Preparar unas buenas espinacas a la crema es una de esas soluciones sencillas que nos permiten disfrutar de la verdura con una textura irresistible. En Gallina Blanca sabemos que el día a día puede ser ajetreado, por eso nos gusta ofrecerte alternativas que realcen el sabor de tus platos de forma honesta. Al añadir una pastilla de Avecrem Vegetal a la base de la crema, conseguimos ese fondo de sabor a huerta tan característico, logrando un resultado equilibrado sin complicaciones innecesarias en la cocina.

Este plato tiene una larga tradición en los hogares españoles, donde las espinacas han sido siempre una pieza fundamental del recetario de invierno y primavera. Aunque existen muchas variantes regionales, la esencia siempre ha sido la misma: transformar una hortaliza humilde en un bocado suave y reconfortante. Es un plato que evoca las cenas en familia, donde el aprovechamiento de los productos de temporada y el mimo en la elaboración de la salsa eran los protagonistas de la mesa.

Para conseguir el éxito en esta elaboración, es fundamental contar con unos buenos ingredientes para las espinacas a la crema, priorizando siempre la frescura de la hoja. Si buscas una receta fácil de espinacas a la crema que no te robe mucho tiempo pero que mantenga el espíritu de la receta de espinacas a la crema original, estás en el lugar adecuado. A continuación, te mostramos cómo hacer espinacas a la crema con una técnica sencilla que garantiza una cremosidad perfecta en cada cucharada.

Información nutricional(por ración)

Energía

285 kcal

Hidratos

12 g

Grasas

22 g

Fibra

4 g

Proteínas

9 g

¿Cuántos comensales?
4
Espinaca
Espinaca
800 gramos fresca
Harina
Harina
50 gramos
Avecrem Vegetal
1 pastilla
Aceite de oliva virgen extra
Aceite de oliva virgen extra
450 mililitros
Queso emmental
Queso emmental
75 gramos
Nuez moscada
Nuez moscada
al gusto
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Paso 1 de 3

Preparación y cocción de las espinacas

Preparación y cocción de las espinacas

El primer paso para lograr un plato excelente es el tratamiento de la materia prima. Debemos lavar muy bien las espinacas frescas en abundante agua fría para retirar cualquier resto de tierra, especialmente si son de cultivo ecológico. Una vez limpias, las cocemos en una olla con un poco de agua y una pizca de sal durante apenas unos minutos; lo justo para que pierdan su volumen pero mantengan ese color verde intenso tan apetecible.

Una vez cocidas, es vital escurrirlas a conciencia. Un error habitual es dejar un exceso de agua que podría aguar la salsa final. Podemos presionarlas ligeramente con una cuchara sobre un colador para asegurarnos de que queden bien secas. Tras este proceso, las picamos de forma irregular sobre una tabla de madera, lo que facilitará que se integren perfectamente con la base cremosa que prepararemos a continuación.

Paso 2 de 3

Elaboración de la base cremosa con Avecrem Vegetal

Elaboración de la base cremosa con Avecrem Vegetal

En una sartén amplia o cazuela baja, calentamos un chorrito de aceite de oliva virgen extra y añadimos la harina. Es fundamental tostarla durante un par de minutos a fuego medio, removiendo constantemente para que pierda el sabor a crudo sin que llegue a quemarse. Este paso es el secreto de una buena bechamel o crema base, ya que determinará la finura del sabor final de nuestro plato.

A continuación, incorporamos la pastilla de Avecrem Vegetal desmenuzada. Este pequeño gesto nos ayuda a potenciar el sabor natural de la verdura sin necesidad de añadir un exceso de sal. Vamos vertiendo el líquido poco a poco mientras removemos con unas varillas, buscando una textura ligada y sin grumos. La clave aquí es la paciencia y el fuego suave, permitiendo que la mezcla espese de forma homogénea hasta obtener una crema untuosa y brillante.

Paso 3 de 3

Integración, sazonado y gratinado final

Integración, sazonado y gratinado final

Con la base lista, incorporamos las espinacas picadas a la cazuela. Mezclamos bien para que cada hoja quede envuelta por la crema. Es el momento de añadir un toque de nuez moscada rallada al gusto, un condimento que combina de forma excepcional con los lácteos y las verduras de hoja verde. Rectificamos de sazón si fuera necesario, teniendo en cuenta que el queso y el caldo ya aportan su propio carácter al conjunto.

Para terminar, pasamos la mezcla a una fuente apta para horno y espolvoreamos el queso emmental por encima. Gratinamos durante unos minutos hasta que la superficie presente un tono dorado y una textura crujiente. Este contraste entre la suavidad de la crema y el tostado del queso es lo que convierte a esta receta en un auténtico manjar casero, listo para disfrutar en la mesa.

Consejos finales

Servir este plato es siempre un acierto, ya sea como un entrante reconfortante o como una guarnición de lujo para pescados a la plancha o carnes blancas. Para que la experiencia sea completa, te recomendamos llevar la fuente directamente del horno a la mesa, permitiendo que el queso gratinado mantenga su elasticidad. Es una forma fantástica de que los más pequeños de la casa disfruten de la verdura de una manera mucho más apetecible y sabrosa.

Dominar esta receta de espinacas a la crema casera te abrirá las puertas a muchas otras variantes en tu cocina diaria. Con este paso a paso, verás que no hace falta ser un profesional para lograr resultados de diez. Si en alguna ocasión necesitas una versión rápida, puedes utilizar hojas de bote bien escurridas, aplicando los mismos trucos que te hemos enseñado. Recuerda que estas cantidades están pensadas para que cuatro comensales disfruten del plato con total satisfacción.

Si te ha gustado esta elaboración, puedes explorar otras texturas similares como nuestra crema de puerros o el delicioso salteado de espinacas a la crema. Para una cena algo más contundente, no dudes en probar las espinacas salteadas con huevos rotos, una opción que siempre triunfa en casa.

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