagre, en la que se deshace 1 pastilla de Avecrem Caldo de Pollo. Para freírlas, pásalas antes por un poco de maicena: así la piel queda más crujiente y el adobo no se quema.
Lo ideal es toda la noche en la nevera, tapadas con film. Ese reposo largo deja que el adobo penetre en la carne y que las especias no se queden solo en la piel. Si vas con prisa, déjalas al menos unas horas, siempre en frío, aunque el sabor será menos intenso.
La clave está en pasarlas por maicena antes de freír y echarlas cuando el aceite esté muy caliente, a fuego fuerte, justo cuando empiece a humear ligeramente. La maicena forma una capa fina que se dora enseguida. Al sacarlas, déjalas sobre papel absorbente para que no se reblandezcan con el aceite sobrante.
Sí, la receta está pensada también para quien no tiene freidora: basta una cazuela con aceite suficiente para cubrirlas. Fríelas por tandas para que el aceite no pierda temperatura, porque si echas demasiadas a la vez se cuecen en lugar de dorarse y la maicena queda blanda.
Sí, la misma mezcla de especias, vinagreta y caldo de pollo funciona muy bien con costillas de cerdo que luego se fríen. Conviene respetar el reposo largo en la nevera, porque las piezas con hueso también necesitan tiempo para que el adobo llegue hasta el interior.
Con 500 gramos de alitas salen 4 raciones, una cantidad pensada para servirlas como aperitivo para picar. Si van a ser plato principal, lo prudente es aumentar la cantidad de alitas y ajustar el adobo en proporción, manteniendo el equilibrio entre especias, aceite y vinagre.
Gallina Blanca Chef Guía
Alitas de pollo adobadas
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